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sábado, 18 de febrero de 2017

POEMA ANTICIPANDO UNA GUERRA MUNDIAL

POEMA ANTICIPANDO UNA GUERRA MUNDIAL

Ahora que hay orden dentro de las fuentes del Poder
reconciliarme con las formas.
Esos pensamientos colgados de un clavo
en el tiempo de lo abstracto
y responden al contorno del aire
aquellas cabecitas que disfrutan creaciones del arte
y que un día, polvo sobre polvo,
su recuerdo hará humo.
La esperanza que naciera muerta
y esas ideas que con pisadas muy finas
caminan en el  inconsciente
ahora que hay sangre en las terrazas
y chicos sin colegio.
Los silencios han llegado todos
las mismas amenazas proferidas
por las bocas triunfantes
y la misma sedación de la plebe
con sus orgullos difundidos.
No siente más el palio breve
ni la conturba seña.
Rostros se funden en otros rostros
para al final aparecer
en otros rostros que se funden.
Una luz cegadora
da a luz al mundo.

No hay un mañana para el marchito y turbio,
no hay un mañana para que se tiendan los puentes,
no hay un mañana para el gozo privado del perdurar.

Se enlaza en interés con esa sombra que se mueve fuera
pero que nadie ve.
Se enlaza en interés con diferencia y sorna
cerrado por el cadáver.

Muerte del dios dinero
y muerte del dios fe.

Suenan las últimas trompetas,
se oscurece la luna.


lunes, 6 de febrero de 2017

¿POR QUÉ NO HAY GUERRA EN LAS CALLES?

El español lo que quiere es que le vaya mal al vecino, no que le vaya mejor. Por eso no sale nadie a manifestarse. Si yo me manifiesto a favor de que suban el salario mínimo lo que hago es subir el salario mínimo de mi vecino y eso no me interesa porque yo quiero que a mi vecino le vaya mal. 

Por eso no salen a la calle los españoles, ni quieren que con su lucha se beneficien otros. Es así de triste y el Poder Mundial sabe que somos un pueblo de malas personas y que nos duele ver prosperar a los demás... Y se aprovechan de ello.

En una España de catorce millones de pobres con una severa inflación que no acaba más que empezar con los salarios un cuarenta por ciento más bajos que hace una década y con mucho desempleo y precariedad laboral, en una España así,  digo, la gente se pregunta por qué no hay guerra en las calles. Es fácil de responder a esa pregunta, lo que sucede es que al español el otro español le importa muy poco o en todo caso lo que pretende es que le vayan mal las cosas. De esta manera nadie quiere manifestarse para que con su protesta se acabe beneficiando el vecino. 

Cada uno lucha por lo suyo cómo puede y no hay unión ni corporativismo ni solidaridad. Antes al revés, se pretende que al prójimo le vaya mal. De esta manera nadie se moja por nadie, nadie sale a luchar por sus derechos porque sabe que,al final son los,derechos de los demás y que su lucha acaba beneficiando a otros. Narcisismo, egoísmo, ignorancia...por eso a pesar de lo mal que va España nadie sale a la calle.

Debemos saber tomar la mejor opción que es y será siempre la lucha por nuestros derechos.

Haber sabido hacer las cosas bien y pertenecer al siete o diez por ciento que es clase media en España y que hace sólo dos años eran el quince por ciento. Pertenecer a esa exigua clase media española cuando en el resto sólo hay precariedad pero también un tres por ciento de ricos. Pertenecer a ese tres por ciento de ricos que hay en España y en un país con una gran cantidad de ricos sacando el promedio. Pertenecer a ese tres por ciento de la población española que gana más de 10000 euros al mes cuando hay catorce millones de pobres...en España. Eso es una maravilla...y saber disfrutar de lo poco o mucho que se tiene es otra maravilla y por eso no hay guerra en las calles, el español con cuatro pesetas se las ingenia para ser feliz. Y además piensa que lo importante es solucionar su propio problema antes que el del vecino. Por eso no sale a manifestarse el español porque con su quejido estaría liberando de las cadenas a otro español y él no gana nada personalmente por ello. 

Es la mentalidad española la que hace que no haya guerra en las calles, nadie quiere hacer la revolución para beneficiar al vecino.Redactar. El trabajo. Redactar. Luego todo se acaba y luego todo empieza.

Aquella compañera de instituto que era una escritora depresiva, escuchabas sus textos y te jurabas nunca escribir así pero no dabas tu opinión y luego con tu amigo por Soria, el que tenía un Rover. Era un buen coche, el salpicadero era de madera. Te gustaba que tu amigo te llevara a Soria y hablabas con él en el coche y sus amigos eran gallegos. Amigos con buenos medios y luego amigos sin medios. Pero nadie pasaba necesidad. 

Recetas llegaron después y medicinas y sorprendentes silencios, silencios irreversibles. Un año pasa y llega otro y luego otro más y tú entre ellos, compartiendo, explicándote. No te gustaba ya la tele, me reía de cosas que sólo entendía yo. Salir de fiesta, ya menos.En una ciudad con un campanario y relaciones difusas y una plaza de toros ves las tiendas de frutos secos desde la ventanilla de un autobús y luego descuelgas el teléfono y hablas. Después cuelgas. Has formulado una serie de poemas con las persianas bajadas y dando un saludo. Sales de casa, te ausentas en un sitio y luego hay movimiento en el exterior. La vida conocida. 

Resultados. Atenciones.Cómo cada día me despierto y fumo un cigarrillo en ayunas y luego tomo un café bebido y me pongo a escribir artículos por internet, me dedico a poblar mis blogs y al final del día cuento las visitas que he tenido, aproximadamente no lo sé. El gobierno de España, comer algo de pan entre comidas y escuchar la televisión del vecino y los camiones de la basura. La vida, la gente. Es posible cambiar, tener un trabajo mejor, encogerse de hombros.

Estoy cansado, realmente estoy cansado. Hay personas que llevan sin fumar treinta años y se cogen un cáncer de pulmón. Pero yo estoy cansado de tanta muerte en el mundo, de tanta frustración y de tantas enfermedades. 

Estoy cansado de este mundo, este mundo ha llegado a cansarme. Las manchas tienen solución y las cosas buenas no cambian. Todo es así, si suben el precio de tu seguro de coche o moto tienes otra aseguradora. A veces nos espera algo delicioso para desayunar y las arrugas más profundas se solucionan con la máxima eficacia y hay servicios ágiles y de calidad y también situaciones imposibles en el mundo. Pero está el mundo de las noticias y luego está la propia vida. La propia vida es distinta y diferente cada día,  los cambios vienen para mejor.



sábado, 4 de febrero de 2017

TIERRA BATIDA

El sentido común ha perdido. La ignorancia ha vencido al sistema. La ignorancia ha vencido al sistema común. La ignorancia ha vencido al sentido común. Ilustres ignorantes llamaba él a los votantes de derecha. Ilustres ignorantes que habían acabado con el sistema, con el sentido común, representado por la izquierda. En su mente el sentido común era la izquierda y la gente sin sentido común era la gente de la derecha. España estaba gobernada por personas sin sentido común votadas por personas sin ningún sentido común. Ese era su análisis de él, él siempre hablaba desde la supuesta superioridad moral de la izquierda. Me daba cuenta de que me costaba trabajo poder llegar hasta dónde él quería llevarme porque tampoco trataba de convencerme y sólo quería hacerme partícipe de una realidad, de una verdad que era su verdad y su forma de entender la vida, y su forma de entender España. Recuerdo aquella conversación fugaz, en un bar muy caro de precios altos donde rojos de salón se paseaban con sus títulos y flamantes estudios para echar su cultura cómo un arma arrojadiza contra el ignorante y el ignorante era el que apoyaba al gobierno, el que había votado a la derecha. Gente bien pertrechada y con una cabeza bien amueblada había llegado a entender que la derecha era sólo ignorancia. No se comprendían de ninguna manera los catorce millones de votos que llegó a tener en su día la derecha española, ni los ocho millones de votos o poco más que había cosechado recientemente. No se entendía ni se podía entender, pero tampoco se quería y todo quedaba en negro, un borrón, un sueño y un estupor y una suerte de amenaza proferida y un resquemor contra el otro español, contra el sistema creado de cosas, desde una visión cerrada que no quería ni podía dialogar y sólo quería imponer, la supuesta moralidad superior de la izquierda se había convertido en una especie de dictadura también y en una especie de dictadura de la razón y el sueño de la razón produce monstruos. Convertidos, fes de carbonero y cabras locas. María José, sus dientes brillaban en la oscuridad de la discoteca. Trece para cada uno había dicho mi amigo al contar las chicas del local. Éramos muy jóvenes y estábamos en una fiesta de algún instituto. Nos gustaba María José, hablábamos con ella y sus dientes brillaban en la oscuridad. Bebíamos zumo de Kiwi con ginebra y el líquido verde fosforescente también brillaba en la oscuridad de la discoteca. Fue entonces un día muy mágico, muy feliz. Mirábamos a las chicas, las pedíamos un cigarrillo, hablábamos de dónde éramos, dónde estudiábamos y cosas así. Nos dábamos a conocer.
Han pasado treinta años. Siempre somos las mismas personas, lo que somos no se puede cambiar.
Todo lo que somos, todo lo que hemos sido, eso no se puede cambiar.
De alguna manera lo pienso pero no lo lamento, hay una extraña justicia en todo ello, una justicia que deberíamos conocer.
¿Por qué somos de la manera que somos? No lo sé. Somos un producto, un producto de muchos años siendo de la misma manera...¿Y qué significa cambiar? Significa hacer cosas nuevas o tratar de hacer cosas nuevas siendo los de siempre, el resultado si no es molesto tiene su peso. Todo lo podemos descubrir. Descubrir de nuevo. Hay algo que está por encima de nuestra voluntad y es otra voluntad operando en la nuestra. Todo es sencillo así. Todo es sencillo de entender así. 
No saber qué es lo mejor y no poder saberlo, los recuerdos de cuándo vivía en un apartahotel regresan. Son los recuerdos de una vida vivida con mayor libertad. Ahora es otra vida y es otra vida durante días y a veces es una gran verdad y a veces es una gran prueba. Buscar lo último es buscar lo próximo que hacer y luego vienen las preguntas, las preguntas que te haces a todas horas. Dos minutos leyendo algo en un blog y luego otros dos minutos haciendo lo mismo. Sin duda es una forma de estar en el mundo. Parece todo muy sencillo y luego todo parece muy complicado. Una situación que no cambia, una situación que se mantiene estable. La persona que eres y la persona que has dejado de ser. La bienvenida a otro estado de cosas y no querer ver la televisión y no querer ir al cine y leer siempre los mismos libros aunque encuentras uno nuevo y lo lees, entonces echas de menos los otros libros. Quizás hacer deporte. Hacer ejercicio. El Reino de Granada. Recuerdos del Reino de Granada. Pasas de todo y sabes que ya no puedes pasar de todo. Excentricidades. Excentricidades y relatos. Voy y vuelvo, vuelvo y voy. Puertollano, nunca estuve en Puertollano pero estuve a punto de ir una vez. Las Redes Sociales todo el día quejándose con malicia. De este mundo no salimos vivos.Alucinante es ver que aún me quede mucho, después de las guerras horribles de Yugoslavia en el 96 y de ver formarse a la Unión Europea que cómo De Gaulle decía iba a tomar cómo suyos los países de Europa del Este...¡Alucinante es ver o haber visto el final del muro de Berlín, la disolución de la URRSS y el final de la Guerra Fría...¡Y que nada haya servido para nada! ¡Estamos cómo al principio o peor! Alucinante haber vivido los años duros de la droga en España los yonis y los tiros y el SIDA para que ahora viajes a Cantabria y no veas más que yonis en la playa ( en invierno)...¡Alucinante que la droga vuelva y las enfermedades venéreas y la Guerra Fría y la amenaza de la tercera guerra mundial! ¡Alucinante que Kaliningrado sea otra crisis de los misiles de Cuba! ¿Hemos aprendido algo?El recuerdo viene. El recuerdo viene con el olor del campo. El olor del campo me recuerda el olor de la sierra de un pueblo del sur de España. En aquel lugar yo era feliz. Yo era feliz desde luego. Desde luego yo era feliz. Sin duda lo puedo contar ahora. De momento puedo seguir recordándolo. El olor del campo me recordó al olor de la sierra, de la sierra de un pueblo del sur de España. Mis padres se habían comprado una casa allí. Cuando tenías calor de estar en la playa podías irte a la montaña. Eras muy feliz.
Estabas escolarizado, luego estabas en el instituto, luego en la universidad...estabas estudiando siempre y sabías que tenías derechos y deberes, obedecías a tus padres porque estabas bajo su potestad. Es lo mejor. Ahora lo recuerdo y aunque no fue plato de gusto por mi parte considero que fue lo mejor. Nunca fui un delincuente gracias a que tenía que atender a mis estudios y me fue medio bien. Nunca fui un delincuente porque me gustaba el arte, nunca fui un delincuente porque me gustaba la poesía, nunca fui un delincuente porque siempre estaba enfrascado en la lectura, porque me gustaba la literatura...y aunque yo era muy salvaje siempre los estímulos culturales me salvaron de llevar una vida al límite. Sin embargo mis tardes en la sierra fueron un soplo de libertad, un soplo de libertad...genial. Lo pasaba bien, con el aire fresco de la tarde, con el aire fresco de la tarde todos los días...un vientecillo de libertad, con muy buen tiempo...se estaba muy a gusto en camiseta y bermudas con unas chanclas...y salías a tomarte unas cervezas, unas cervecitas...y te llevabas un libro y leías algo o llevabas una libreta y escribías algo, poemas, relatos...¡Eran todos mis excesos...y fui feliz así! Buen tiempo, ropa cómoda, algo de lectura, algo para escribir...y el viento de la sierra que se mezclaba a veces con la brisa del mar...y unas cervecitas frescas mientras mirabas los olivos y la huerta cercana en aquel bar de la sierra de aquel pueblo del sur de España que empezó llamándose el bar del Antonio y acabó llamándose el bar de la inglesa. Seis horas me pasé una vez allí, de lo a gusto que estaba...¡Los tiempos de la adolescencia y de la primera juventud!
Los primeros recuerdos con doce y trece años, haciendo allí una moraga con mis primas. Luego, más tarde, ir solo con quince y veinte años y en esos años también estar con algún amigo, pero amistades pocas, quizás uno, un amigo...y luego ya con la expansión de los sentidos a partir de los veinte años pandillas de chicos y chicas y yo con una pandilla de amigos ahí de nuevo y luego todo cambia y vuelves a estar solo con un amigo y luego vienen años en los que hay dos o tres amigos y de repente vuelves a estar solo en aquel bar, a tu bola y todo es cómo cuando eras adolescente...¡A día de hoy soy muy feliz pero he pasado unas épocas muy malas, lo mismo que le ha pasado a todo el mundo, la vida son fases, la vida son etapas!
Pero siempre tendré un buen recuerdo de aquel bar de la sierra.
¡No llegan los recuerdos ordenados! Hay varias personas que he sido, hay varias personalidades...está primero el chico alegre y simpático con una gran fuerza y juventud y mucho ánimo y ganas de comerse el mundo, el chico que disfrutaba de la soledad porque estaba conectado a todo y era mágico y efervescente y terriblemente imaginativo. Luego hay otro yo más maduro y más serio con cierta pesadumbre ya y demasiado intelectual, un chico más triste y serio y algo pesimista cargado con los problemas del mundo que llevaba jerséis grises de punto y pantalones Levis negros, que se compró unas gafas de ver aunque realmente no le hacían falta sólo para parecer más intelectual. Los años de abundantes y provechosas lecturas y de llevar muy bien los estudios. Después está el yo de la expansión de los sentidos, erótico, demasiado interesado por el sexo, con ganas de experimentar cosas nuevas y algo sarcástico cómo resultado de una mezcla de todo lo anterior y al final el yo esotérico pasado de vueltas cuyo sarcasmo por todo lo anterior se ha convertido ya en una nota discordante algo psicotizante, el yo extraño pero muy comunicativo y casi genial. Ese yo que escribía poemarios en el bar de la sierra ya completamente solo después de haber pasado por la agradable compañía de un amigo de fatigas y penas y después de haber sido miembro de un grupo animado de jóvenes y entre medias el yo más selectivo con dos o tres amigos encarando la vida con responsabilidad. Los mejores años fueron los del principio, cuando estaba más fresco, cuando realmente no sabía nada de la vida ni estaba maleado y vivir era una gran ilusión y se tenía todo un futuro por delante que se adivinaba dichoso y brillante. Después, cuando las cosas no fueron así, surgió otro yo y al final todo son etapas y fases de tus muchas personalidades a través de los días, los meses y los años pero siempre el mismo bar y siempre allí feliz.
Pero lo más curioso es que a través de todas las personalidades subsiste siempre un yo nonstálgico y evocador del pasado, ya con diecisiete años cuando estaba en el instituto recordaba bebiendo a los amigos del colegio a los que nunca más volví a ver, y recordaba con tristeza cómo empecé a fumar con ellos y también las verbenas de los colegios y las primeras fiestas en discotecas que no eran discotecas sin alcohol porque eso no existía todavía. Recordaba las primeras llamadas a chicas a casa de sus padres en las que tenías que hablar primero con la madre de la chica porque los teléfonos móviles todavía no existían. Recordaba esos días sin móviles en los que llamabas a una chica y si ya había salido ya no la veías hasta el día siguiente. Las cosas se hacían con más calma, con más control, las tecnologías no han traído sino mucho estrés. Luego, ya con veinte años, recordaba a los amigos que se habían enrolado en el ejército y con los que perdí el contacto también, siempre estabas recordando a alguien que se fue, a alguien que nunca más volviste a ver y no disfrutabas con los que tenías a tu lado y deberías haberlo hecho porque también ellos faltaron un día y la gente se va y no vuelve y entonces recuerdas los buenos ratos...¡Es decir siempre en el pasado, con los recuerdos evocadores y sin poder disfrutar del presente o disfrutando menos y tener la certeza de que se había vivido mucho sólo porque se recordaba todo, con detalle! Pero creo que todo eso era por culpa del alcohol, el alcohol siempre trae recuerdos, te abre otra dimensión y en ella estás bien, pero bien atrapado. Dejé tres años de beber. Lo recuerdo. Y también estaba allí en el bar de la sierra con un Nestea o una Cocacola o una Bucler sin alcohol, años en los que, la verdad, me aburrí un poco...las lecturas eran libros de autoayuda, autoconocimiento y filosofías orientales para la muerte del ego.  Lo dicho, que me aburrí un poco. Los poemas...ninguno salía bueno.
¡Vamos a ver, a los 29 años empecé a quedarme calvo y ya con treinta años estaba calvo casi del todo! Realmente el joven que fui desde muy adolescente duró más o menos lo que tardé en quedarme calvo, luego ya tuve una apariencia y una forma de ser mucho más seria y comedida y se podía decir que yo con 30 años ya era una persona madura, justo cuando se me cayó el pelo. A los treinta años es cuando me echo una novia formal por primera vez en la vida, después de sólo haber tenido amoríos, affaires, aventuras y rollos y también eso que muchos llaman "amiga especial"...ya fue otra vida a partir de los treinta años, el yo más serio y responsable emergió. Se trataba de otras vivencias, de otros haceres, de compartir, de ser dos. A veces pienso que todos los jóvenes deberían quedarse calvos, eso imprime seriedad y carácter y hace que repasemos y revaloremos nuestra vida y sí, definitivamente, quedarse calvos nos hace más formales. Con el tiempo he llegado a considerar a mi "amiga especial" cómo otra novia, por todo lo que nos unió entonces y todo lo que vivimos. La compañía femenina entonces se prolonga desde poco más de los veinte hasta casi los cuarenta años, en definitiva que no me puedo quejar...pero la verdad es que nunca he sido un ligón y siempre he sido más bien un tipo solitario, estando solo estaba bien, ganaba en serenidad, conmigo mismo estaba realmente bien.
Los servicios de prostitución fueron siempre para mi una ayuda inestimable y desde que los frecuentaba hasta los espacios en los que tenía pareja y no lo hacía hasta el regreso a los viejos hábitos putañeros cuando perdías novias y amigas especiales, he llegado a admirarme de lo bien que me resolvía siempre el problema sexual y a veces yo solito y sin nadie más y es curioso cómo he podido ser feliz así y no un día ni dos sino mucho tiempo: la prostitución tendría que estar regulada y legalizada.



viernes, 20 de enero de 2017

LIGANDO POR LOS BARES

¿Dónde está el hombre que nace cada diez mil años? ¿Dónde está la mente preclara de nuestra generación, el gran genio y el gran filósofo? Éxito en las nubes, planes subestimados, gente que se encuentra perdida...Luis ángel había estado de viaje en una ciudad fría y distante durante un par de días, había conocido a un joven enloquecido que tenía una tienda de cómics muy baratos con ofertas a un euro y luego le dejó un mensaje grabado en un lápiz USB, después pasó una noche muy extraña y movida en la que le costó conciliar el sueño en una pensión pequeña y sucia de aquella ciudad y en la que tuvo intensas sensaciones profundas a flor de piel, luego alguien le vino a recoger en un coche azul destartalado y regresó a su ciudad de origen y al llegar se apuntó a una tertulia literaria de parados y perdedores. Le había sentado muy bien cambiar de aires pero la experiencia había sido muy intensa, el vendedor de cómics era extraño y muy absorbente y le agotó que demandará tanto sus atención, en cuánto llegó a Pucela Luis Ángel se puso a echarle el Tarot a una camarera para intimar con ella y ella le acabó contando su triste historia: que había pasado frío y hambre y que había vivido en una casa prefabricada sin luz, agua y calefacción porque no tenía suficiente dinero, pero ahora que estaba mejor, por su trabajo de camarera, vivía en una casa vieja y ruinosa en un pueblo, que era lo único que se podía permitir y en dónde nada funcionaba bien. Esa mujer le acabó presentando a dos amigas con las que quedaría para unas tertulias políticas en la ciudad de Pucela en el lujoso Nipon Doors.

Directamente Luis Ángel podía contar con él mismo pero no con mucha gente más, no sabía qué hacer para no volverse loco pues sus amigos lo estaban rematadamente y él no quería contagiarse pero no veía otra solución a su vida que no fuera un cambio y sabía que el cambio le exigía cambiar de amigos también, en el fondo lo que quería era ganar el suficiente dinero cómo para poder pagarse los servicios de alguna prostituta experta pero no le llegaba el dinero a penas para tabaco y alcohol, había dejado hace tiempo el hachís y la marihuana, hacía más de una década que no probaba las drogas y entre otras razones dejó las drogas porque no sólo es que estuviera en contra, es que no podía permitírselas. Ahora Luis Ángel quería ser un Mahatma (Gran Alma) pero para ser un Mahatma tenía que ponerse lejos del alcance de la lujuria, la ira, la soberbia y la envidia. Era un gran trabajo espiritual ser un Mahatma, pero ya había avanzado mucho en su camino. Había dejado las drogas, había dejado atrás la cólera y la soberbia y se había vuelto muy humilde y, a pesar que de vez en cuando una punzada de envidia atacaba su espíritu, el  achacaba ese defecto al hecho de ser español. Un cigarrillo de vez en cuando y alguna cerveza, esos eran todos sus vicios. Lo que ocurría es que últimamente se sentía tentado a caer en las poderosas garras de la fornicación, pero también estaba luchando contra ello. Sus amigos, Carlos y Fernando, ya eran Mahatmas desde hace tiempo.

Entonces llegó el Apocalipsis en miniatura.

Las dos muchachas que le acompañaron a la tertulia política se llamaban Clara y Cristina y eran nombres muy luminosos, sin embargo ellas eran bastante oscuras, con su cabello teñido de negro azabache, negro ala de cuervo y sus ropajes góticos y contraculturales, les encantaba la poesía pero la poesía de Olga Orozco y de Alejandra Pizarnik y también leían a Pessoa: "El libro del desasosiego" que era muy misterioso y esotérico.

Nunca había existido democracia en nuestro país, siempre habían pasado cosas muy raras durante las elecciones y en las últimas se cocinó un pucherazo, de manera inopinada Podemos sacó un millón de votos de menos sin explicárselo nadie, o habían fallado las encuestas o se habían manipulado las encuestas o sin duda había habido tongo. Los tres amigos: Luis Ángel, Carlos y Fernando, hablando toda la noche, llegaron a la conclusión de que habían sido timados en las anteriores elecciones pero toda España sentía lo mismo y la gente en vez de quejarse o de salir a protestar lo que sentía era miedo, miedo de una mano negra y poderosa dictatorial detrás de todo lo que había ocurrido, miedo paralizante de estar enfrentando los peores momentos anteriores a la llegada de la democracia, miedo de haberse convertido en un país bananero vigilado por las instituciones europeas y el Atalántico Norte para que no se apartara de los objetivos destinados, para que no se apartara de los objetivos trazados. De siempre el voto a la izquierda valía mucho menos. Votar a Izquierda Unida en el pasado significaba que tu voto valía mucho menos, significaba que hacía falta mucha más gente cómo tú votando a lo mismo para sacar un diputado que en otros partidos se conseguía con muchos menos votos. Era sin duda una marginación de la izquierda, de la verdadera izquierda, a la que ya estábamos acostumbrados en España y a todos nos parecía una cosa normal que el sistema electatario castigara a los partidos verdaderamente de izquierdas gravando su voto e impidiéndoles en consecuencia tocar poder. Eso había pasado desde siempre pero nadie se revelaba porque todo el mundo tenía miedo, miedo de enfrentarse a la mano negra y dictatorial que estaba siempre detrás de todas las elecciones, manipulando los resultados.
No había nada que hacer ya en España, los mejores se había ido a otras tierras y los que quedaban no podían quejarse por el amaño de las elecciones, la democracia, de haber existido alguna vez, había muerto y la gente lo que tenía era mucho miedo, miedo de estarse enfrentando a una dictadura de verdad, miedo de estar presenciando una dictadura mundial que ordenaba países a su antojo desde fuera sin que nadie pudiera evitarlo, miedo de estar en el punto de mira del poder global instaurando un nuevo orden conveniente para las élites, los oligopolios extractivos y los más poderosos. Mientras tanto todo el mundo se había hecho más pobre, nos habían hecho más pobres.

Se recuerdan en España los escritos de Umbral en los que comentaba cómo en la postguerra española todos los concursos literarios los ganaba el carnicero o el hijo del carnicero, para que así estuvieran bien provistos de carne los miembros del jurado en una época negra de la historia de España en la que poder comer carne era un lujo al alcance sólo de algunos ricos, por eso el carnicero era un privilegiado y todos querían tratar con él y todos quería ser amigo suyo. Y así fue cómo todos los carniceros y los hijos de los carniceros ganaron todos los concursos literarios de la postguerra, según Umbral. Pero sólo es un manera de hablar...¿Llegaremos un día a necesitar de comida sintética cuando la explosión de un gran volcán provoque un invierno nuclear en la Tierra y arruine todas las cosechas o lo mismo por el parecido efecto de la caída de un gran asteroide?

Las muchachas góticas con las que había ligado Luis Ángel quisieron sentarse juntas apartadas de los amigos de su nuevo acompañante, porque les daban un poco de dentera.

Cuando se inició la tertulia en el bar, tertulia política, había representantes de todos los partidos políticos a excepción del partido que gobernaba España actualmente, lo cual ocurría siempre que se hacían tertulias de ese tipo. Todo iba dirigido a lograr una Renta Básica Universal para la ciudadanía puesto que había más de 14 millones de pobres en España y sólo en Madrid tres millones ochocientos mil pobres que cobraban algún tipo de prestación a condición de que no mendigasen por la calle. En el fondo la opresión de cierto clima de terror y violencia se hacía patente. Las conversaciones iban todas en esa dirección: Una Renta Básica Universal para que la gente no se muriera de hambre, lo que producía muchísima tristeza y desesperanza, pues, cómo dijo en su día un gran economista, el problema de la economía en España no es que a todo el mundo le haya ido mal sino que para algunas personas no hay ningún tipo de problemas económicos, lo que genera mucha envidia, rabia e incomprensión...¿Pero queremos que todo el mundo esté en el fondo del hoyo para que formen todos parte de la mayoría? ¡Qué se hacía con esa gran masa de la población en Europa y en España que no tenía nada, ni lo más básico! Todos acertaban a comentar que la sociedad estaba colapsando, que el sistema capitalista estaba colapsando. Luis Ángel quiso añadir que pronto habría una gran guerra que lo solucionaría todo pero no le dejaron hablar porque sabían de sobra lo que iba a decir.

En tertulia política animada se encontraban Fernando, Carlos y Luis ángel cuando tomó la palabra un treintañero licenciado en empresariales y marqueting con mucha roña en la ropa y zapatos baratos que dijo que él pensaba largarse de España porque en el país no valoraban suficientemente su trabajo y le pagaban muy poco, y eso cuando tenía el lujo de conseguir trabajo.

Las chicas góticas esbozaron unas sonrisas pícaras en medio del fru-fru de sus faldas volanderas que recogían un poco por malicia y otro por erotismo pero en verdad para estar más cómodas.

Luis Ángel le dijo que lo que pasaba es que había abundancia de licenciados en marquetíng y empresariales y las empresas contratantes se podían permitir el lujo de dictar sus normas a quién quisiera trabajar ya que había sobreabundancia de licenciados y entonces por ley de oferta y demanda, ellos no estaban en condiciones de poder elegir y también por esta razón se podían poner unos sueldos más bajos pues siempre habría alguien que con tal de trabajar aceptara las precarias condiciones laborales.

Al treintañero licenciado en marqueting y empresariales no le hizo mucha gracia el análisis de Luis Ángel porque era certero y porque ponía el foco en que el hecho veraz era que el licenciado se iba a un país donde hubiera habido menos licenciados en la materia que dominaba para tener menos competencia, ésto es: una universidad más elitista. Discutir sobre ésto era un tema delicado...¿Pero para qué crear tantos licenciados en España que ya jamás van a encontrar un trabajo por exceso de oferta? ¿Para qué crear licenciados cuyo destino era siempre emigrar a otras tierras donde el número de licenciados fuera mucho menor que el de España para poder así encontrar un trabajo "de lo suyo"?

Las chicas góticas se levantaron y acariciaron el cuello de Luis ángel porque pensaban que estaba pasando por un mal momento...¡El Tarot es un gran invento para ligar con chicas modernas! pensó en ese momento encontrándose en Nirvana.

Carlos y Fernando contenían el aliento cada vez que Luis Ángel hablaba de política, sus abuelos fueron muy progresistas pero muy ricos, eran de un progresismo descafeinado y sus padres fueron unos amantes de la ley y el orden que pensaban que lo mejor para España era que gobernara el Partido Popular, pero Luis ángel era muy de izquierdas o eso se creía él. Sin embargo le salía una izquierda de tipo nacional, conciencia social sí, por supuesto, pero nada de que no hubiera orden social ni que no se respetase a la policía ni al ejército ni que se independizara Cataluña o el País Vasco. Carlos y Fernado temían las asonadas de izquierda de su amigo Luis ángel porque tendía a un socialismo de tipo nacionalista-proteccionista o a un socialismo de tipo nacional o dicho con otras palabras una cosa muy extraña que sólo entendía él pero todo empañado de cristianismo rancio... Curiosamente Carlos, de padres muy currantes, se había hecho de derechas porque pensaba que la derecha crea orden y empleo y seguridad, sin embargo a Carlos le salía una derecha buenista con una manga muy ancha que estaba muy lejos de la realidad, que distaba mucho de la realidad. Carlos pensaba que todos los hijos de los obreros de los años setenta habían prosperado y que ahora se encontraban votando al Partido Popular, lo que no dejaba de ser cierto de alguna manera y cómo se trataba de su generación, los unos por los otros, pues había acabado creyendo o había acabado de creer, que ser de derechas era a lo que aspiraba todo español culto y civilizado y sobre todo con estudios y que detrás de un izquierdoso había siempre un resentido o un ingnorante. Gente toda ella con la que Carlos no quería tratar pues era ciertamente distinguido. De todas formas el mundo es cómo es independientemente de lo que pensemos y eso siempre nos salva.
De los tres amigos el que tenía un pensamiento más peligroso era Fernando, porque mientras Carlos y Luis ángel eran incapaces de hacer daño a una mosca y en el fondo eran unos idealistas, Fernando no creía en nada a excepción de que la violencia sirve para cambiar las cosas y que en la historia de la humanidad se han producido cambios gracias a que se llegó a la violencia, de otra manera no hubiera ocurrido nada. Fernando era el más joven de los tres, poco menos de treinta años, y toda su generación y prácticamente la generación anterior pensaba lo mismo pero todos se dedicaban a divertirse hasta que llegara su momento, todos se dedicaban a divertirse hasta el Día de la Ira, cuando todo en España por fin estalle, entonces ellos tendrían y darían acción. Era gente que había visto con sus propios ojos y muy recientemente cómo la violencia servía para cambiar las cosas, intentaron algo durante el 15M pero no consiguieron su objetivo quizás porque la masa se adueñó del colectivo y diluyó todas sus expectativas en una "protesta espiritual" justo lo que todos nos querían.



Fernando pasaba de política, pero creía sin embargo en la Acción Directa que consistía en que el pueblo directamente tomara el Poder. Para pasar de política tenía ideas políticas bastante radicales pero toda su generación y la anterior que también estaban pasando de política y creyendo en la Acción Directa estaba teniendo ideas políticas completamente radicales, precisamente por éso: por pasar de política.

Clara y Cristina observaban a Luis Ángel con curiosidad, les caía bien, les parecía un chico misterioso e intelectual con una gran magnetismo. Se acercaron a llevarle una copa pues antes él las había invitado a ellas. Luis ángel dijo que sólo bebía cerveza y dos o tres al día cómo mucho, entonces ellas se tomaron la consumición y le trajeron una buena cerveza a su nuevo amigo. Estaban contentas de haberse encontrando con semejante espécimen en esta vida, y lo celebraban a su manera. 

De momento sigue la tertulia política con bastante tensión, el licenciado en empresariales está molesto con el análisis de Luis Ángel sobre que los universitarios no encuentran trabajo en España porque sobran universitarios en España. La novia del licenciado no está molesta, está cómo cachonda, algo animada, siente un placer morboso en que pongan en evidencia a su novio o algo parecido. Por fin todos encuentran la solución que es criticar al gobierno actual y todos los esfuerzos se concentran en criticar al gobierno, todos están a disgusto, hasta Carlos que lo ha votado, todos a disgusto con el gobierno y así todos en paz. Así es cómo se lleva bien todo el mundo en España, criticando al gobierno y poniéndolo verde, incluso los que lo han votado lo critican. Nadie está contento porque nadie está contento nunca en España, pero luego nadie hace nada y entonces eligen por nosotros.

Carlos en un momento la arma presagiando cuándo todo va a reventar en España: cuando manden tropas para luchar en Siria o Líbano. Entonces Luis Ángel habla incluso de que se puede reclutar a la población para luchar contra Rusia. Se escuchan unas risitas ahogadas y murmullos, pero nadie desdice esa teoría que es tan posible cómo las demás, sólamente se está considerando a medio plazo y la gente está pensando a corto plazo y lo que quieren es salarios más altos y tasas universitarias más bajas y ningún recorte en la Seguridad Social ni en las pensiones. Todo ello parece imposible y nadie sabe que salarios más altos sólo significaría llegar a los niveles del año 2006 pues se ha perdido mucho con el tiempo, pero eso a nadie parece preocuparle pues el pensamiento es inmediato, 2006 queda muy lejos, ya nadie se acuerda.

Luego se habló de las pensiones y de los parados de larga duración. Los parados de larga duración eran muchísimos y los pensionistas también, había mucha gente en todas partes, esa era la impresión que se te quedaba. Alguien dijo que las máquinas de las fábricas y los robots tenían que cotizar a la Seguridad Social y fue la sugerencia más aplaudida y más original de toda la tarde. Todos pensaban en que no habría más remedio que recortar las pensiones, sobre todo las más altas. Había una cierta y solapada alegría en todo ello, cómo que si otros cobraban menos aunque tú no cobraras nada te hacía más feliz. Era un pensamiento muy peligroso. Significaba desear que todos estuviesen tan mal cómo tú o que a todos les fuera peor porque a ti te había ido mal. Era una emoción y un pensamiento que podría servir finalmente para la manipulación de la sociedad por las élites. Algo realmente peligroso: recurrir a la envidia de la masa empobreciada para justificar recortes de la gente más o menos próspera...¡Todos jodidos, todos contentos! Recurrir a la envidia del español para justificar recortes a los que más tienen o tienen un poco más de los suficiente...¡Una estrategia muy ladina!

Luis Ángel se sintió un poco turbado y confundido durante la tertulia política y dejó que hablaran los demás mientras él se inhibía, para entretenerse buscó en su bolsillo de su gabán y encontró un libro de Rimbaud de poesía, se entretuvo leyéndolo y se dio cuenta de que era una nueva traducción y que el poema LOS ENSILLADOS había sido traducido cómo LOS EMBOBADOS y tampoco quedaba mal con esa nueva traducción, porque sin duda los viejos marselles de la época se hubieran sentido ofendidos de haber sido tratados cómo idiotas por el poeta así que en ese tiempo se cambió el número y el título del poema. Inmerso estaba Luis Ángel en esta aseveración cuando acabó de darse cuenta de que LOS ENSILLADOS y LOS EMBOBADOS eran dos poemas distintos y que finalmente el traductor había traducido el poema LOS ENSILLADOS por LOS SENTADOS dejándolo mucho más prosaico. Se sentía contento leyendo esos poemas cuando se dio cuenta de que su sensación se debía a que él escribía cómo Rimbaud hacía veinte años o muy parecido o con un estilo similar, quizás se debiera a semejantes percepciones de la vida pero ahora había pasado el tiempo y su genio ya no era el mismo, así que su estado de satisfacción se trocó en tristeza y poco a poco se fue de nuevo incorporando a la tertulia política cómo si acabara de salir de un sueño, un sueño que había durado veinte años. Acusaba quizás por ello cierto cansancio.

Los tres amigos se sentían cómo unos idiotas y no podía seguir disimulando y de alguna forma temblaban y Luis Ángel quiso salir a la calle a echar humo por la boca y sus amigos le siguieron y así acabó la tertulia literaria sin que nadie pudiese entender nada, todo el mundo estaba al borde de un pasmo y con ojos de conejo asustado, todos quería largarse de allí, pero ya.

Las chicas, Clara y Cristina, se marcharon sin dar los besos de despedida pero dejando su teléfono a Luis Ángel para que quedara con ellas otra vez...¡Luis Ángel el ligón de bares!

El suelo parecía escuchar con miedo, el suelo parecía abrirse y una lluvia muy fina cayó sobre los tres amigos, alguién salió del bar y les empujó a la calle y hubo un brillo fiero en los ojos de Fernando y una palabra en la boca de Carlos y Luis Ángel dio un pequeño salto y en un instante los tres, agotados y sin paciencia, se dieron cuenta de que tenían que estar en otra parte y entonces echaron a caminar pero con cierto muermo y una expresión que era de un sencillo calado fácil de adivinar pero nadie quería decir nada ni había por qué y luego de repente surgió una alegría entre los tres, la alegría de estar juntos y a salvo y en otra parte. Una vida sin problemas asomaba por sus sobacos dejando supurones y música.

Entonces a Luis Ángel le embargó la idea y la emoción de que sus dos amigos y él no eran más que tres holgazanes que no había hecho nada útil en la vida: algunos estudios, un poco de arte y otro poco de trabajo en la sociedad y nada más, si acaso una percepción del mundo desde un sentido más humanitario por haber sido estudiantes de Humanidades, que algo siempre queda, pero holgazanes al fin y al cabo y poco prácticos y a un paso de ser unos parásitos y a otro paso de no ser nada ya, sólo unos viejos inútiles y caprichosos con algunos vicios y tendencia al misticismo y la soledad. Seres humanos que, en definitiva, no han podido aportar nada o no gran cosa.
Siguió caminando mascando chicle hasta lograr salir de su estado depresivo, pronto se encontraría mejor.
Su aliento estaba lleno de frescor, eso le mejoró el ánimo.

En ese momento Luis Ángel recuerda cómo en la calle Héroes del Alcázar había una sala de máquinas muy moderna e innovadora en la que se pasaba las horas muertas cuando niño echando monedas en la máquina de Startwars, lo recuerda con cierta tristeza porque ahora ya no le gustan los videojuegos y piensa que fue una etapa, una fase, y que todo en esta vida son etapas, son fases, y que entonces no hay que preocuparse por nada.

martes, 10 de enero de 2017

EL FANTASMA DE UNA GUERRA

Nunca desvelado y siempre disfrutando de la vida, prestando atención a los más mínimos detalles, el mundo entraba en una cuenta atrás. Llegaban noticias inquietantes que todos ya sabían, que todos ya intuían, la gente se comunicaba con profusión. En la tele daban el tercer capítulo de una serie de éxito que había hundido la moral a más de uno. Sin embargo para Luis ángel la televisión no existía, el no miraba la tele.
Lo que pasa siempre es lo que pasa siempre, luego la vida es predecible. Y así pensaba Luis ángel cuando recorrió la zona de bares de La Antigua de Pucela y descubrió que casi todos los bares habían cerrado y que sólo uno se encontraba abierto pero que tampoco era negocio y acusaba pérdidas. Preguntó en una tienda de frutos secos cercana y le dijeron que la zona de bares ya no existía, que todos los bares habían desaparecido, que se los llevó la crisis y ahora sólo quedaban comercios cerrados.
--Yo recuerdo ésto en los años 90 y era un bullidero, el ambiente ardía por los cuatro costados.
--¡Y hace siete años también era igual...la zona se fue muriendo poco a poco y ahora no queda nada desde hace cinco años para acá!
Luis ángel repasó su fe y sus creencias, de alguna manera eso era importante. El final de una zona de ocio, el final de una zona de marcha, se enlazaba directamente con El Apocalipsis, el Kali-Yuga y el fin de una era.
Lo que quería decir no podía decirlo y además tampoco era el momento, se despidió del comerciante de la tienda de frutos secos y se deslizó por una calle, contento sin embargo. Contento de haber sobrevivido al desastre.
En toda España sucedía lo mismo, era un fenómeno histórico, grandes zonas de ocio se encontraban cerradas porque ya nadie consumía, porque ya nadie tenía dinero.
Sin embargo algunos bares y negocios habían sorteado la crisis, pero eran muy pocos.
Hablar por hablar a diestro ya siniestro, sin ningún tipo de relajación y agradecer a la vida las cosas buenas, así pasó la tarde con un amigo.
La generosidad de su amigo le sentó bien, le había invitado a unas consumiciones por una ayuda del Estado que estaba cobrando y ahora a él le quedaba más dinero para gastar solo. Sin embargo se fue a su casa directamente para tener dinero para otro día, esas cosas no las hacía en tiempos, en los tiempos, en los que no había crisis.
Sin embargo Luis ángel pensaba que tanto su amigo cómo otros muchos cómo él con tanto cobrar ayudas del Estado estaban arruinando al país...¿Pero qué otra cosa podía hacer la gente cuando ya no le quedaba nada?
Con el tiempo todos los inútiles ociosos que cobraban prestaciones del Estado serían completamente prescindibles, sobrarían y no sólo por no aportar nada a la sociedad sino por ser unos parásitos y así, parásitos, había muchos y de todo tipo y de muchas formas y maneras, más de aquellas que se podían imaginar, acabarían siendo un lastre que el país no podría soportar, se buscaría un remedio, se les condenaría a ejercicios sociales, a labores sociales sencillas, se les buscaría un trabajo, una ocupación o se les pagaría sólo en vales de comida para que no se murieran de hambre o serían congregados todos en un centro, en un sitio, para ser más fácilmente controlables y mucho menos onerosos.
El futuro ya no era un gran sueño sino una gran guerra, una gran guerra que liberara a la población de los parásitos sociales, también de gente pensionada y de gente que no producía nada en absoluto, la despoblación sería mediante las armas, esa situación ya todos la veían venir.
La verdad es que sobraba mucha gente.
Sobraba mucha gente y ese era el problema.
El fantasma de una gran guerra se cernía sobre el horizonte, ahora, pero seis semanas después las cosas seguirían igual y la situación era inaguantable.
Pero no había que avinagrarse con eso, había que conformarse con la realidad y ser lo más dócil posible y subceptible a los cambios, viviendo sin broncas, sin apegos, sin resquemores e intentando programar el futuro de la mejor manera posible.
Había que tener paciencia pero...¿Cuánta paciencia habíamos tenido todos ya?


Sin duda todos teníamos que luchar para cambiar las cosas, todos teníamos que luchar para evitar un mundo peor, todos teníamos que luchar para evitar una guerra. Sin embargo no teníamos fuerzas ya, estábamos exhaustos de tanta crisis continuadas, cansados y agotados de más de una década de crisis.
Hay mucha confusión.
Vivimos en medio de una gran confusión, pero quedan amigos todavía, queda gente con la que poder compartir lo bello de la vida y lo poco o mucho que tengamos presenciando siempre a Dios y a nuestro prójimo y siendo solidarios, solidarios antes del fin.
Pero Luis Ángel sólo podía ver un campo de batalla.
El sistema estaba colapsando pero había que ser feliz, ser feliz en un sistema que estaba colapsando. Todo costaba más trabajo, estar bien y estar equilibrado efectivamente costaba más trabajo. El dinero no llegaba y si llegaba era muy escaso. Costaba mucho tener una ocupación, costaba mucho ganar dinero. Todo era más difícil, la vida se había vuelto mucho más dura.
En la calle habían despedido a la mitad de la plantilla de la empresa de autobuses y los que quedaban trabajaban el doble por el mismo sueldo. La empresa de loterías de minusválidos había corrido la misma suerte, habían despedido a la mitad de la plantilla y los que quedaban trabajaban el doble por el mismo sueldo. Los taxistas estaban arruinados, los camioneros también estaban arruinados, el pequeño comerciante estaba arruinado y la mayor parte de los hosteleros. Sólo tenían dinero los ancianos pensionistas pero muchos no lo suficiente, además los ancianos pensionistas tenían que mantener con su dinero a toda una familia de parados, solía ser eso lo más común aunque gracias a Dios no sucedía completamente en todos los casos, pero era la tónica.
En Madrid había más de tres millones y medio de pobres, en toda España había más de catorce millones de pobres. En Europa el sesenta y cuatro por ciento de los encuestados manifestaban encontrarse cerca de una tercera guerra mundial inevitable, parecido sucedía con los encuestados de los Estados Unidos. Todo el mundo sabía que el planeta estaba llegando a su fin, sólo quedaba que cayera un asteroide para acabar de rematarlo todo o que viniera una gran tormenta solar que acabase con las comunicaciones o que se estrellara un meteorito contra la Tierra, y todo ello era tan probable que los gobiernos de los países civilizados habían alertado a la población para que almacenase comida y agua. El terrorismo no sólo no se acababa sino que arreciaba, los terremotos eran una constante a lo largo y ancho del mundo. Parecía que para todos llegaba el fin...
¡Pero había que salir a divertirse y entonces...todo resultaba tan falso!

lunes, 9 de enero de 2017

TRAGOS Y MUJERES

Emilio era el escritor del grupo, era veinte años mayor que nosotros y había escrito ya tres novelas. Tres novelas serias y marxistas con conciencia social y denuncia. Todos admirábamos a Emilio. Le considerábamos un escritor de verdad, el escritor que todos queríamos llegar a ser cuando fuéramos más mayores. Sin embargo Emilio nunca había publicado nada, sus novelas no gustaban en las editoriales por su alta crítica social, pero Emilio no quería ni podía cambiar de estilo. Él tendría unos 36 años cuando le conocí y yo tendría diecinueve o poco menos. Era muy mayor para estar en la universidad pero es que se podía permitir el lujo de ganarse la vida haciendo traducciones directamente del alemán, idioma que conocía perfectamente. Así que acercándose a la cuarentena se encontraba Emilio estudiando Filología Germánica aunque no le hiciera ninguna falta pues conocía de sobra a los autores y poetas alemanes y hablaba perfectamente el alemán y se ganaba la vida con ello aunque vivía con su anciana madre que era viuda, ya que su padre murió muy pronto porque se había dado a la mala vida desde muy joven y eso le destruyó. Evidentemente Emilio también se daba a la mala vida y ahí estábamos todos, los poetas de provincias en ciernes, acompañando siempre a nuestro querido mentor. Se añadía al grupo un profesor de Literatura de instituto amigo de un profesor de Filosofía de instituto que también hacía peña con nosotros. Era una etapa muy bohemia de mi vida. Salía con una mujer de treinta años cuando yo no tenía ni los veinte, era ella una empresaria con mañas oscuras y no muy legales pero amante del arte y de la literatura también y a veces se añadía al grupo y otras veces yo salía solo con ella. Era bastante guapo por aquellos días y muy delgado y elástico y un poco enfermizo, lo que me procuraba cierto halo romántico. Salíamos desde las once de la noche hasta las siete o las ocho de la mañana, no todos los días pero sí todos los fines de semana y todos nos encontrábamos estudiando o acabando el bachillerato de Letras Puras pero llevábamos escribiendo toda una vida. Nos creíamos muy sabios y muy listos y muy geniales y muy incomprendidos y sobre todo con un futuro muy brillante que un día iba a llegar. Bebíamos mucho, bebíamos demasiado. Bebíamos cómo auténticos alcohólicos.
Una amiga que estudiaba teología y que era una especie de santa se venía con nosotros las más de las noches, ella era muy guapa y muy joven y salía con el profesor de literatura que le doblaba la edad, eran una pareja muy bohemia y nos trataban a los poetas en ciernes cómo si fuéramos quinceañeros con pretensiones e ínfulas de grandeza pero también con verdadero cariño.
Había bares de escritores por la provincia, el más conocido de todos era La Latina, un bar de bohemia que cerraba muy tarde y en el que se podía beber absenta. Allí pasé mis mejores años de mi juventud en medio de veladas literarias y conspiraciones políticas que nunca llegaban a ninguna parte, más o menos hasta ahora creo que todo sigue siendo igual, pero el espacio ha sido adueñado por gente más joven y hay que saber hacer camino y retirarse a tiempo y dejar a las nuevas generaciones que  disfruten de sus preciados días, aunque ahora, ellos y ellas ya, son blogueros y blogueras y toda su experiencia tiene que pasar antes por internet, en mis tiempos no existían esas cosas pero me voy poniendo al día.


Luego pasaría casi una década en Madrid y allí la gente era mucho más exigente y mucho más formada, pero me gustó el cambio.
Recuerdo un taller literario de lujo que realicé en Madrid cuando alcanzaba la edad de 26 años, reunidos en la lujosa mesa de roble del ayuntamiento de Madrid, grande y espaciosa y con sillas cómodas y altas isabelinas, los privilegiados que teníamos el dinero suficiente para hacer el taller literario de lujo nos concitábamos con un escritor de fama que ahora no recuerdo y que impartía las clases los martes y los jueves. Allí conocí a un taxista o a un autobusero--ya no lo recuerdo--de unos cuarenta años que harto de que las editoriales rechazaran su libro había decidido autoeditárselo y ahora te lo vendía por tan sólo 10 euros. Recuerdo que pensé que no quería acabar así, con cuarenta años e intentando reunir dinero para autoeditarme los libros que rechazasen todas las editoriales, pero ahora es tarde para pensar en ello. Me hice amigo de una mujer muy atractiva de cincuenta años y quedábamos a desayunar en unos grandes almacenes, ella sentía admiración por mi y le gustaban mucho los dos libros que me habían publicado. Un día me dijo que ya no iba a perder su tiempo intentando ser una escritora de éxito, que todo había sido una forma de ver la vida. Me produjo cierta tristeza. Nunca llegamos a nada. Era un amor platónico.
Lo mejor del taller literario era que luego nos íbamos todos juntos de copas por la calle Fuencarral, yo pasaba la noche fuera de casa y me iba a dormir al piso de un amigo extranjero.
Cuando regresé a mi ciudad de provincias lo que sucedió de alguna manera es que ya era viejo, o por lo menos muy viejo para seguir llevando una vida bohemia y aunque de alguna manera lo intenté estaba cansado de ir de ridículo en ridículo, los nuevos tiempos y las nuevas modas ya no eran para mí, así que después de una temporada con el 15M me retiré a mi dorada torre de marfil.
Después empecé a salir sólo por los bares intentando ligar con las camareras, todo en cierta manera muy patético. Echaba de menos los años de Madrid. Echaba de menos mi juventud. Comencé a aislarme, perdí amigos, perdí relaciones, llego la crisis y el inicio de la tercera guerra mundial, parecía que todo había acabado ya, pero para todo el mundo también.
--¡Tragos y mujeres y no bohemia!--me dijo un amigo mejicano en Madrid. él me contó que su vida había sido tragos y mujeres, que la bohemía le parecía una cosa propia de maricas. En cierta manera tenía razón. Todas las veladas intelectuales de provincias se encuentran siempre atestadas de homosexuales, pero es que ellos suelen ser también grandes artistas y con una mente abierta no se está ya para despreciar a nadie. Aunque lo cierto es que una vida más salvaje de tragos y mujeres con menos arte hasta que un día te dedicas a escribir algo pero no se lo cuentas a nadie y no lo compartes y no te reúnes con nadie a hablar de los poetas simbolistas franceses, lo cierto digo, es que de alguna manera es una vida mejor. Más sexo, más fiesta y menos comedura de tarro. Pero imagino que antes las cosas eran de otra manera.
Me decidí en Madrid a llevar la vida de escritor maldito tipo Lobo Estepario que no es social ni partidario de una vida bohemia, influenciado cómo estaba por un conjunto de amigos suramericanos y centroamericanos también. Pasaba gran parte del tiempo solo en los bares apuntando poemas en una libreta y entrada ya la noche me metía por los vericuetos de la calle Atocha 80 donde había un club de striptease y unas señoritas que ejercían la prostitución. Se suponía que todo eso hacía que tu literatura fuera mejor pero yo echaba de menos a mi amor platónico, aquella mujer madura y atractiva que había renunciado a ser una escritora de éxito. Realmente me fui por un camino muy proceloso y hubiera seguido así de no ser porque luego en mi vida me salió una novia. A veces pienso que me salió una novia porque de alguna forma yo me había vuelto malo: una vida excéntrica, acudiendo a los clubes de striptease y a los servicios de prostitución, adentrándome en el sórdido mundo de la calle Atocha 80. Creo que así estuve unos seis meses--hachís, prostitución, alcohol y stripteases--y no creo que por ello mis poemas fueran mejores...¿Qué es lo que hace que un poema sea bueno? Realmente es el espíritu, realmente es una cierta profundidad que da tener un alma grande y sufriente y no experiencias al límite durante toda una noche de excesos. De aquella época guardo algunos poemas, no son eróticos, no son sexuales...son retratos de calles con desconocidos abigarramiento y confusión, impresiones extrañas y anodinas que evocaban un espacio mayor, un mundo más rico y peculiar, trataba de meterme en la mente de la gente y eso me producía cierto desequilibrio mental. Luego descubres que a la gente no la puedes cambiar y que el mundo es cómo es independientemente de lo que uno crea. También descubres que el exceso de placer crea dolor, un dolor que, ésta vez sí, puede servir para crear.
Ahora todo no es más que un recuerdo.

sábado, 7 de enero de 2017

FIESTA DE MACHOS

Profundamente en el sentido de que no podía sentir de otra forma, en aquella fiesta de ranas bienpensadas y herederos estúpidos, quizás cuidados todos y quizás alejados de una realidad y yo detrás de ella colgado de mis prejuicios y un poco tenso.
Los inventos de la época en la que España tenía dinero fueron mecheros de anillo o anillos mecheros. La gente tenía un anillo que era un mechero y se daba importancia con ello, no costaba 3000 euros, costaba 400 euros.
--¡Buenas tardes a todos!--dije al entrar en la estancia, pero a nadie le caía bien.
Jugadores de rugbi de provincias procedentes de las clases burguesas con crímenes a sus espaldas y malos modos y ya cuarenta años. Con muy buena ropa de marca y zapatos muy limpios , los exjugadores  de rugbi de provincias formaban una buen sociedad que los entendía y los asimilaba por su ferocidad y su violencia. Dos de los presentes se libraron de cárcel por los pelos, yo los conocía a todos y no me caían bien pero ellos sabían que yo tampoco les caía bien a ellos. Ninguno éramos trigo limpio y unos pensábamos de los otros mal y con prejuicios pero en cuanto empezamos a beber se diluyeron los prejuicios.
Salimos al jardín en esa tarde soleada y fuera del club de vacaciones veíamos a las chicas del novedoso e incipiente grupo de rock del terruño hacerse fotos encima de un árbol con las telas de las persianas desplegadas y envueltas en círculo asemejando papel cartón. Las fotos eran buenas.
El machismo de los años setenta era lo que nos había salvado a todos, el culto a la ferocidad y a la valentía y en cierto grado a la violencia era lo que nos había salvado a todos e incluso pude llegar a comprender que algunos de los presentes, y no siempre los mejores, se habían hecho policías.
Hablé con un chico cuya familia tenía muchísimo dinero que se encontraba departiendo con una chica cuya familia había tenido muchísimo dinero, comprendí que los dos eran ricos venidos a menos y que por eso estaban juntos, quizás--tal vez me equivoque--casados.
Él me pidió fuego y yo le encendí el cigarrillo aplicando la llama de mi anillo mechero, de moda entre todos aquellos que querían aparentar riqueza, yo en aquellos tiempos no podía ser menos.
Cuando llegamos al salón las chicas se pusieron a un lado y los chicos a otro, cómo si fuéramos a bailar. Pero nadie bailaba, todos ponían cara de póker y pose de tipos duros.
La madre de uno de ellos estaba loca y cuando se emborrachó completamente orinó sobre la alfombra y se metió una raya de coca, ya casi de madrugada salió al jardín completamente desnuda y se sentó sobre una silla de plástico. Me pareció que unos pajaritos verdes formaron un tapiz para cubrir su cuerpo, pero sólo fue una ilusión por lo que me estaba metiendo.
Lo más masculino que se podía hacer en aquella fiesta era no dirigirle la palabra a ninguna chica, cosa que yo hice pero por timidez, y también estar fumando mirando al suelo contestando a las conversaciones con monosílabos, ser hablador era cosa de maricas.
También recuerdo que otro de los inventos que había en España por aquella época era una pastilla de nuez que se mezclaba con una pastilla de chocolate, a simple vista parecían dos chocolatinas pero distintas: una era pasta de nuez y la otra puro chocolate, y había que tomarlas juntas. Los chicos duros sólo tomaban la chocolatina de pasta de nuez.
Yo no dejaba de dar fuego a todo el mundo con mi anillo mechero.
Cuando llegó la crisis fue lo primero que empeñé en el cash-converter junto con mis aparatos de radio y algún ordenador, el club de verano cerró porque ya no tenía clientes y los chicos del rugbi se hicieron habladores y buenos conversadores y se casaron y tuvieron hijos y ahora son unos calzonazos que hacen todo lo que les dice su mujer, excepto alguno que, efectivamente, acabó en la cárcel.