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viernes, 24 de marzo de 2017

HUMO EN EL ESPEJO

Lucía se miró en el espejo, sentía el invierno entrar por la habitación. El humo de su cigarrillo empañaba el espejo y confundía sus rasgos armoniosos y femeninos. Lucía se sentía cómo flotar sin ninguna duda mientras el humo iba entrando y saliendo de la habitación cómo entraba y salía el invierno. Todas sus preocupaciones ya no estaban, todas sus preocupaciones ya no existían. Sentía que se estaba conociendo de nuevo, se miraba en el espejo y no era ya la misma persona que tiempo atrás, y no era ya la misma persona que meses atrás.

Retrocedió dos pasos hacia atrás y se preguntó por qué no le gustaban ahora los alimentos salados. Algo en ella estaba cambiando a nivel mental sí, pero también a nivel físico. Sin duda no era ya la misma persona. Se acercó a su imagen y echó en el espejo una nueva bocanada de humo. Sentía cómo el humo perfilaba y luego desdibujaba su imagen. De repente sintió calor y una especie de
felicidad. Lucía pensaba que de alguna manera se estaba volviendo loca, muchas veces se había sentido igual pero esta vez era distinto, esta vez la transformación se había completado.

Pensaba que la realidad no era más que eso: humo en un espejo. Pensaba sobre la realidad y cuánto más pensaba sobre la realidad más se alejaba de ella.

Entonces se dio cuenta de que se había estado reinventando a sí misma todo el año anterior, parecía que había pasado un siglo pero ella no quería pensar en el pasado y el pasado no era más que simplemente el año anterior todo lo demás eran cómo los recuerdos de otra persona, de una persona que ella no conocía, de una persona que ella no sabía quién era.

Pensó que ahora estaba todo perfecto, no sabía bien por qué pero pensaba que ahora todo estaba perfecto, todo estaba perfecto en su vida pero también en el mundo, lo que sucedía es que estaba pasando lo que tenía que pasar. Magia total y absoluta.

En ese momento Lucía percibió cómo su gata negra le miraba de forma extraña, la gata se acercó y lanzó un maullido ininteligible, un maullido que no quería decir nada.

Lucía vivía con su padre, un viudo jubilado bien conservado, y no había trabajado en toda su vida, en sus veintiséis años de vida no había trabajado jamás y tampoco tenía ningún interés por hacerlo. Vivía aislada del mundo exterior en su habitación, con un ordenador que se había quedado muy viejo hacía cientos de años y que sin embargo le servía para escribir y para conectarse a internet, aunque lo cierto es que internet le aburría bastante y ella se pasaba las tardes leyendo poesía. Con veinte años quiso ser poetisa pero lo dejó, le parecía una ocupación muy cursi y muy angustiosa. Ella guardaba con vergüenza algunos poemas que había escrito en un cajón, sin saber que eran muy buenos. Era la más pequeña de tres hermanos que se llevaban mucha diferencia de edad, su hermano mayor le doblaba la edad y entre el mediano y ella había más de siete años. Siempre pensaba que sus padres habían tenido hijos por accidente, que no los estaban buscando pero que al final la vida era así y había que adaptarse. También había abandonado los estudios y ya ni trabajaba ni estudiaba ni se relacionaba con la gente, tenía un par de amigas mayores que ella que en realidad eran el substituto de su madre tempranamente fallecida. Leer no leía mucho,  a no ser que fuera poesía, ni le gustaba la televisión y el cine, pasaba la mayor parte del tiempo echada, perdida en una quinta dimensión. Su padre pensaba de ella que era depresiva, pero lo cierto es que nunca se había encontrado mejor en la vida.

Todo cambió cuando conoció a Roberto, un cuarentón de barba cana ya, que tenía mucho interés por ser su amigo y que era un hombre muy extraño, ella pensaba mucho en él, le atraía y a la vez le inquietaba pero no estaba enamorada. Su padre, el padre de Lucía, le daba para tabaco y cafés, pero beber lo que es beber no bebía, es más: le repugnaba el alcohol, le hacía sentirse demasiado extraña, demasiado fuera de sí, por eso procuraba no beber siempre, incluso por compromiso.

No le importaba a Lucía nada de lo que pasase en este mundo, pues se encontraba fuera de él. No le importaba la moda ni la religión ni la política ni la crisis ni la tercera guerra mundial. Realmente no le importaba nada, se sentía apática y distante, no interactuaba con el medio, ni siquiera por internet. En cierta manera ella se sentía por encima de todo y de todos, y esa conciencia de superioridad terminaba por aislarla.

Pero haber conocido a Roberto activaba una zona de su mente que no conocía, Roberto la estimulaba intelectualmente pero no en una dirección conocida. Todo era confuso pero agradable. Todo ello la llevaba a sentirse mejor con ella misma y en paz con el mundo, paradójicamente también hacía que disfrutase más de su soledad.

miércoles, 22 de marzo de 2017

CÓDIGOS ENERGÉTICOS

Cada persona que existe en esta vida, no es tan terrible cómo parece, tiene un código energético. Pensar en algo que siempre hayamos deseado, sin sentir miedo, nos da un código energético distinto. Saber que se está prosperando, saber que se está progresando, también nos da un código distinto. El amor que sentimos por nosotros mismos y por los demás nos da un código energético distinto y así vamos fluyendo por la vida, siendo puro código energético y muchas personas pueden ver ese código en el que estás, muchas personas pueden ver ese código que eres. Sin duda es importante saberlo, sin duda es importante entenderlo. Marchemos todos a gozar de la vida emanando puro amor y así seremos dichosos y debemos encontrar una felicidad en hacer felices a otros. Todo ésto ya está escrito, todo ésto lo sabía el Maestro Jesús.Cansarse, cansarse de ser católico y luego cansarse de ser poeta y luego cansarse de ser fotógrafo y en definitiva cansarse de todos los juegos de la mente. Aquella vez en un hotel al lado de una discoteca pidiendo un whisky doble. Aquella vez haciendo tiempo antes de entrar en una discoteca, te pediste un whisky doble, los camareros asustados. Tenías dieciséis años. El alcoholismo de la adolescencia nos lleva a todos a no creer en nada y a no ser nada y a no hacer nada. Es así.Es mejor no ser nada, es mejor no ser nadie, es mejor no hacer nada, es mejor no creer en nada. Pasar por la vida cómo una sombra y no dejar una huella, no dejar un legado. No hacer nada en contra de nuestra propia conciencia y ser humilde. Siempre es mejor ser humilde y estar solo y sacar fuerzas de estar solo. En soledad es cómo mejor se aprende y los beneficios del silencio son curativos. Es mejor estar solo y sacar fuerzas de la soledad. Sin duda establezco aquí una filosofía mística, una forma de misticismo en el que el poder es silencio y todo silencio es poder. El despertar de la conciencia, saber que el ego es caprichoso y mundano y pretender refugiarse en lo espiritual y acudir a lo espiritual cómo a una fabula contada por viejecillas, acudir a lo espiritual con escepticismo y discernimiento, acudir a lo espiritual es lo que queda. Pasa el tiempo y los días son cómo un reloj y a veces ese reloj suena. Los días de frío cuando ya no debería hacer frío, los días de acopio.El alimento de la locura no viene siempre de la mano del ego sino de otros pasos, de otras acepciones de la palabra poder y de la palabra conocer y eso no es nuevo. Saber que hay un espacio que se va cómo el aire en los pulmones. Después de cualquier casualidad la mente se abre a un diseño nuevo y buscas el mar cómo un rebelde en el pasado y escribiste una vez que el mundo era un dibujo y era un texto muy bueno y sólo lo leyeron cien personas y no es que eso duela o que te hiera es que hay un espacio cómo entre los pulmones cuando respiras, hay un espacio que no se llena. Te pierdes quién eres, todos los días te pierdes quién eres porque no te conoces a ti mismo. Es un sabor de miel en una vieja cerveza que no volviste a encontrar, no se puede uno gastar el dinero en alcohol y mujeres y luego pedir ayudas, tiene razón quién lo dijo. Pero no todos los días son carnaval, no todos los días son fiesta. Esa desgana que se acusa en el silencio de los ojos viene y se va y entonces no eres modesto. Estados de conciencia que cambian de intención en el Mediterráneo. Jamás haces aquello que no quieres hacer o lo esquivas y mientras tanto no percibes que pasa el tiempo pasa, pero el tiempo pasa. Gira todo para que puedas conocerte. Luces en la ciudad, luces en la ciudad que te envuelven y luego dormir cansado y el trayecto de los autobuses sintiéndote libre y sigues queriéndote conocerte pero no sientes a la gente cercana, no sientes a la gente cercana. Piensas en consagrarte a la Virgen María y sólo es porque odias el mundo pero esto ultimo no es cierto, sólo es porque no te adaptas.  Tal vez.En un momento escribes algo y no sabes por qué lo haces y alguien te ha dicho que es tan feliz el que da amor cómo el que lo recibe. Piensas en ello y no te quieres poner cursi pero hoy recordaste una frase cuando fuiste a beber: BUSCA SIEMPRE LA VERDAD y has entendido que tu vida fue eso, una búsqueda de la verdad. Una búsqueda intensa de la verdad y un día encontraste todas las respuestas y por eso ahora eres un loco. Ahora eres un loco porque has conocido la verdad, porque sabes lo que es la realidad, porque la conoces, porque la has conocido. Vas pasando por el tiempo y alguien ha sido amable contigo hoy y era un suramericano y entonces piensas maravillas de todos los suramericanos, piensas que son gente amable porque uno lo ha sido contigo y entonces piensas en la importancia de ser amable y eso te hace mejor persona y entonces piensas que nos suceden cosas que nos hacen peores personas y que nos suceden cosas que nos hacen mejores personas, debemos permanecer del lado del amor.

sábado, 25 de febrero de 2017

LA REBELDÍA ERA UNA EXCUSA PARA FUMAR HACHÍS

Yo no he nacido en la cara mala del mundo, he nacido en una España próspera dentro de una familia próspera. La rebeldía sólo fue una excusa para pasármelo bien, la rebeldía sólo formó una excusa para fumar hachís. Asistía a las reuniones de poetas malditos que se cagaban en Dios con mis zapatos Camper. Nada tenía sentido. Ser un chico malo, ser un chico de barrio, ser un chico de la calle, llegar a la crueldad o ser un brujo, todo ello no fueron sino imposturas y ganas de aparentar. Pero cuando miras al abismo el abismo te mira desde el otro lado, escuché una vez. Al final lo que queda son diez años asistiendo al psiquiatra y mi superación personal. Yo no he nacido en la cara mala del mundo, mi rebeldía era pura necedad, no había ningún problema por el que yo no pudiera adaptarme a la vida, no había ningún problema por el que yo no pudiera adaptarme a la sociedad. Yo creé esos problemas.



El universo se mueve por unas reglas espirituales incontrovertibles e inaplazables, el bien regresa cómo bien, el mal regresa cómo mal y en medio de ello están todas las zonas de sombra. Las zonas de sombra no es sino lo que somos. Nos movemos en zonas de sombra, más allá de la supuesta superioridad moral de la izquierda y las ganas de todos de votar a la derecha porque los rojos se creen muy listos, se creen muy justos. Todo eso que ha ocurrido en España, millones de personas votando a la derecha porque no soportan la falta de humildad de la izquierda, millones de gentes votando a la derecha porque no soportan la soberbia de la izquierda...¡Y así nos va! Éste es el mundo que nosotros hemos elegido. Nadie sabe qué significa exactamente ser progresista. El Poder Mundial nos divide en España en rojos y en azules para que siempre exista la desconfianza, para que no podamos trabajar juntos. El Poder Mundial siempre nos quiere enfrentados en España, es una forma de debilitarnos. En todo el mundo pasa igual. Algunos ya no quieren caer en este juego y y ya han dejado de ejercer su derecho al voto, y ya no se sienten nada y ya no son nada. éstos son los más sabios más allá de la ceguera de las buenas familias. El sabor de la cerveza muy de mañana cuando me piraba las clases del instituto y me iba con los más gamberros a beber litronas en frente de una panadería o en un parque. El sabor de la cerveza muy de mañana es el sabor de la libertad. Aquellas Skoll o Águila de los años 80, esas botellas marrones sólidas y pesadas de litro o litro y medio de las que dábamos buena cuenta al no asistir a las clases del instituto. El sabor de la libertad y de la felicidad. Nunca he estado tan vivo cómo cuando no asistía a clase y me iba a beber con los amigos. Nunca he sido más feliz.

Hace tiempo encontré cerveza de la marca Skoll y volví a revivir esos momentos. Era una buena cerveza que se hacía en España y se vendía mucho en España, ahora está de capa caída ante tan dura competencia de cervezas de importación y las europeas. Antes era lo español beber Skoll o Águila, pero no te dabas cuenta, no bebías por hacer patria.

Luego en aquel pueblo del sur de España donde mis padres tenían una casa y veraneábamos todos los años compraba yo de adolescente litronas en los supermercados y también las bebía muy de mañana, acordándome de los amigos. Salía pronto de casa, alquilaba una pista de tenis con un amigo y antes de jugar me bebía un par de litros de cerveza y luego sudaba a chorros durante el partido. No fui tenista mucho tiempo, sabía jugar pero no era bueno, no destacaba. Por eso lo dejé. Vivo ahora en el año de volver a hacer aquello en lo que fuiste bueno mucho tiempo y a empezar otra vez por el principio pero con todo lo que ya sabes. Eso es para todos. Y yo creo que eso todos lo saben. Volvemos a empezar desde el principio pero con todo lo que ya sabemos. Este año volveré a escribir poemarios y volveré a presentarlos a concursos literarios, cómo hace muchísimo tiempo. Pero con todo lo que ya sé. Despertarse temprano para tener más tiempo para beber, para tener más tiempo para disfrutar. Aquellos años de una poderosa energía en el que era siempre un no parar. Y no te cansabas nunca y siempre de un excelente humor y siempre a tope, a tope con drogas. Aquellos muchos años de no ser un ejemplo para nadie pero de estar más a gusto que un arbusto. Ahora es tiempo de cumplimiento.
Ahora es tiempo de cumplimiento.

De alguna manera todos sabemos reconciliarnos con las partes oscuras de nuestra Alma y luego todos llegamos a entender la idea de un Jesucristo que no es el que nos ha mostrado la Iglesia Católica. Todos estamos en un tiempo de crecimiento espiritual y este crecimiento espiritual pasa por conocer y reconocer al verdadero Jesucristo y sabes quién era realmente ese hombre y de dónde venía, no es una idea muy cargante poder conocer más en los temas de espiritualidad. Debemos conocer y es nuestra meta saber. Por eso la idea de conocer al verdadero Dios y saber qué es Dios o cómo es Dios es algo que amplifica nuestra consciencia en mente y curiosidad.
Por otra parte no hay nada más interesante que saberlo todo o poder saberlo todo sobre el origen de la humanidad, poder saber si somos evolución de un primate-prosimio o un producto cocinado. Una especie de robot vivo hecho genéticamente por entidades de tipo extraterrestre...¿Qué es el hombre? ¿Qué es la humanidad? Y eso te tiene que importar aunque suban la cesta de la compra, y eso te tiene que importar aunque encarezcan los productos básicos porque todo eso es lo que hemos sido, es lo que somos. Todo eso es importante.

¿De dónde viene el alma?

Veamos, sin duda hemos venido a este mundo a aprender unas lecciones que teníamos que aprender, por karma o por destino. En esta vida las situaciones se repiten hasta que aprendas la lección que tienes que aprender. Si no aprendes la lección se te vuelve a repetir todo y tienes que volver a empezar. Cuando te mueres reencarnas para aprender lo que no pudiste aprender o para pagar karma por aquello que hiciste mal, cómo siempre habrá cosas que hagamos mal siempre tenemos que reencarnar y el ciclo de reencarnaciones no acaba nunca. Por el medio, en nuestra vida, las entidades oscuras se van alimentando de nuestra ira, pena, miedo y dolor y toda la amplia gama de emociones negativas. Nuestro sufrimiento alimenta a las entidades oscuras, las entidades oscuras nos quieren siempre en bajas frecuencias para poder alimentarse bien. El mundo es una granja, los animales somos nosotros y nosotros somos el alimento de las entidades oscuras. Para eso hemos sido creados. "Nosotros somos la comida y alguien está efectivamente hambriento."

Aquellos años que anticiparon la caída y aquellos tiempos que vinieron y luego una cierta pérdida del intelecto y una cierta pérdida de la inspiración. La crisis de los cuarenta fue prolífica y muy productiva pero luego llegó una especie de muermo y en esa especie de muermo llegó cierta diversión en espacios para no hacer nada y al final romper con todo eso y volver a estar más activo, volver a configurarse un curriculum ya de otra manera. Sin duda fueron buenos años del 2014 al 2016, buenos años de disfrutar con lo poco que se tenía y de holgazanear y de no hacer nada. Luego llegó el tiempo de cumplimiento, el año 2017 y había que ponerse de nuevo manos a la obra y empezar a hacer cosas útiles, empezar a aprender a hacer algo práctico, algo más práctico. Pero esos años de haraganear del 2014 al 2017 fueron años en los que nacieron dos novelas y se quedaron en el cajón otras dos. A todos los artistas les pasó igual, en esos años crearon obras importantes que luego dejaron abandonadas. Poemas, ya sin el empuje de los poemas de los años noventa, poemas galimatías muy extraños y algo pesados, el ritmo de la escritura de aquellos años mientras se iban poblando blogs de tipo esotérico con mucha aceptación y mucho tráfico de visitas. La crisis de los cuarenta fue del 2012 al 2014, estar loco esos años, no encontrar un camino y querer tener un lugar en el mundo, un espacio propio. Años de grandes retos intelectuales y de brillante intelecto, años de trabajo y de esfuerzo y de obtener algo, alguna medida. Años provechosos y de mucho autoconocimiento y en definitiva años del cambio de conciencia. Años de viajes y pensiones. Pero 2010 fue el año del cambio de vida, el año en que vinieron nuevas emociones y nuevos hábitos para la diversión y de retomar una conciencia de un mismo más optimista dejando atrás años en los que se estaba sufriendo ya demasiado y ya no tenía sentido sufrir tanto, a partir del año 2010 volvieron las ganas de querer volver a ser feliz, ya cómo remedio a todo lo vivido, ya cómo remedio a todo lo anterior. Los años esotéricos y de actividad literaria y también social, años muy sociales de estar en varios grupos de personas distintas que hacían cosas nuevas, luego todo eso se quebró, se fue desgastando, se dirigió hacia el caos, hacia la entropía. Esos años del 2008 al 2010 con un buen trabajo y una casa propia y bastante dinero y libertad. Años que pasaron muy rápidos. Años en los que le empezamos a ver las orejas al lobo.
Y el resto de los años fueron años de abundancia y mucha felicidad, por eso para algunos se nos hace tan dura la crisis, crisis de la que saldremos mediante una guerra mundial.

Sin duda sentir que se ha vivido, que es lo que importa.

sábado, 18 de febrero de 2017

POEMA ANTICIPANDO UNA GUERRA MUNDIAL

POEMA ANTICIPANDO UNA GUERRA MUNDIAL

Ahora que hay orden dentro de las fuentes del Poder
reconciliarme con las formas.
Esos pensamientos colgados de un clavo
en el tiempo de lo abstracto
y responden al contorno del aire
aquellas cabecitas que disfrutan creaciones del arte
y que un día, polvo sobre polvo,
su recuerdo hará humo.
La esperanza que naciera muerta
y esas ideas que con pisadas muy finas
caminan en el  inconsciente
ahora que hay sangre en las terrazas
y chicos sin colegio.
Los silencios han llegado todos
las mismas amenazas proferidas
por las bocas triunfantes
y la misma sedación de la plebe
con sus orgullos difundidos.
No siente más el palio breve
ni la conturba seña.
Rostros se funden en otros rostros
para al final aparecer
en otros rostros que se funden.
Una luz cegadora
da a luz al mundo.

No hay un mañana para el marchito y turbio,
no hay un mañana para que se tiendan los puentes,
no hay un mañana para el gozo privado del perdurar.

Se enlaza en interés con esa sombra que se mueve fuera
pero que nadie ve.
Se enlaza en interés con diferencia y sorna
cerrado por el cadáver.

Muerte del dios dinero
y muerte del dios fe.

Suenan las últimas trompetas,
se oscurece la luna.


lunes, 6 de febrero de 2017

¿POR QUÉ NO HAY GUERRA EN LAS CALLES?

El español lo que quiere es que le vaya mal al vecino, no que le vaya mejor. Por eso no sale nadie a manifestarse. Si yo me manifiesto a favor de que suban el salario mínimo lo que hago es subir el salario mínimo de mi vecino y eso no me interesa porque yo quiero que a mi vecino le vaya mal. 

Por eso no salen a la calle los españoles, ni quieren que con su lucha se beneficien otros. Es así de triste y el Poder Mundial sabe que somos un pueblo de malas personas y que nos duele ver prosperar a los demás... Y se aprovechan de ello.

En una España de catorce millones de pobres con una severa inflación que no acaba más que empezar con los salarios un cuarenta por ciento más bajos que hace una década y con mucho desempleo y precariedad laboral, en una España así,  digo, la gente se pregunta por qué no hay guerra en las calles. Es fácil de responder a esa pregunta, lo que sucede es que al español el otro español le importa muy poco o en todo caso lo que pretende es que le vayan mal las cosas. De esta manera nadie quiere manifestarse para que con su protesta se acabe beneficiando el vecino. 

Cada uno lucha por lo suyo cómo puede y no hay unión ni corporativismo ni solidaridad. Antes al revés, se pretende que al prójimo le vaya mal. De esta manera nadie se moja por nadie, nadie sale a luchar por sus derechos porque sabe que,al final son los,derechos de los demás y que su lucha acaba beneficiando a otros. Narcisismo, egoísmo, ignorancia...por eso a pesar de lo mal que va España nadie sale a la calle.

Debemos saber tomar la mejor opción que es y será siempre la lucha por nuestros derechos.

Haber sabido hacer las cosas bien y pertenecer al siete o diez por ciento que es clase media en España y que hace sólo dos años eran el quince por ciento. Pertenecer a esa exigua clase media española cuando en el resto sólo hay precariedad pero también un tres por ciento de ricos. Pertenecer a ese tres por ciento de ricos que hay en España y en un país con una gran cantidad de ricos sacando el promedio. Pertenecer a ese tres por ciento de la población española que gana más de 10000 euros al mes cuando hay catorce millones de pobres...en España. Eso es una maravilla...y saber disfrutar de lo poco o mucho que se tiene es otra maravilla y por eso no hay guerra en las calles, el español con cuatro pesetas se las ingenia para ser feliz. Y además piensa que lo importante es solucionar su propio problema antes que el del vecino. Por eso no sale a manifestarse el español porque con su quejido estaría liberando de las cadenas a otro español y él no gana nada personalmente por ello. 

Es la mentalidad española la que hace que no haya guerra en las calles, nadie quiere hacer la revolución para beneficiar al vecino.Redactar. El trabajo. Redactar. Luego todo se acaba y luego todo empieza.

Aquella compañera de instituto que era una escritora depresiva, escuchabas sus textos y te jurabas nunca escribir así pero no dabas tu opinión y luego con tu amigo por Soria, el que tenía un Rover. Era un buen coche, el salpicadero era de madera. Te gustaba que tu amigo te llevara a Soria y hablabas con él en el coche y sus amigos eran gallegos. Amigos con buenos medios y luego amigos sin medios. Pero nadie pasaba necesidad. 

Recetas llegaron después y medicinas y sorprendentes silencios, silencios irreversibles. Un año pasa y llega otro y luego otro más y tú entre ellos, compartiendo, explicándote. No te gustaba ya la tele, me reía de cosas que sólo entendía yo. Salir de fiesta, ya menos.En una ciudad con un campanario y relaciones difusas y una plaza de toros ves las tiendas de frutos secos desde la ventanilla de un autobús y luego descuelgas el teléfono y hablas. Después cuelgas. Has formulado una serie de poemas con las persianas bajadas y dando un saludo. Sales de casa, te ausentas en un sitio y luego hay movimiento en el exterior. La vida conocida. 

Resultados. Atenciones.Cómo cada día me despierto y fumo un cigarrillo en ayunas y luego tomo un café bebido y me pongo a escribir artículos por internet, me dedico a poblar mis blogs y al final del día cuento las visitas que he tenido, aproximadamente no lo sé. El gobierno de España, comer algo de pan entre comidas y escuchar la televisión del vecino y los camiones de la basura. La vida, la gente. Es posible cambiar, tener un trabajo mejor, encogerse de hombros.

Estoy cansado, realmente estoy cansado. Hay personas que llevan sin fumar treinta años y se cogen un cáncer de pulmón. Pero yo estoy cansado de tanta muerte en el mundo, de tanta frustración y de tantas enfermedades. 

Estoy cansado de este mundo, este mundo ha llegado a cansarme. Las manchas tienen solución y las cosas buenas no cambian. Todo es así, si suben el precio de tu seguro de coche o moto tienes otra aseguradora. A veces nos espera algo delicioso para desayunar y las arrugas más profundas se solucionan con la máxima eficacia y hay servicios ágiles y de calidad y también situaciones imposibles en el mundo. Pero está el mundo de las noticias y luego está la propia vida. La propia vida es distinta y diferente cada día,  los cambios vienen para mejor.



sábado, 4 de febrero de 2017

TIERRA BATIDA

El sentido común ha perdido. La ignorancia ha vencido al sistema. La ignorancia ha vencido al sistema común. La ignorancia ha vencido al sentido común. Ilustres ignorantes llamaba él a los votantes de derecha. Ilustres ignorantes que habían acabado con el sistema, con el sentido común, representado por la izquierda. En su mente el sentido común era la izquierda y la gente sin sentido común era la gente de la derecha. España estaba gobernada por personas sin sentido común votadas por personas sin ningún sentido común. Ese era su análisis de él, él siempre hablaba desde la supuesta superioridad moral de la izquierda. Me daba cuenta de que me costaba trabajo poder llegar hasta dónde él quería llevarme porque tampoco trataba de convencerme y sólo quería hacerme partícipe de una realidad, de una verdad que era su verdad y su forma de entender la vida, y su forma de entender España. Recuerdo aquella conversación fugaz, en un bar muy caro de precios altos donde rojos de salón se paseaban con sus títulos y flamantes estudios para echar su cultura cómo un arma arrojadiza contra el ignorante y el ignorante era el que apoyaba al gobierno, el que había votado a la derecha. Gente bien pertrechada y con una cabeza bien amueblada había llegado a entender que la derecha era sólo ignorancia. No se comprendían de ninguna manera los catorce millones de votos que llegó a tener en su día la derecha española, ni los ocho millones de votos o poco más que había cosechado recientemente. No se entendía ni se podía entender, pero tampoco se quería y todo quedaba en negro, un borrón, un sueño y un estupor y una suerte de amenaza proferida y un resquemor contra el otro español, contra el sistema creado de cosas, desde una visión cerrada que no quería ni podía dialogar y sólo quería imponer, la supuesta moralidad superior de la izquierda se había convertido en una especie de dictadura también y en una especie de dictadura de la razón y el sueño de la razón produce monstruos. Convertidos, fes de carbonero y cabras locas. María José, sus dientes brillaban en la oscuridad de la discoteca. Trece para cada uno había dicho mi amigo al contar las chicas del local. Éramos muy jóvenes y estábamos en una fiesta de algún instituto. Nos gustaba María José, hablábamos con ella y sus dientes brillaban en la oscuridad. Bebíamos zumo de Kiwi con ginebra y el líquido verde fosforescente también brillaba en la oscuridad de la discoteca. Fue entonces un día muy mágico, muy feliz. Mirábamos a las chicas, las pedíamos un cigarrillo, hablábamos de dónde éramos, dónde estudiábamos y cosas así. Nos dábamos a conocer.
Han pasado treinta años. Siempre somos las mismas personas, lo que somos no se puede cambiar.
Todo lo que somos, todo lo que hemos sido, eso no se puede cambiar.
De alguna manera lo pienso pero no lo lamento, hay una extraña justicia en todo ello, una justicia que deberíamos conocer.
¿Por qué somos de la manera que somos? No lo sé. Somos un producto, un producto de muchos años siendo de la misma manera...¿Y qué significa cambiar? Significa hacer cosas nuevas o tratar de hacer cosas nuevas siendo los de siempre, el resultado si no es molesto tiene su peso. Todo lo podemos descubrir. Descubrir de nuevo. Hay algo que está por encima de nuestra voluntad y es otra voluntad operando en la nuestra. Todo es sencillo así. Todo es sencillo de entender así. 
No saber qué es lo mejor y no poder saberlo, los recuerdos de cuándo vivía en un apartahotel regresan. Son los recuerdos de una vida vivida con mayor libertad. Ahora es otra vida y es otra vida durante días y a veces es una gran verdad y a veces es una gran prueba. Buscar lo último es buscar lo próximo que hacer y luego vienen las preguntas, las preguntas que te haces a todas horas. Dos minutos leyendo algo en un blog y luego otros dos minutos haciendo lo mismo. Sin duda es una forma de estar en el mundo. Parece todo muy sencillo y luego todo parece muy complicado. Una situación que no cambia, una situación que se mantiene estable. La persona que eres y la persona que has dejado de ser. La bienvenida a otro estado de cosas y no querer ver la televisión y no querer ir al cine y leer siempre los mismos libros aunque encuentras uno nuevo y lo lees, entonces echas de menos los otros libros. Quizás hacer deporte. Hacer ejercicio. El Reino de Granada. Recuerdos del Reino de Granada. Pasas de todo y sabes que ya no puedes pasar de todo. Excentricidades. Excentricidades y relatos. Voy y vuelvo, vuelvo y voy. Puertollano, nunca estuve en Puertollano pero estuve a punto de ir una vez. Las Redes Sociales todo el día quejándose con malicia. De este mundo no salimos vivos.Alucinante es ver que aún me quede mucho, después de las guerras horribles de Yugoslavia en el 96 y de ver formarse a la Unión Europea que cómo De Gaulle decía iba a tomar cómo suyos los países de Europa del Este...¡Alucinante es ver o haber visto el final del muro de Berlín, la disolución de la URRSS y el final de la Guerra Fría...¡Y que nada haya servido para nada! ¡Estamos cómo al principio o peor! Alucinante haber vivido los años duros de la droga en España los yonis y los tiros y el SIDA para que ahora viajes a Cantabria y no veas más que yonis en la playa ( en invierno)...¡Alucinante que la droga vuelva y las enfermedades venéreas y la Guerra Fría y la amenaza de la tercera guerra mundial! ¡Alucinante que Kaliningrado sea otra crisis de los misiles de Cuba! ¿Hemos aprendido algo?El recuerdo viene. El recuerdo viene con el olor del campo. El olor del campo me recuerda el olor de la sierra de un pueblo del sur de España. En aquel lugar yo era feliz. Yo era feliz desde luego. Desde luego yo era feliz. Sin duda lo puedo contar ahora. De momento puedo seguir recordándolo. El olor del campo me recordó al olor de la sierra, de la sierra de un pueblo del sur de España. Mis padres se habían comprado una casa allí. Cuando tenías calor de estar en la playa podías irte a la montaña. Eras muy feliz.
Estabas escolarizado, luego estabas en el instituto, luego en la universidad...estabas estudiando siempre y sabías que tenías derechos y deberes, obedecías a tus padres porque estabas bajo su potestad. Es lo mejor. Ahora lo recuerdo y aunque no fue plato de gusto por mi parte considero que fue lo mejor. Nunca fui un delincuente gracias a que tenía que atender a mis estudios y me fue medio bien. Nunca fui un delincuente porque me gustaba el arte, nunca fui un delincuente porque me gustaba la poesía, nunca fui un delincuente porque siempre estaba enfrascado en la lectura, porque me gustaba la literatura...y aunque yo era muy salvaje siempre los estímulos culturales me salvaron de llevar una vida al límite. Sin embargo mis tardes en la sierra fueron un soplo de libertad, un soplo de libertad...genial. Lo pasaba bien, con el aire fresco de la tarde, con el aire fresco de la tarde todos los días...un vientecillo de libertad, con muy buen tiempo...se estaba muy a gusto en camiseta y bermudas con unas chanclas...y salías a tomarte unas cervezas, unas cervecitas...y te llevabas un libro y leías algo o llevabas una libreta y escribías algo, poemas, relatos...¡Eran todos mis excesos...y fui feliz así! Buen tiempo, ropa cómoda, algo de lectura, algo para escribir...y el viento de la sierra que se mezclaba a veces con la brisa del mar...y unas cervecitas frescas mientras mirabas los olivos y la huerta cercana en aquel bar de la sierra de aquel pueblo del sur de España que empezó llamándose el bar del Antonio y acabó llamándose el bar de la inglesa. Seis horas me pasé una vez allí, de lo a gusto que estaba...¡Los tiempos de la adolescencia y de la primera juventud!
Los primeros recuerdos con doce y trece años, haciendo allí una moraga con mis primas. Luego, más tarde, ir solo con quince y veinte años y en esos años también estar con algún amigo, pero amistades pocas, quizás uno, un amigo...y luego ya con la expansión de los sentidos a partir de los veinte años pandillas de chicos y chicas y yo con una pandilla de amigos ahí de nuevo y luego todo cambia y vuelves a estar solo con un amigo y luego vienen años en los que hay dos o tres amigos y de repente vuelves a estar solo en aquel bar, a tu bola y todo es cómo cuando eras adolescente...¡A día de hoy soy muy feliz pero he pasado unas épocas muy malas, lo mismo que le ha pasado a todo el mundo, la vida son fases, la vida son etapas!
Pero siempre tendré un buen recuerdo de aquel bar de la sierra.
¡No llegan los recuerdos ordenados! Hay varias personas que he sido, hay varias personalidades...está primero el chico alegre y simpático con una gran fuerza y juventud y mucho ánimo y ganas de comerse el mundo, el chico que disfrutaba de la soledad porque estaba conectado a todo y era mágico y efervescente y terriblemente imaginativo. Luego hay otro yo más maduro y más serio con cierta pesadumbre ya y demasiado intelectual, un chico más triste y serio y algo pesimista cargado con los problemas del mundo que llevaba jerséis grises de punto y pantalones Levis negros, que se compró unas gafas de ver aunque realmente no le hacían falta sólo para parecer más intelectual. Los años de abundantes y provechosas lecturas y de llevar muy bien los estudios. Después está el yo de la expansión de los sentidos, erótico, demasiado interesado por el sexo, con ganas de experimentar cosas nuevas y algo sarcástico cómo resultado de una mezcla de todo lo anterior y al final el yo esotérico pasado de vueltas cuyo sarcasmo por todo lo anterior se ha convertido ya en una nota discordante algo psicotizante, el yo extraño pero muy comunicativo y casi genial. Ese yo que escribía poemarios en el bar de la sierra ya completamente solo después de haber pasado por la agradable compañía de un amigo de fatigas y penas y después de haber sido miembro de un grupo animado de jóvenes y entre medias el yo más selectivo con dos o tres amigos encarando la vida con responsabilidad. Los mejores años fueron los del principio, cuando estaba más fresco, cuando realmente no sabía nada de la vida ni estaba maleado y vivir era una gran ilusión y se tenía todo un futuro por delante que se adivinaba dichoso y brillante. Después, cuando las cosas no fueron así, surgió otro yo y al final todo son etapas y fases de tus muchas personalidades a través de los días, los meses y los años pero siempre el mismo bar y siempre allí feliz.
Pero lo más curioso es que a través de todas las personalidades subsiste siempre un yo nonstálgico y evocador del pasado, ya con diecisiete años cuando estaba en el instituto recordaba bebiendo a los amigos del colegio a los que nunca más volví a ver, y recordaba con tristeza cómo empecé a fumar con ellos y también las verbenas de los colegios y las primeras fiestas en discotecas que no eran discotecas sin alcohol porque eso no existía todavía. Recordaba las primeras llamadas a chicas a casa de sus padres en las que tenías que hablar primero con la madre de la chica porque los teléfonos móviles todavía no existían. Recordaba esos días sin móviles en los que llamabas a una chica y si ya había salido ya no la veías hasta el día siguiente. Las cosas se hacían con más calma, con más control, las tecnologías no han traído sino mucho estrés. Luego, ya con veinte años, recordaba a los amigos que se habían enrolado en el ejército y con los que perdí el contacto también, siempre estabas recordando a alguien que se fue, a alguien que nunca más volviste a ver y no disfrutabas con los que tenías a tu lado y deberías haberlo hecho porque también ellos faltaron un día y la gente se va y no vuelve y entonces recuerdas los buenos ratos...¡Es decir siempre en el pasado, con los recuerdos evocadores y sin poder disfrutar del presente o disfrutando menos y tener la certeza de que se había vivido mucho sólo porque se recordaba todo, con detalle! Pero creo que todo eso era por culpa del alcohol, el alcohol siempre trae recuerdos, te abre otra dimensión y en ella estás bien, pero bien atrapado. Dejé tres años de beber. Lo recuerdo. Y también estaba allí en el bar de la sierra con un Nestea o una Cocacola o una Bucler sin alcohol, años en los que, la verdad, me aburrí un poco...las lecturas eran libros de autoayuda, autoconocimiento y filosofías orientales para la muerte del ego.  Lo dicho, que me aburrí un poco. Los poemas...ninguno salía bueno.
¡Vamos a ver, a los 29 años empecé a quedarme calvo y ya con treinta años estaba calvo casi del todo! Realmente el joven que fui desde muy adolescente duró más o menos lo que tardé en quedarme calvo, luego ya tuve una apariencia y una forma de ser mucho más seria y comedida y se podía decir que yo con 30 años ya era una persona madura, justo cuando se me cayó el pelo. A los treinta años es cuando me echo una novia formal por primera vez en la vida, después de sólo haber tenido amoríos, affaires, aventuras y rollos y también eso que muchos llaman "amiga especial"...ya fue otra vida a partir de los treinta años, el yo más serio y responsable emergió. Se trataba de otras vivencias, de otros haceres, de compartir, de ser dos. A veces pienso que todos los jóvenes deberían quedarse calvos, eso imprime seriedad y carácter y hace que repasemos y revaloremos nuestra vida y sí, definitivamente, quedarse calvos nos hace más formales. Con el tiempo he llegado a considerar a mi "amiga especial" cómo otra novia, por todo lo que nos unió entonces y todo lo que vivimos. La compañía femenina entonces se prolonga desde poco más de los veinte hasta casi los cuarenta años, en definitiva que no me puedo quejar...pero la verdad es que nunca he sido un ligón y siempre he sido más bien un tipo solitario, estando solo estaba bien, ganaba en serenidad, conmigo mismo estaba realmente bien.
Los servicios de prostitución fueron siempre para mi una ayuda inestimable y desde que los frecuentaba hasta los espacios en los que tenía pareja y no lo hacía hasta el regreso a los viejos hábitos putañeros cuando perdías novias y amigas especiales, he llegado a admirarme de lo bien que me resolvía siempre el problema sexual y a veces yo solito y sin nadie más y es curioso cómo he podido ser feliz así y no un día ni dos sino mucho tiempo: la prostitución tendría que estar regulada y legalizada.



viernes, 20 de enero de 2017

LIGANDO POR LOS BARES

¿Dónde está el hombre que nace cada diez mil años? ¿Dónde está la mente preclara de nuestra generación, el gran genio y el gran filósofo? Éxito en las nubes, planes subestimados, gente que se encuentra perdida...Luis ángel había estado de viaje en una ciudad fría y distante durante un par de días, había conocido a un joven enloquecido que tenía una tienda de cómics muy baratos con ofertas a un euro y luego le dejó un mensaje grabado en un lápiz USB, después pasó una noche muy extraña y movida en la que le costó conciliar el sueño en una pensión pequeña y sucia de aquella ciudad y en la que tuvo intensas sensaciones profundas a flor de piel, luego alguien le vino a recoger en un coche azul destartalado y regresó a su ciudad de origen y al llegar se apuntó a una tertulia literaria de parados y perdedores. Le había sentado muy bien cambiar de aires pero la experiencia había sido muy intensa, el vendedor de cómics era extraño y muy absorbente y le agotó que demandará tanto sus atención, en cuánto llegó a Pucela Luis Ángel se puso a echarle el Tarot a una camarera para intimar con ella y ella le acabó contando su triste historia: que había pasado frío y hambre y que había vivido en una casa prefabricada sin luz, agua y calefacción porque no tenía suficiente dinero, pero ahora que estaba mejor, por su trabajo de camarera, vivía en una casa vieja y ruinosa en un pueblo, que era lo único que se podía permitir y en dónde nada funcionaba bien. Esa mujer le acabó presentando a dos amigas con las que quedaría para unas tertulias políticas en la ciudad de Pucela en el lujoso Nipon Doors.

Directamente Luis Ángel podía contar con él mismo pero no con mucha gente más, no sabía qué hacer para no volverse loco pues sus amigos lo estaban rematadamente y él no quería contagiarse pero no veía otra solución a su vida que no fuera un cambio y sabía que el cambio le exigía cambiar de amigos también, en el fondo lo que quería era ganar el suficiente dinero cómo para poder pagarse los servicios de alguna prostituta experta pero no le llegaba el dinero a penas para tabaco y alcohol, había dejado hace tiempo el hachís y la marihuana, hacía más de una década que no probaba las drogas y entre otras razones dejó las drogas porque no sólo es que estuviera en contra, es que no podía permitírselas. Ahora Luis Ángel quería ser un Mahatma (Gran Alma) pero para ser un Mahatma tenía que ponerse lejos del alcance de la lujuria, la ira, la soberbia y la envidia. Era un gran trabajo espiritual ser un Mahatma, pero ya había avanzado mucho en su camino. Había dejado las drogas, había dejado atrás la cólera y la soberbia y se había vuelto muy humilde y, a pesar que de vez en cuando una punzada de envidia atacaba su espíritu, el  achacaba ese defecto al hecho de ser español. Un cigarrillo de vez en cuando y alguna cerveza, esos eran todos sus vicios. Lo que ocurría es que últimamente se sentía tentado a caer en las poderosas garras de la fornicación, pero también estaba luchando contra ello. Sus amigos, Carlos y Fernando, ya eran Mahatmas desde hace tiempo.

Entonces llegó el Apocalipsis en miniatura.

Las dos muchachas que le acompañaron a la tertulia política se llamaban Clara y Cristina y eran nombres muy luminosos, sin embargo ellas eran bastante oscuras, con su cabello teñido de negro azabache, negro ala de cuervo y sus ropajes góticos y contraculturales, les encantaba la poesía pero la poesía de Olga Orozco y de Alejandra Pizarnik y también leían a Pessoa: "El libro del desasosiego" que era muy misterioso y esotérico.

Nunca había existido democracia en nuestro país, siempre habían pasado cosas muy raras durante las elecciones y en las últimas se cocinó un pucherazo, de manera inopinada Podemos sacó un millón de votos de menos sin explicárselo nadie, o habían fallado las encuestas o se habían manipulado las encuestas o sin duda había habido tongo. Los tres amigos: Luis Ángel, Carlos y Fernando, hablando toda la noche, llegaron a la conclusión de que habían sido timados en las anteriores elecciones pero toda España sentía lo mismo y la gente en vez de quejarse o de salir a protestar lo que sentía era miedo, miedo de una mano negra y poderosa dictatorial detrás de todo lo que había ocurrido, miedo paralizante de estar enfrentando los peores momentos anteriores a la llegada de la democracia, miedo de haberse convertido en un país bananero vigilado por las instituciones europeas y el Atalántico Norte para que no se apartara de los objetivos destinados, para que no se apartara de los objetivos trazados. De siempre el voto a la izquierda valía mucho menos. Votar a Izquierda Unida en el pasado significaba que tu voto valía mucho menos, significaba que hacía falta mucha más gente cómo tú votando a lo mismo para sacar un diputado que en otros partidos se conseguía con muchos menos votos. Era sin duda una marginación de la izquierda, de la verdadera izquierda, a la que ya estábamos acostumbrados en España y a todos nos parecía una cosa normal que el sistema electatario castigara a los partidos verdaderamente de izquierdas gravando su voto e impidiéndoles en consecuencia tocar poder. Eso había pasado desde siempre pero nadie se revelaba porque todo el mundo tenía miedo, miedo de enfrentarse a la mano negra y dictatorial que estaba siempre detrás de todas las elecciones, manipulando los resultados.
No había nada que hacer ya en España, los mejores se había ido a otras tierras y los que quedaban no podían quejarse por el amaño de las elecciones, la democracia, de haber existido alguna vez, había muerto y la gente lo que tenía era mucho miedo, miedo de estarse enfrentando a una dictadura de verdad, miedo de estar presenciando una dictadura mundial que ordenaba países a su antojo desde fuera sin que nadie pudiera evitarlo, miedo de estar en el punto de mira del poder global instaurando un nuevo orden conveniente para las élites, los oligopolios extractivos y los más poderosos. Mientras tanto todo el mundo se había hecho más pobre, nos habían hecho más pobres.

Se recuerdan en España los escritos de Umbral en los que comentaba cómo en la postguerra española todos los concursos literarios los ganaba el carnicero o el hijo del carnicero, para que así estuvieran bien provistos de carne los miembros del jurado en una época negra de la historia de España en la que poder comer carne era un lujo al alcance sólo de algunos ricos, por eso el carnicero era un privilegiado y todos querían tratar con él y todos quería ser amigo suyo. Y así fue cómo todos los carniceros y los hijos de los carniceros ganaron todos los concursos literarios de la postguerra, según Umbral. Pero sólo es un manera de hablar...¿Llegaremos un día a necesitar de comida sintética cuando la explosión de un gran volcán provoque un invierno nuclear en la Tierra y arruine todas las cosechas o lo mismo por el parecido efecto de la caída de un gran asteroide?

Las muchachas góticas con las que había ligado Luis Ángel quisieron sentarse juntas apartadas de los amigos de su nuevo acompañante, porque les daban un poco de dentera.

Cuando se inició la tertulia en el bar, tertulia política, había representantes de todos los partidos políticos a excepción del partido que gobernaba España actualmente, lo cual ocurría siempre que se hacían tertulias de ese tipo. Todo iba dirigido a lograr una Renta Básica Universal para la ciudadanía puesto que había más de 14 millones de pobres en España y sólo en Madrid tres millones ochocientos mil pobres que cobraban algún tipo de prestación a condición de que no mendigasen por la calle. En el fondo la opresión de cierto clima de terror y violencia se hacía patente. Las conversaciones iban todas en esa dirección: Una Renta Básica Universal para que la gente no se muriera de hambre, lo que producía muchísima tristeza y desesperanza, pues, cómo dijo en su día un gran economista, el problema de la economía en España no es que a todo el mundo le haya ido mal sino que para algunas personas no hay ningún tipo de problemas económicos, lo que genera mucha envidia, rabia e incomprensión...¿Pero queremos que todo el mundo esté en el fondo del hoyo para que formen todos parte de la mayoría? ¡Qué se hacía con esa gran masa de la población en Europa y en España que no tenía nada, ni lo más básico! Todos acertaban a comentar que la sociedad estaba colapsando, que el sistema capitalista estaba colapsando. Luis Ángel quiso añadir que pronto habría una gran guerra que lo solucionaría todo pero no le dejaron hablar porque sabían de sobra lo que iba a decir.

En tertulia política animada se encontraban Fernando, Carlos y Luis ángel cuando tomó la palabra un treintañero licenciado en empresariales y marqueting con mucha roña en la ropa y zapatos baratos que dijo que él pensaba largarse de España porque en el país no valoraban suficientemente su trabajo y le pagaban muy poco, y eso cuando tenía el lujo de conseguir trabajo.

Las chicas góticas esbozaron unas sonrisas pícaras en medio del fru-fru de sus faldas volanderas que recogían un poco por malicia y otro por erotismo pero en verdad para estar más cómodas.

Luis Ángel le dijo que lo que pasaba es que había abundancia de licenciados en marquetíng y empresariales y las empresas contratantes se podían permitir el lujo de dictar sus normas a quién quisiera trabajar ya que había sobreabundancia de licenciados y entonces por ley de oferta y demanda, ellos no estaban en condiciones de poder elegir y también por esta razón se podían poner unos sueldos más bajos pues siempre habría alguien que con tal de trabajar aceptara las precarias condiciones laborales.

Al treintañero licenciado en marqueting y empresariales no le hizo mucha gracia el análisis de Luis Ángel porque era certero y porque ponía el foco en que el hecho veraz era que el licenciado se iba a un país donde hubiera habido menos licenciados en la materia que dominaba para tener menos competencia, ésto es: una universidad más elitista. Discutir sobre ésto era un tema delicado...¿Pero para qué crear tantos licenciados en España que ya jamás van a encontrar un trabajo por exceso de oferta? ¿Para qué crear licenciados cuyo destino era siempre emigrar a otras tierras donde el número de licenciados fuera mucho menor que el de España para poder así encontrar un trabajo "de lo suyo"?

Las chicas góticas se levantaron y acariciaron el cuello de Luis ángel porque pensaban que estaba pasando por un mal momento...¡El Tarot es un gran invento para ligar con chicas modernas! pensó en ese momento encontrándose en Nirvana.

Carlos y Fernando contenían el aliento cada vez que Luis Ángel hablaba de política, sus abuelos fueron muy progresistas pero muy ricos, eran de un progresismo descafeinado y sus padres fueron unos amantes de la ley y el orden que pensaban que lo mejor para España era que gobernara el Partido Popular, pero Luis ángel era muy de izquierdas o eso se creía él. Sin embargo le salía una izquierda de tipo nacional, conciencia social sí, por supuesto, pero nada de que no hubiera orden social ni que no se respetase a la policía ni al ejército ni que se independizara Cataluña o el País Vasco. Carlos y Fernado temían las asonadas de izquierda de su amigo Luis ángel porque tendía a un socialismo de tipo nacionalista-proteccionista o a un socialismo de tipo nacional o dicho con otras palabras una cosa muy extraña que sólo entendía él pero todo empañado de cristianismo rancio... Curiosamente Carlos, de padres muy currantes, se había hecho de derechas porque pensaba que la derecha crea orden y empleo y seguridad, sin embargo a Carlos le salía una derecha buenista con una manga muy ancha que estaba muy lejos de la realidad, que distaba mucho de la realidad. Carlos pensaba que todos los hijos de los obreros de los años setenta habían prosperado y que ahora se encontraban votando al Partido Popular, lo que no dejaba de ser cierto de alguna manera y cómo se trataba de su generación, los unos por los otros, pues había acabado creyendo o había acabado de creer, que ser de derechas era a lo que aspiraba todo español culto y civilizado y sobre todo con estudios y que detrás de un izquierdoso había siempre un resentido o un ingnorante. Gente toda ella con la que Carlos no quería tratar pues era ciertamente distinguido. De todas formas el mundo es cómo es independientemente de lo que pensemos y eso siempre nos salva.
De los tres amigos el que tenía un pensamiento más peligroso era Fernando, porque mientras Carlos y Luis ángel eran incapaces de hacer daño a una mosca y en el fondo eran unos idealistas, Fernando no creía en nada a excepción de que la violencia sirve para cambiar las cosas y que en la historia de la humanidad se han producido cambios gracias a que se llegó a la violencia, de otra manera no hubiera ocurrido nada. Fernando era el más joven de los tres, poco menos de treinta años, y toda su generación y prácticamente la generación anterior pensaba lo mismo pero todos se dedicaban a divertirse hasta que llegara su momento, todos se dedicaban a divertirse hasta el Día de la Ira, cuando todo en España por fin estalle, entonces ellos tendrían y darían acción. Era gente que había visto con sus propios ojos y muy recientemente cómo la violencia servía para cambiar las cosas, intentaron algo durante el 15M pero no consiguieron su objetivo quizás porque la masa se adueñó del colectivo y diluyó todas sus expectativas en una "protesta espiritual" justo lo que todos nos querían.



Fernando pasaba de política, pero creía sin embargo en la Acción Directa que consistía en que el pueblo directamente tomara el Poder. Para pasar de política tenía ideas políticas bastante radicales pero toda su generación y la anterior que también estaban pasando de política y creyendo en la Acción Directa estaba teniendo ideas políticas completamente radicales, precisamente por éso: por pasar de política.

Clara y Cristina observaban a Luis Ángel con curiosidad, les caía bien, les parecía un chico misterioso e intelectual con una gran magnetismo. Se acercaron a llevarle una copa pues antes él las había invitado a ellas. Luis ángel dijo que sólo bebía cerveza y dos o tres al día cómo mucho, entonces ellas se tomaron la consumición y le trajeron una buena cerveza a su nuevo amigo. Estaban contentas de haberse encontrando con semejante espécimen en esta vida, y lo celebraban a su manera. 

De momento sigue la tertulia política con bastante tensión, el licenciado en empresariales está molesto con el análisis de Luis Ángel sobre que los universitarios no encuentran trabajo en España porque sobran universitarios en España. La novia del licenciado no está molesta, está cómo cachonda, algo animada, siente un placer morboso en que pongan en evidencia a su novio o algo parecido. Por fin todos encuentran la solución que es criticar al gobierno actual y todos los esfuerzos se concentran en criticar al gobierno, todos están a disgusto, hasta Carlos que lo ha votado, todos a disgusto con el gobierno y así todos en paz. Así es cómo se lleva bien todo el mundo en España, criticando al gobierno y poniéndolo verde, incluso los que lo han votado lo critican. Nadie está contento porque nadie está contento nunca en España, pero luego nadie hace nada y entonces eligen por nosotros.

Carlos en un momento la arma presagiando cuándo todo va a reventar en España: cuando manden tropas para luchar en Siria o Líbano. Entonces Luis Ángel habla incluso de que se puede reclutar a la población para luchar contra Rusia. Se escuchan unas risitas ahogadas y murmullos, pero nadie desdice esa teoría que es tan posible cómo las demás, sólamente se está considerando a medio plazo y la gente está pensando a corto plazo y lo que quieren es salarios más altos y tasas universitarias más bajas y ningún recorte en la Seguridad Social ni en las pensiones. Todo ello parece imposible y nadie sabe que salarios más altos sólo significaría llegar a los niveles del año 2006 pues se ha perdido mucho con el tiempo, pero eso a nadie parece preocuparle pues el pensamiento es inmediato, 2006 queda muy lejos, ya nadie se acuerda.

Luego se habló de las pensiones y de los parados de larga duración. Los parados de larga duración eran muchísimos y los pensionistas también, había mucha gente en todas partes, esa era la impresión que se te quedaba. Alguien dijo que las máquinas de las fábricas y los robots tenían que cotizar a la Seguridad Social y fue la sugerencia más aplaudida y más original de toda la tarde. Todos pensaban en que no habría más remedio que recortar las pensiones, sobre todo las más altas. Había una cierta y solapada alegría en todo ello, cómo que si otros cobraban menos aunque tú no cobraras nada te hacía más feliz. Era un pensamiento muy peligroso. Significaba desear que todos estuviesen tan mal cómo tú o que a todos les fuera peor porque a ti te había ido mal. Era una emoción y un pensamiento que podría servir finalmente para la manipulación de la sociedad por las élites. Algo realmente peligroso: recurrir a la envidia de la masa empobreciada para justificar recortes de la gente más o menos próspera...¡Todos jodidos, todos contentos! Recurrir a la envidia del español para justificar recortes a los que más tienen o tienen un poco más de los suficiente...¡Una estrategia muy ladina!

Luis Ángel se sintió un poco turbado y confundido durante la tertulia política y dejó que hablaran los demás mientras él se inhibía, para entretenerse buscó en su bolsillo de su gabán y encontró un libro de Rimbaud de poesía, se entretuvo leyéndolo y se dio cuenta de que era una nueva traducción y que el poema LOS ENSILLADOS había sido traducido cómo LOS EMBOBADOS y tampoco quedaba mal con esa nueva traducción, porque sin duda los viejos marselles de la época se hubieran sentido ofendidos de haber sido tratados cómo idiotas por el poeta así que en ese tiempo se cambió el número y el título del poema. Inmerso estaba Luis Ángel en esta aseveración cuando acabó de darse cuenta de que LOS ENSILLADOS y LOS EMBOBADOS eran dos poemas distintos y que finalmente el traductor había traducido el poema LOS ENSILLADOS por LOS SENTADOS dejándolo mucho más prosaico. Se sentía contento leyendo esos poemas cuando se dio cuenta de que su sensación se debía a que él escribía cómo Rimbaud hacía veinte años o muy parecido o con un estilo similar, quizás se debiera a semejantes percepciones de la vida pero ahora había pasado el tiempo y su genio ya no era el mismo, así que su estado de satisfacción se trocó en tristeza y poco a poco se fue de nuevo incorporando a la tertulia política cómo si acabara de salir de un sueño, un sueño que había durado veinte años. Acusaba quizás por ello cierto cansancio.

Los tres amigos se sentían cómo unos idiotas y no podía seguir disimulando y de alguna forma temblaban y Luis Ángel quiso salir a la calle a echar humo por la boca y sus amigos le siguieron y así acabó la tertulia literaria sin que nadie pudiese entender nada, todo el mundo estaba al borde de un pasmo y con ojos de conejo asustado, todos quería largarse de allí, pero ya.

Las chicas, Clara y Cristina, se marcharon sin dar los besos de despedida pero dejando su teléfono a Luis Ángel para que quedara con ellas otra vez...¡Luis Ángel el ligón de bares!

El suelo parecía escuchar con miedo, el suelo parecía abrirse y una lluvia muy fina cayó sobre los tres amigos, alguién salió del bar y les empujó a la calle y hubo un brillo fiero en los ojos de Fernando y una palabra en la boca de Carlos y Luis Ángel dio un pequeño salto y en un instante los tres, agotados y sin paciencia, se dieron cuenta de que tenían que estar en otra parte y entonces echaron a caminar pero con cierto muermo y una expresión que era de un sencillo calado fácil de adivinar pero nadie quería decir nada ni había por qué y luego de repente surgió una alegría entre los tres, la alegría de estar juntos y a salvo y en otra parte. Una vida sin problemas asomaba por sus sobacos dejando supurones y música.

Entonces a Luis Ángel le embargó la idea y la emoción de que sus dos amigos y él no eran más que tres holgazanes que no había hecho nada útil en la vida: algunos estudios, un poco de arte y otro poco de trabajo en la sociedad y nada más, si acaso una percepción del mundo desde un sentido más humanitario por haber sido estudiantes de Humanidades, que algo siempre queda, pero holgazanes al fin y al cabo y poco prácticos y a un paso de ser unos parásitos y a otro paso de no ser nada ya, sólo unos viejos inútiles y caprichosos con algunos vicios y tendencia al misticismo y la soledad. Seres humanos que, en definitiva, no han podido aportar nada o no gran cosa.
Siguió caminando mascando chicle hasta lograr salir de su estado depresivo, pronto se encontraría mejor.
Su aliento estaba lleno de frescor, eso le mejoró el ánimo.

En ese momento Luis Ángel recuerda cómo en la calle Héroes del Alcázar había una sala de máquinas muy moderna e innovadora en la que se pasaba las horas muertas cuando niño echando monedas en la máquina de Startwars, lo recuerda con cierta tristeza porque ahora ya no le gustan los videojuegos y piensa que fue una etapa, una fase, y que todo en esta vida son etapas, son fases, y que entonces no hay que preocuparse por nada.