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viernes, 20 de enero de 2017

LIGANDO POR LOS BARES

¿Dónde está el hombre que nace cada diez mil años? ¿Dónde está la mente preclara de nuestra generación, el gran genio y el gran filósofo? Éxito en las nubes, planes subestimados, gente que se encuentra perdida...Luis ángel había estado de viaje en una ciudad fría y distante durante un par de días, había conocido a un joven enloquecido que tenía una tienda de cómics muy baratos con ofertas a un euro y luego le dejó un mensaje grabado en un lápiz USB, después pasó una noche muy extraña y movida en la que le costó conciliar el sueño en una pensión pequeña y sucia de aquella ciudad y en la que tuvo intensas sensaciones profundas a flor de piel, luego alguien le vino a recoger en un coche azul destartalado y regresó a su ciudad de origen y al llegar se apuntó a una tertulia literaria de parados y perdedores. Le había sentado muy bien cambiar de aires pero la experiencia había sido muy intensa, el vendedor de cómics era extraño y muy absorbente y le agotó que demandará tanto sus atención, en cuánto llegó a Pucela Luis Ángel se puso a echarle el Tarot a una camarera para intimar con ella y ella le acabó contando su triste historia: que había pasado frío y hambre y que había vivido en una casa prefabricada sin luz, agua y calefacción porque no tenía suficiente dinero, pero ahora que estaba mejor, por su trabajo de camarera, vivía en una casa vieja y ruinosa en un pueblo, que era lo único que se podía permitir y en dónde nada funcionaba bien. Esa mujer le acabó presentando a dos amigas con las que quedaría para unas tertulias políticas en la ciudad de Pucela en el lujoso Nipon Doors.

Directamente Luis Ángel podía contar con él mismo pero no con mucha gente más, no sabía qué hacer para no volverse loco pues sus amigos lo estaban rematadamente y él no quería contagiarse pero no veía otra solución a su vida que no fuera un cambio y sabía que el cambio le exigía cambiar de amigos también, en el fondo lo que quería era ganar el suficiente dinero cómo para poder pagarse los servicios de alguna prostituta experta pero no le llegaba el dinero a penas para tabaco y alcohol, había dejado hace tiempo el hachís y la marihuana, hacía más de una década que no probaba las drogas y entre otras razones dejó las drogas porque no sólo es que estuviera en contra, es que no podía permitírselas. Ahora Luis Ángel quería ser un Mahatma (Gran Alma) pero para ser un Mahatma tenía que ponerse lejos del alcance de la lujuria, la ira, la soberbia y la envidia. Era un gran trabajo espiritual ser un Mahatma, pero ya había avanzado mucho en su camino. Había dejado las drogas, había dejado atrás la cólera y la soberbia y se había vuelto muy humilde y, a pesar que de vez en cuando una punzada de envidia atacaba su espíritu, el  achacaba ese defecto al hecho de ser español. Un cigarrillo de vez en cuando y alguna cerveza, esos eran todos sus vicios. Lo que ocurría es que últimamente se sentía tentado a caer en las poderosas garras de la fornicación, pero también estaba luchando contra ello. Sus amigos, Carlos y Fernando, ya eran Mahatmas desde hace tiempo.

Entonces llegó el Apocalipsis en miniatura.

Las dos muchachas que le acompañaron a la tertulia política se llamaban Clara y Cristina y eran nombres muy luminosos, sin embargo ellas eran bastante oscuras, con su cabello teñido de negro azabache, negro ala de cuervo y sus ropajes góticos y contraculturales, les encantaba la poesía pero la poesía de Olga Orozco y de Alejandra Pizarnik y también leían a Pessoa: "El libro del desasosiego" que era muy misterioso y esotérico.

Nunca había existido democracia en nuestro país, siempre habían pasado cosas muy raras durante las elecciones y en las últimas se cocinó un pucherazo, de manera inopinada Podemos sacó un millón de votos de menos sin explicárselo nadie, o habían fallado las encuestas o se habían manipulado las encuestas o sin duda había habido tongo. Los tres amigos: Luis Ángel, Carlos y Fernando, hablando toda la noche, llegaron a la conclusión de que habían sido timados en las anteriores elecciones pero toda España sentía lo mismo y la gente en vez de quejarse o de salir a protestar lo que sentía era miedo, miedo de una mano negra y poderosa dictatorial detrás de todo lo que había ocurrido, miedo paralizante de estar enfrentando los peores momentos anteriores a la llegada de la democracia, miedo de haberse convertido en un país bananero vigilado por las instituciones europeas y el Atalántico Norte para que no se apartara de los objetivos destinados, para que no se apartara de los objetivos trazados. De siempre el voto a la izquierda valía mucho menos. Votar a Izquierda Unida en el pasado significaba que tu voto valía mucho menos, significaba que hacía falta mucha más gente cómo tú votando a lo mismo para sacar un diputado que en otros partidos se conseguía con muchos menos votos. Era sin duda una marginación de la izquierda, de la verdadera izquierda, a la que ya estábamos acostumbrados en España y a todos nos parecía una cosa normal que el sistema electatario castigara a los partidos verdaderamente de izquierdas gravando su voto e impidiéndoles en consecuencia tocar poder. Eso había pasado desde siempre pero nadie se revelaba porque todo el mundo tenía miedo, miedo de enfrentarse a la mano negra y dictatorial que estaba siempre detrás de todas las elecciones, manipulando los resultados.
No había nada que hacer ya en España, los mejores se había ido a otras tierras y los que quedaban no podían quejarse por el amaño de las elecciones, la democracia, de haber existido alguna vez, había muerto y la gente lo que tenía era mucho miedo, miedo de estarse enfrentando a una dictadura de verdad, miedo de estar presenciando una dictadura mundial que ordenaba países a su antojo desde fuera sin que nadie pudiera evitarlo, miedo de estar en el punto de mira del poder global instaurando un nuevo orden conveniente para las élites, los oligopolios extractivos y los más poderosos. Mientras tanto todo el mundo se había hecho más pobre, nos habían hecho más pobres.

Se recuerdan en España los escritos de Umbral en los que comentaba cómo en la postguerra española todos los concursos literarios los ganaba el carnicero o el hijo del carnicero, para que así estuvieran bien provistos de carne los miembros del jurado en una época negra de la historia de España en la que poder comer carne era un lujo al alcance sólo de algunos ricos, por eso el carnicero era un privilegiado y todos querían tratar con él y todos quería ser amigo suyo. Y así fue cómo todos los carniceros y los hijos de los carniceros ganaron todos los concursos literarios de la postguerra, según Umbral. Pero sólo es un manera de hablar...¿Llegaremos un día a necesitar de comida sintética cuando la explosión de un gran volcán provoque un invierno nuclear en la Tierra y arruine todas las cosechas o lo mismo por el parecido efecto de la caída de un gran asteroide?

Las muchachas góticas con las que había ligado Luis Ángel quisieron sentarse juntas apartadas de los amigos de su nuevo acompañante, porque les daban un poco de dentera.

Cuando se inició la tertulia en el bar, tertulia política, había representantes de todos los partidos políticos a excepción del partido que gobernaba España actualmente, lo cual ocurría siempre que se hacían tertulias de ese tipo. Todo iba dirigido a lograr una Renta Básica Universal para la ciudadanía puesto que había más de 14 millones de pobres en España y sólo en Madrid tres millones ochocientos mil pobres que cobraban algún tipo de prestación a condición de que no mendigasen por la calle. En el fondo la opresión de cierto clima de terror y violencia se hacía patente. Las conversaciones iban todas en esa dirección: Una Renta Básica Universal para que la gente no se muriera de hambre, lo que producía muchísima tristeza y desesperanza, pues, cómo dijo en su día un gran economista, el problema de la economía en España no es que a todo el mundo le haya ido mal sino que para algunas personas no hay ningún tipo de problemas económicos, lo que genera mucha envidia, rabia e incomprensión...¿Pero queremos que todo el mundo esté en el fondo del hoyo para que formen todos parte de la mayoría? ¡Qué se hacía con esa gran masa de la población en Europa y en España que no tenía nada, ni lo más básico! Todos acertaban a comentar que la sociedad estaba colapsando, que el sistema capitalista estaba colapsando. Luis Ángel quiso añadir que pronto habría una gran guerra que lo solucionaría todo pero no le dejaron hablar porque sabían de sobra lo que iba a decir.

En tertulia política animada se encontraban Fernando, Carlos y Luis ángel cuando tomó la palabra un treintañero licenciado en empresariales y marqueting con mucha roña en la ropa y zapatos baratos que dijo que él pensaba largarse de España porque en el país no valoraban suficientemente su trabajo y le pagaban muy poco, y eso cuando tenía el lujo de conseguir trabajo.

Las chicas góticas esbozaron unas sonrisas pícaras en medio del fru-fru de sus faldas volanderas que recogían un poco por malicia y otro por erotismo pero en verdad para estar más cómodas.

Luis Ángel le dijo que lo que pasaba es que había abundancia de licenciados en marquetíng y empresariales y las empresas contratantes se podían permitir el lujo de dictar sus normas a quién quisiera trabajar ya que había sobreabundancia de licenciados y entonces por ley de oferta y demanda, ellos no estaban en condiciones de poder elegir y también por esta razón se podían poner unos sueldos más bajos pues siempre habría alguien que con tal de trabajar aceptara las precarias condiciones laborales.

Al treintañero licenciado en marqueting y empresariales no le hizo mucha gracia el análisis de Luis Ángel porque era certero y porque ponía el foco en que el hecho veraz era que el licenciado se iba a un país donde hubiera habido menos licenciados en la materia que dominaba para tener menos competencia, ésto es: una universidad más elitista. Discutir sobre ésto era un tema delicado...¿Pero para qué crear tantos licenciados en España que ya jamás van a encontrar un trabajo por exceso de oferta? ¿Para qué crear licenciados cuyo destino era siempre emigrar a otras tierras donde el número de licenciados fuera mucho menor que el de España para poder así encontrar un trabajo "de lo suyo"?

Las chicas góticas se levantaron y acariciaron el cuello de Luis ángel porque pensaban que estaba pasando por un mal momento...¡El Tarot es un gran invento para ligar con chicas modernas! pensó en ese momento encontrándose en Nirvana.

Carlos y Fernando contenían el aliento cada vez que Luis Ángel hablaba de política, sus abuelos fueron muy progresistas pero muy ricos, eran de un progresismo descafeinado y sus padres fueron unos amantes de la ley y el orden que pensaban que lo mejor para España era que gobernara el Partido Popular, pero Luis ángel era muy de izquierdas o eso se creía él. Sin embargo le salía una izquierda de tipo nacional, conciencia social sí, por supuesto, pero nada de que no hubiera orden social ni que no se respetase a la policía ni al ejército ni que se independizara Cataluña o el País Vasco. Carlos y Fernado temían las asonadas de izquierda de su amigo Luis ángel porque tendía a un socialismo de tipo nacionalista-proteccionista o a un socialismo de tipo nacional o dicho con otras palabras una cosa muy extraña que sólo entendía él pero todo empañado de cristianismo rancio... Curiosamente Carlos, de padres muy currantes, se había hecho de derechas porque pensaba que la derecha crea orden y empleo y seguridad, sin embargo a Carlos le salía una derecha buenista con una manga muy ancha que estaba muy lejos de la realidad, que distaba mucho de la realidad. Carlos pensaba que todos los hijos de los obreros de los años setenta habían prosperado y que ahora se encontraban votando al Partido Popular, lo que no dejaba de ser cierto de alguna manera y cómo se trataba de su generación, los unos por los otros, pues había acabado creyendo o había acabado de creer, que ser de derechas era a lo que aspiraba todo español culto y civilizado y sobre todo con estudios y que detrás de un izquierdoso había siempre un resentido o un ingnorante. Gente toda ella con la que Carlos no quería tratar pues era ciertamente distinguido. De todas formas el mundo es cómo es independientemente de lo que pensemos y eso siempre nos salva.
De los tres amigos el que tenía un pensamiento más peligroso era Fernando, porque mientras Carlos y Luis ángel eran incapaces de hacer daño a una mosca y en el fondo eran unos idealistas, Fernando no creía en nada a excepción de que la violencia sirve para cambiar las cosas y que en la historia de la humanidad se han producido cambios gracias a que se llegó a la violencia, de otra manera no hubiera ocurrido nada. Fernando era el más joven de los tres, poco menos de treinta años, y toda su generación y prácticamente la generación anterior pensaba lo mismo pero todos se dedicaban a divertirse hasta que llegara su momento, todos se dedicaban a divertirse hasta el Día de la Ira, cuando todo en España por fin estalle, entonces ellos tendrían y darían acción. Era gente que había visto con sus propios ojos y muy recientemente cómo la violencia servía para cambiar las cosas, intentaron algo durante el 15M pero no consiguieron su objetivo quizás porque la masa se adueñó del colectivo y diluyó todas sus expectativas en una "protesta espiritual" justo lo que todos nos querían.



Fernando pasaba de política, pero creía sin embargo en la Acción Directa que consistía en que el pueblo directamente tomara el Poder. Para pasar de política tenía ideas políticas bastante radicales pero toda su generación y la anterior que también estaban pasando de política y creyendo en la Acción Directa estaba teniendo ideas políticas completamente radicales, precisamente por éso: por pasar de política.

Clara y Cristina observaban a Luis Ángel con curiosidad, les caía bien, les parecía un chico misterioso e intelectual con una gran magnetismo. Se acercaron a llevarle una copa pues antes él las había invitado a ellas. Luis ángel dijo que sólo bebía cerveza y dos o tres al día cómo mucho, entonces ellas se tomaron la consumición y le trajeron una buena cerveza a su nuevo amigo. Estaban contentas de haberse encontrando con semejante espécimen en esta vida, y lo celebraban a su manera. 

De momento sigue la tertulia política con bastante tensión, el licenciado en empresariales está molesto con el análisis de Luis Ángel sobre que los universitarios no encuentran trabajo en España porque sobran universitarios en España. La novia del licenciado no está molesta, está cómo cachonda, algo animada, siente un placer morboso en que pongan en evidencia a su novio o algo parecido. Por fin todos encuentran la solución que es criticar al gobierno actual y todos los esfuerzos se concentran en criticar al gobierno, todos están a disgusto, hasta Carlos que lo ha votado, todos a disgusto con el gobierno y así todos en paz. Así es cómo se lleva bien todo el mundo en España, criticando al gobierno y poniéndolo verde, incluso los que lo han votado lo critican. Nadie está contento porque nadie está contento nunca en España, pero luego nadie hace nada y entonces eligen por nosotros.

Carlos en un momento la arma presagiando cuándo todo va a reventar en España: cuando manden tropas para luchar en Siria o Líbano. Entonces Luis Ángel habla incluso de que se puede reclutar a la población para luchar contra Rusia. Se escuchan unas risitas ahogadas y murmullos, pero nadie desdice esa teoría que es tan posible cómo las demás, sólamente se está considerando a medio plazo y la gente está pensando a corto plazo y lo que quieren es salarios más altos y tasas universitarias más bajas y ningún recorte en la Seguridad Social ni en las pensiones. Todo ello parece imposible y nadie sabe que salarios más altos sólo significaría llegar a los niveles del año 2006 pues se ha perdido mucho con el tiempo, pero eso a nadie parece preocuparle pues el pensamiento es inmediato, 2006 queda muy lejos, ya nadie se acuerda.

Luego se habló de las pensiones y de los parados de larga duración. Los parados de larga duración eran muchísimos y los pensionistas también, había mucha gente en todas partes, esa era la impresión que se te quedaba. Alguien dijo que las máquinas de las fábricas y los robots tenían que cotizar a la Seguridad Social y fue la sugerencia más aplaudida y más original de toda la tarde. Todos pensaban en que no habría más remedio que recortar las pensiones, sobre todo las más altas. Había una cierta y solapada alegría en todo ello, cómo que si otros cobraban menos aunque tú no cobraras nada te hacía más feliz. Era un pensamiento muy peligroso. Significaba desear que todos estuviesen tan mal cómo tú o que a todos les fuera peor porque a ti te había ido mal. Era una emoción y un pensamiento que podría servir finalmente para la manipulación de la sociedad por las élites. Algo realmente peligroso: recurrir a la envidia de la masa empobreciada para justificar recortes de la gente más o menos próspera...¡Todos jodidos, todos contentos! Recurrir a la envidia del español para justificar recortes a los que más tienen o tienen un poco más de los suficiente...¡Una estrategia muy ladina!

Luis Ángel se sintió un poco turbado y confundido durante la tertulia política y dejó que hablaran los demás mientras él se inhibía, para entretenerse buscó en su bolsillo de su gabán y encontró un libro de Rimbaud de poesía, se entretuvo leyéndolo y se dio cuenta de que era una nueva traducción y que el poema LOS ENSILLADOS había sido traducido cómo LOS EMBOBADOS y tampoco quedaba mal con esa nueva traducción, porque sin duda los viejos marselles de la época se hubieran sentido ofendidos de haber sido tratados cómo idiotas por el poeta así que en ese tiempo se cambió el número y el título del poema. Inmerso estaba Luis Ángel en esta aseveración cuando acabó de darse cuenta de que LOS ENSILLADOS y LOS EMBOBADOS eran dos poemas distintos y que finalmente el traductor había traducido el poema LOS ENSILLADOS por LOS SENTADOS dejándolo mucho más prosaico. Se sentía contento leyendo esos poemas cuando se dio cuenta de que su sensación se debía a que él escribía cómo Rimbaud hacía veinte años o muy parecido o con un estilo similar, quizás se debiera a semejantes percepciones de la vida pero ahora había pasado el tiempo y su genio ya no era el mismo, así que su estado de satisfacción se trocó en tristeza y poco a poco se fue de nuevo incorporando a la tertulia política cómo si acabara de salir de un sueño, un sueño que había durado veinte años. Acusaba quizás por ello cierto cansancio.

Los tres amigos se sentían cómo unos idiotas y no podía seguir disimulando y de alguna forma temblaban y Luis Ángel quiso salir a la calle a echar humo por la boca y sus amigos le siguieron y así acabó la tertulia literaria sin que nadie pudiese entender nada, todo el mundo estaba al borde de un pasmo y con ojos de conejo asustado, todos quería largarse de allí, pero ya.

Las chicas, Clara y Cristina, se marcharon sin dar los besos de despedida pero dejando su teléfono a Luis Ángel para que quedara con ellas otra vez...¡Luis Ángel el ligón de bares!

El suelo parecía escuchar con miedo, el suelo parecía abrirse y una lluvia muy fina cayó sobre los tres amigos, alguién salió del bar y les empujó a la calle y hubo un brillo fiero en los ojos de Fernando y una palabra en la boca de Carlos y Luis Ángel dio un pequeño salto y en un instante los tres, agotados y sin paciencia, se dieron cuenta de que tenían que estar en otra parte y entonces echaron a caminar pero con cierto muermo y una expresión que era de un sencillo calado fácil de adivinar pero nadie quería decir nada ni había por qué y luego de repente surgió una alegría entre los tres, la alegría de estar juntos y a salvo y en otra parte. Una vida sin problemas asomaba por sus sobacos dejando supurones y música.

Entonces a Luis Ángel le embargó la idea y la emoción de que sus dos amigos y él no eran más que tres holgazanes que no había hecho nada útil en la vida: algunos estudios, un poco de arte y otro poco de trabajo en la sociedad y nada más, si acaso una percepción del mundo desde un sentido más humanitario por haber sido estudiantes de Humanidades, que algo siempre queda, pero holgazanes al fin y al cabo y poco prácticos y a un paso de ser unos parásitos y a otro paso de no ser nada ya, sólo unos viejos inútiles y caprichosos con algunos vicios y tendencia al misticismo y la soledad. Seres humanos que, en definitiva, no han podido aportar nada o no gran cosa.
Siguió caminando mascando chicle hasta lograr salir de su estado depresivo, pronto se encontraría mejor.
Su aliento estaba lleno de frescor, eso le mejoró el ánimo.

En ese momento Luis Ángel recuerda cómo en la calle Héroes del Alcázar había una sala de máquinas muy moderna e innovadora en la que se pasaba las horas muertas cuando niño echando monedas en la máquina de Startwars, lo recuerda con cierta tristeza porque ahora ya no le gustan los videojuegos y piensa que fue una etapa, una fase, y que todo en esta vida son etapas, son fases, y que entonces no hay que preocuparse por nada.

martes, 10 de enero de 2017

EL FANTASMA DE UNA GUERRA

Nunca desvelado y siempre disfrutando de la vida, prestando atención a los más mínimos detalles, el mundo entraba en una cuenta atrás. Llegaban noticias inquietantes que todos ya sabían, que todos ya intuían, la gente se comunicaba con profusión. En la tele daban el tercer capítulo de una serie de éxito que había hundido la moral a más de uno. Sin embargo para Luis ángel la televisión no existía, el no miraba la tele.
Lo que pasa siempre es lo que pasa siempre, luego la vida es predecible. Y así pensaba Luis ángel cuando recorrió la zona de bares de La Antigua de Pucela y descubrió que casi todos los bares habían cerrado y que sólo uno se encontraba abierto pero que tampoco era negocio y acusaba pérdidas. Preguntó en una tienda de frutos secos cercana y le dijeron que la zona de bares ya no existía, que todos los bares habían desaparecido, que se los llevó la crisis y ahora sólo quedaban comercios cerrados.
--Yo recuerdo ésto en los años 90 y era un bullidero, el ambiente ardía por los cuatro costados.
--¡Y hace siete años también era igual...la zona se fue muriendo poco a poco y ahora no queda nada desde hace cinco años para acá!
Luis ángel repasó su fe y sus creencias, de alguna manera eso era importante. El final de una zona de ocio, el final de una zona de marcha, se enlazaba directamente con El Apocalipsis, el Kali-Yuga y el fin de una era.
Lo que quería decir no podía decirlo y además tampoco era el momento, se despidió del comerciante de la tienda de frutos secos y se deslizó por una calle, contento sin embargo. Contento de haber sobrevivido al desastre.
En toda España sucedía lo mismo, era un fenómeno histórico, grandes zonas de ocio se encontraban cerradas porque ya nadie consumía, porque ya nadie tenía dinero.
Sin embargo algunos bares y negocios habían sorteado la crisis, pero eran muy pocos.
Hablar por hablar a diestro ya siniestro, sin ningún tipo de relajación y agradecer a la vida las cosas buenas, así pasó la tarde con un amigo.
La generosidad de su amigo le sentó bien, le había invitado a unas consumiciones por una ayuda del Estado que estaba cobrando y ahora a él le quedaba más dinero para gastar solo. Sin embargo se fue a su casa directamente para tener dinero para otro día, esas cosas no las hacía en tiempos, en los tiempos, en los que no había crisis.
Sin embargo Luis ángel pensaba que tanto su amigo cómo otros muchos cómo él con tanto cobrar ayudas del Estado estaban arruinando al país...¿Pero qué otra cosa podía hacer la gente cuando ya no le quedaba nada?
Con el tiempo todos los inútiles ociosos que cobraban prestaciones del Estado serían completamente prescindibles, sobrarían y no sólo por no aportar nada a la sociedad sino por ser unos parásitos y así, parásitos, había muchos y de todo tipo y de muchas formas y maneras, más de aquellas que se podían imaginar, acabarían siendo un lastre que el país no podría soportar, se buscaría un remedio, se les condenaría a ejercicios sociales, a labores sociales sencillas, se les buscaría un trabajo, una ocupación o se les pagaría sólo en vales de comida para que no se murieran de hambre o serían congregados todos en un centro, en un sitio, para ser más fácilmente controlables y mucho menos onerosos.
El futuro ya no era un gran sueño sino una gran guerra, una gran guerra que liberara a la población de los parásitos sociales, también de gente pensionada y de gente que no producía nada en absoluto, la despoblación sería mediante las armas, esa situación ya todos la veían venir.
La verdad es que sobraba mucha gente.
Sobraba mucha gente y ese era el problema.
El fantasma de una gran guerra se cernía sobre el horizonte, ahora, pero seis semanas después las cosas seguirían igual y la situación era inaguantable.
Pero no había que avinagrarse con eso, había que conformarse con la realidad y ser lo más dócil posible y subceptible a los cambios, viviendo sin broncas, sin apegos, sin resquemores e intentando programar el futuro de la mejor manera posible.
Había que tener paciencia pero...¿Cuánta paciencia habíamos tenido todos ya?


Sin duda todos teníamos que luchar para cambiar las cosas, todos teníamos que luchar para evitar un mundo peor, todos teníamos que luchar para evitar una guerra. Sin embargo no teníamos fuerzas ya, estábamos exhaustos de tanta crisis continuadas, cansados y agotados de más de una década de crisis.
Hay mucha confusión.
Vivimos en medio de una gran confusión, pero quedan amigos todavía, queda gente con la que poder compartir lo bello de la vida y lo poco o mucho que tengamos presenciando siempre a Dios y a nuestro prójimo y siendo solidarios, solidarios antes del fin.
Pero Luis Ángel sólo podía ver un campo de batalla.
El sistema estaba colapsando pero había que ser feliz, ser feliz en un sistema que estaba colapsando. Todo costaba más trabajo, estar bien y estar equilibrado efectivamente costaba más trabajo. El dinero no llegaba y si llegaba era muy escaso. Costaba mucho tener una ocupación, costaba mucho ganar dinero. Todo era más difícil, la vida se había vuelto mucho más dura.
En la calle habían despedido a la mitad de la plantilla de la empresa de autobuses y los que quedaban trabajaban el doble por el mismo sueldo. La empresa de loterías de minusválidos había corrido la misma suerte, habían despedido a la mitad de la plantilla y los que quedaban trabajaban el doble por el mismo sueldo. Los taxistas estaban arruinados, los camioneros también estaban arruinados, el pequeño comerciante estaba arruinado y la mayor parte de los hosteleros. Sólo tenían dinero los ancianos pensionistas pero muchos no lo suficiente, además los ancianos pensionistas tenían que mantener con su dinero a toda una familia de parados, solía ser eso lo más común aunque gracias a Dios no sucedía completamente en todos los casos, pero era la tónica.
En Madrid había más de tres millones y medio de pobres, en toda España había más de catorce millones de pobres. En Europa el sesenta y cuatro por ciento de los encuestados manifestaban encontrarse cerca de una tercera guerra mundial inevitable, parecido sucedía con los encuestados de los Estados Unidos. Todo el mundo sabía que el planeta estaba llegando a su fin, sólo quedaba que cayera un asteroide para acabar de rematarlo todo o que viniera una gran tormenta solar que acabase con las comunicaciones o que se estrellara un meteorito contra la Tierra, y todo ello era tan probable que los gobiernos de los países civilizados habían alertado a la población para que almacenase comida y agua. El terrorismo no sólo no se acababa sino que arreciaba, los terremotos eran una constante a lo largo y ancho del mundo. Parecía que para todos llegaba el fin...
¡Pero había que salir a divertirse y entonces...todo resultaba tan falso!

lunes, 9 de enero de 2017

TRAGOS Y MUJERES

Emilio era el escritor del grupo, era veinte años mayor que nosotros y había escrito ya tres novelas. Tres novelas serias y marxistas con conciencia social y denuncia. Todos admirábamos a Emilio. Le considerábamos un escritor de verdad, el escritor que todos queríamos llegar a ser cuando fuéramos más mayores. Sin embargo Emilio nunca había publicado nada, sus novelas no gustaban en las editoriales por su alta crítica social, pero Emilio no quería ni podía cambiar de estilo. Él tendría unos 36 años cuando le conocí y yo tendría diecinueve o poco menos. Era muy mayor para estar en la universidad pero es que se podía permitir el lujo de ganarse la vida haciendo traducciones directamente del alemán, idioma que conocía perfectamente. Así que acercándose a la cuarentena se encontraba Emilio estudiando Filología Germánica aunque no le hiciera ninguna falta pues conocía de sobra a los autores y poetas alemanes y hablaba perfectamente el alemán y se ganaba la vida con ello aunque vivía con su anciana madre que era viuda, ya que su padre murió muy pronto porque se había dado a la mala vida desde muy joven y eso le destruyó. Evidentemente Emilio también se daba a la mala vida y ahí estábamos todos, los poetas de provincias en ciernes, acompañando siempre a nuestro querido mentor. Se añadía al grupo un profesor de Literatura de instituto amigo de un profesor de Filosofía de instituto que también hacía peña con nosotros. Era una etapa muy bohemia de mi vida. Salía con una mujer de treinta años cuando yo no tenía ni los veinte, era ella una empresaria con mañas oscuras y no muy legales pero amante del arte y de la literatura también y a veces se añadía al grupo y otras veces yo salía solo con ella. Era bastante guapo por aquellos días y muy delgado y elástico y un poco enfermizo, lo que me procuraba cierto halo romántico. Salíamos desde las once de la noche hasta las siete o las ocho de la mañana, no todos los días pero sí todos los fines de semana y todos nos encontrábamos estudiando o acabando el bachillerato de Letras Puras pero llevábamos escribiendo toda una vida. Nos creíamos muy sabios y muy listos y muy geniales y muy incomprendidos y sobre todo con un futuro muy brillante que un día iba a llegar. Bebíamos mucho, bebíamos demasiado. Bebíamos cómo auténticos alcohólicos.
Una amiga que estudiaba teología y que era una especie de santa se venía con nosotros las más de las noches, ella era muy guapa y muy joven y salía con el profesor de literatura que le doblaba la edad, eran una pareja muy bohemia y nos trataban a los poetas en ciernes cómo si fuéramos quinceañeros con pretensiones e ínfulas de grandeza pero también con verdadero cariño.
Había bares de escritores por la provincia, el más conocido de todos era La Latina, un bar de bohemia que cerraba muy tarde y en el que se podía beber absenta. Allí pasé mis mejores años de mi juventud en medio de veladas literarias y conspiraciones políticas que nunca llegaban a ninguna parte, más o menos hasta ahora creo que todo sigue siendo igual, pero el espacio ha sido adueñado por gente más joven y hay que saber hacer camino y retirarse a tiempo y dejar a las nuevas generaciones que  disfruten de sus preciados días, aunque ahora, ellos y ellas ya, son blogueros y blogueras y toda su experiencia tiene que pasar antes por internet, en mis tiempos no existían esas cosas pero me voy poniendo al día.


Luego pasaría casi una década en Madrid y allí la gente era mucho más exigente y mucho más formada, pero me gustó el cambio.
Recuerdo un taller literario de lujo que realicé en Madrid cuando alcanzaba la edad de 26 años, reunidos en la lujosa mesa de roble del ayuntamiento de Madrid, grande y espaciosa y con sillas cómodas y altas isabelinas, los privilegiados que teníamos el dinero suficiente para hacer el taller literario de lujo nos concitábamos con un escritor de fama que ahora no recuerdo y que impartía las clases los martes y los jueves. Allí conocí a un taxista o a un autobusero--ya no lo recuerdo--de unos cuarenta años que harto de que las editoriales rechazaran su libro había decidido autoeditárselo y ahora te lo vendía por tan sólo 10 euros. Recuerdo que pensé que no quería acabar así, con cuarenta años e intentando reunir dinero para autoeditarme los libros que rechazasen todas las editoriales, pero ahora es tarde para pensar en ello. Me hice amigo de una mujer muy atractiva de cincuenta años y quedábamos a desayunar en unos grandes almacenes, ella sentía admiración por mi y le gustaban mucho los dos libros que me habían publicado. Un día me dijo que ya no iba a perder su tiempo intentando ser una escritora de éxito, que todo había sido una forma de ver la vida. Me produjo cierta tristeza. Nunca llegamos a nada. Era un amor platónico.
Lo mejor del taller literario era que luego nos íbamos todos juntos de copas por la calle Fuencarral, yo pasaba la noche fuera de casa y me iba a dormir al piso de un amigo extranjero.
Cuando regresé a mi ciudad de provincias lo que sucedió de alguna manera es que ya era viejo, o por lo menos muy viejo para seguir llevando una vida bohemia y aunque de alguna manera lo intenté estaba cansado de ir de ridículo en ridículo, los nuevos tiempos y las nuevas modas ya no eran para mí, así que después de una temporada con el 15M me retiré a mi dorada torre de marfil.
Después empecé a salir sólo por los bares intentando ligar con las camareras, todo en cierta manera muy patético. Echaba de menos los años de Madrid. Echaba de menos mi juventud. Comencé a aislarme, perdí amigos, perdí relaciones, llego la crisis y el inicio de la tercera guerra mundial, parecía que todo había acabado ya, pero para todo el mundo también.
--¡Tragos y mujeres y no bohemia!--me dijo un amigo mejicano en Madrid. él me contó que su vida había sido tragos y mujeres, que la bohemía le parecía una cosa propia de maricas. En cierta manera tenía razón. Todas las veladas intelectuales de provincias se encuentran siempre atestadas de homosexuales, pero es que ellos suelen ser también grandes artistas y con una mente abierta no se está ya para despreciar a nadie. Aunque lo cierto es que una vida más salvaje de tragos y mujeres con menos arte hasta que un día te dedicas a escribir algo pero no se lo cuentas a nadie y no lo compartes y no te reúnes con nadie a hablar de los poetas simbolistas franceses, lo cierto digo, es que de alguna manera es una vida mejor. Más sexo, más fiesta y menos comedura de tarro. Pero imagino que antes las cosas eran de otra manera.
Me decidí en Madrid a llevar la vida de escritor maldito tipo Lobo Estepario que no es social ni partidario de una vida bohemia, influenciado cómo estaba por un conjunto de amigos suramericanos y centroamericanos también. Pasaba gran parte del tiempo solo en los bares apuntando poemas en una libreta y entrada ya la noche me metía por los vericuetos de la calle Atocha 80 donde había un club de striptease y unas señoritas que ejercían la prostitución. Se suponía que todo eso hacía que tu literatura fuera mejor pero yo echaba de menos a mi amor platónico, aquella mujer madura y atractiva que había renunciado a ser una escritora de éxito. Realmente me fui por un camino muy proceloso y hubiera seguido así de no ser porque luego en mi vida me salió una novia. A veces pienso que me salió una novia porque de alguna forma yo me había vuelto malo: una vida excéntrica, acudiendo a los clubes de striptease y a los servicios de prostitución, adentrándome en el sórdido mundo de la calle Atocha 80. Creo que así estuve unos seis meses--hachís, prostitución, alcohol y stripteases--y no creo que por ello mis poemas fueran mejores...¿Qué es lo que hace que un poema sea bueno? Realmente es el espíritu, realmente es una cierta profundidad que da tener un alma grande y sufriente y no experiencias al límite durante toda una noche de excesos. De aquella época guardo algunos poemas, no son eróticos, no son sexuales...son retratos de calles con desconocidos abigarramiento y confusión, impresiones extrañas y anodinas que evocaban un espacio mayor, un mundo más rico y peculiar, trataba de meterme en la mente de la gente y eso me producía cierto desequilibrio mental. Luego descubres que a la gente no la puedes cambiar y que el mundo es cómo es independientemente de lo que uno crea. También descubres que el exceso de placer crea dolor, un dolor que, ésta vez sí, puede servir para crear.
Ahora todo no es más que un recuerdo.

sábado, 7 de enero de 2017

FIESTA DE MACHOS

Profundamente en el sentido de que no podía sentir de otra forma, en aquella fiesta de ranas bienpensadas y herederos estúpidos, quizás cuidados todos y quizás alejados de una realidad y yo detrás de ella colgado de mis prejuicios y un poco tenso.
Los inventos de la época en la que España tenía dinero fueron mecheros de anillo o anillos mecheros. La gente tenía un anillo que era un mechero y se daba importancia con ello, no costaba 3000 euros, costaba 400 euros.
--¡Buenas tardes a todos!--dije al entrar en la estancia, pero a nadie le caía bien.
Jugadores de rugbi de provincias procedentes de las clases burguesas con crímenes a sus espaldas y malos modos y ya cuarenta años. Con muy buena ropa de marca y zapatos muy limpios , los exjugadores  de rugbi de provincias formaban una buen sociedad que los entendía y los asimilaba por su ferocidad y su violencia. Dos de los presentes se libraron de cárcel por los pelos, yo los conocía a todos y no me caían bien pero ellos sabían que yo tampoco les caía bien a ellos. Ninguno éramos trigo limpio y unos pensábamos de los otros mal y con prejuicios pero en cuanto empezamos a beber se diluyeron los prejuicios.
Salimos al jardín en esa tarde soleada y fuera del club de vacaciones veíamos a las chicas del novedoso e incipiente grupo de rock del terruño hacerse fotos encima de un árbol con las telas de las persianas desplegadas y envueltas en círculo asemejando papel cartón. Las fotos eran buenas.
El machismo de los años setenta era lo que nos había salvado a todos, el culto a la ferocidad y a la valentía y en cierto grado a la violencia era lo que nos había salvado a todos e incluso pude llegar a comprender que algunos de los presentes, y no siempre los mejores, se habían hecho policías.
Hablé con un chico cuya familia tenía muchísimo dinero que se encontraba departiendo con una chica cuya familia había tenido muchísimo dinero, comprendí que los dos eran ricos venidos a menos y que por eso estaban juntos, quizás--tal vez me equivoque--casados.
Él me pidió fuego y yo le encendí el cigarrillo aplicando la llama de mi anillo mechero, de moda entre todos aquellos que querían aparentar riqueza, yo en aquellos tiempos no podía ser menos.
Cuando llegamos al salón las chicas se pusieron a un lado y los chicos a otro, cómo si fuéramos a bailar. Pero nadie bailaba, todos ponían cara de póker y pose de tipos duros.
La madre de uno de ellos estaba loca y cuando se emborrachó completamente orinó sobre la alfombra y se metió una raya de coca, ya casi de madrugada salió al jardín completamente desnuda y se sentó sobre una silla de plástico. Me pareció que unos pajaritos verdes formaron un tapiz para cubrir su cuerpo, pero sólo fue una ilusión por lo que me estaba metiendo.
Lo más masculino que se podía hacer en aquella fiesta era no dirigirle la palabra a ninguna chica, cosa que yo hice pero por timidez, y también estar fumando mirando al suelo contestando a las conversaciones con monosílabos, ser hablador era cosa de maricas.
También recuerdo que otro de los inventos que había en España por aquella época era una pastilla de nuez que se mezclaba con una pastilla de chocolate, a simple vista parecían dos chocolatinas pero distintas: una era pasta de nuez y la otra puro chocolate, y había que tomarlas juntas. Los chicos duros sólo tomaban la chocolatina de pasta de nuez.
Yo no dejaba de dar fuego a todo el mundo con mi anillo mechero.
Cuando llegó la crisis fue lo primero que empeñé en el cash-converter junto con mis aparatos de radio y algún ordenador, el club de verano cerró porque ya no tenía clientes y los chicos del rugbi se hicieron habladores y buenos conversadores y se casaron y tuvieron hijos y ahora son unos calzonazos que hacen todo lo que les dice su mujer, excepto alguno que, efectivamente, acabó en la cárcel.

DE PINTAS EN LOS TIEMPOS PASADOS

Masas improductivas por toda Europa y por toda España. Masas improductivas y prescindibles destinadas a convertirse en carne de cañón y ahora que lo menciono el problema ya se sabe que será dotar de sentido las vidas de las masas ociosas, pueden dedicarse a la poesía o a la novela. Las masas ociosas pueden hacer literatura, pueden tener varios blogs pero me temo lo peor y es que un día nos quedemos sin internet pero debemos estar tranquilos porque ya nos inventarán otra cosa para que estemos entretenidos. Masas ociosas y sin trabajo, personas prescindibles socialmente y se complica el asunto. Veremos. Fantasía puede ser la solución,  imaginación puede ser la solución... Y menos tecnología y más cerebro y vendrán cosas nuevas y cosas buenas.
En La Pinta estuve una vez, en alguna ocasión, llevaba unas cartas. Y luego otra vez, en otra ocasión. El bar La Pinta de Pucela, me gustaba. Antes me gustaba el queso de cabrales, pero ahora menos. Me gustaba La Pinta, sobre todo las dos primeras veces que estuve. Creo que eran navidades o mediados de enero. Es muy bonito Valladolid en invierno e ir por sus bares de botellines. La gente entra en los bares y no se quita la gorra, no se quita el gorro y eso es cómo si les compensase. Es bueno así. Y se vive bien así y se vive bien de todas las maneras y es algo atávico desde los tres últimos años, desde que el tiempo está vacío. Antes salía por el Trocadero de Pucela y por el Penicilino y luego, por supuesto, cambié a La Pinta, porque la gente no se quitaba el gorro.  
Venían buenas noticias, a la gente le devolvía dinero los bancos por su cláusula suelo y entonces le entró mucho dinero a propietarios de pisos en Valladolid y eso se notaba en la calle.
Nadie se preocupaba.
Ahora mis poemas eran cómo canciones, eran cómo hermosas canciones de rock. Mi etapa más rebelde había quedado atrás y ahora escribía canciones, no podía entenderlo.
Las chicas eran muy guapas en La Pinta, por lo menos había tres y trabajaban todas muy bien, tenían mucho recorrido.
Sabiéndolas llevar uno se lo pasaba muy bien, todo era un descanso. Mujeres muy agradables de trato.
Tan sólo me tomaba un par de cervezas en ese bar. Pero tostadas. 
Jopé, había gente que tomaba cafés a las ocho de la tarde.
Creo que empiezo a entender todo el esfuerzo y trabajo de este bar, de La Pinta. Nadie tenía las manos atadas.
Es bueno ser de forma abierta y amable, aunque no siempre se pueda.
Mi nuevo poemario me recordaba a los poemas que escribí en el año 2001 y de alguna manera sentía la misma energía. Un poco de enclaustramiento y trabajo y el frío aire invernal. De alguna manera la misma energía pero otra época del año. Despertar de un mundo de ilusión y llevarlo a la práctica y ser bueno con ese cometido tan especial y tan artístico y quizás menos dinero para gastar o quizás más dinero para gastar, yo creo en esto último. Pero estoy bien y estoy conmigo y me siento fuerte y así dibujo mi destino o un destino nuevo en un reciente poemario que reinará pero que todavía no existe, un nuevo nacimiento que irá a más y estaremos tranquilos y los enfermos se pondrán bien y su poder seguirá creciendo y cerramos puertas y algunos limitan nuestro contacto y de otra manera las cosas no saldrían igual pero todo es un juego inseparable del deseo, sentir y saber..
La genialidad y también cumplir los mandamientos de las leyes de Dios. La genialidad no está reñida con cumplir los mandamientos de las leyes de Dios. En un tiempo, cerca de mis veintitrés años, escribí mis mejores poemas y relatos al tiempo que guardaba los mandamientos de la ley de Moisés. Entonces sin relacionar ambas cosas no digo que estén reñidas. Es cierto, se pueden guardar los mandamientos mosaicos y al mismo tiempo y sin problemas ser un gran escritor, pues el relato, la poesía y la literatura son otros mundos en los que no imperan las mismas reglas para el mundo real ni ser verbalizan, mucha gente desconoce ésto. Pero quizás todo no sea más que un pensamiento. Pero quizás todo no sea más que un pensamiento más, aunque mayor...¿Por qué todo ésto? Quizás porque los tiempos que corren exigen una mayor responsabilidad, siempre hay un precio para una cosa y para la otra. El mundo va a entrar en una gran confusión y tenemos que estar preparados...¿Pero preparados para qué? Pienso que preparados para lo peor. Pienso que preparados pero al peor de los escenarios posibles, sin preguntas. Simplemente saber cómo estamos ya. Preparados para pasar una guerra, hambre y sed. Sin comentarlo. Sin decirlo. Escasez de alimentos. Escasez de agua potable. Pérdida de vidas en masa. ¿Y seguir escribiendo poesía entonces? No sólo por la importancia que tiene sino porque no se sabe hacer otra cosa y sobre todo porque lo que se sabe hacer, da sentido a la vida. No es por el público o la audiencia.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

SEGUNDOS EN LA NADA

Salir por la noche, mirar a la cara a las personas. Salir y caminar y hacerlo sin miedo, sintiéndote muy fuerte y muy sano y muy elástico.
Yo, el que soy. Y pasa el tiempo y salgo. Pasa el tiempo y salgo a la calle y en la calle estoy.
Ahora hay dos amigos con cazadoras baratas de mercadillo pero sin pasar frío, su cabeza está llena de vino con Cocacola y hacemos tiempos en la puerta de un bar, esperando a la gente con la que hemos quedado. Encendemos cigarrillos y hablamos, hablamos de todo un poco y estamos contentos, estamos felices porque estamos borrachos.
No quiero pensar que he sido feliz por fumar y beber pero he sido feliz por fumar y beber.
Pasa el tiempo y estoy sentado en una silla de madera y el bar también es de madera y al fondo está la playa pero no podemos verla y sólo vemos paredes pero sabemos que detrás de nosotros está la playa y alguien recita algo que no es un poema, alguien recita algo que es una canción de Barricada:
"Cómo actores secundarios
demasiado preocupados
en poner cara de tiernos
y llevar puesto el sombrero.
Aburridos, vaya generación.
Ser aburridos es vuestra vocación"
Pero lo mejor es lo que no dice, lo mejor es la parte del poema de Barricada, de la canción de Barricada que él elude, estábamos en 1991.
Entonces con nuestros cuerpos elásticos y nuestras miradas lujuriosas bebiendo mistelas cerca de la playa, emborrachándonos y había chicas con nosotros, las chicas eran siempre las novias de algunos, pero había chicas.
Y luego ya se hacía de noche, salíamos del bar y ya se había hecho de noche y las energías cambiaban, las energías cambiaban. Más violentos, más borrachos, más fríos y con conversaciones subidas de tono que eran casi discusiones y sentirnos felices así, en una vida sin compasión y sin humildad siendo unos jóvenes bárbaros. Y sentirse feliz así, llenos de fuerza. Una pandilla grande de chicos y chicas que caminan por el puerto y hablan y discuten y beben y se emborrachan.
Y luego termina el verano y vuelves a tu ciudad fría y provinciana y estás con otra pandilla de chicos pero todo es lo mismo, más alcohol, más bebida y más bares y caminar y caminar por las zonas de ocio y caminar y caminar por las zonas de marcha.
Y giran los pensamientos en la cabeza y las historias que nos hacen escarmentar.
Horas emocionado, horas de subidón y el ego saliéndose por los cuerpos...¡Seres poderosos por unos días!



Entonces no había tiempo que perder, son los años noventa. Entonces toda la vida estaba por delante, son los años noventa. Entonces el exceso, el lujo y el desenfreno, también son los noventa.
Nada sucedía por accidente, no existía la casualidad pero a veces había enfrentamientos y no podíamos soportar nuestra propia energía, arrojábamos la vida por la ventana, no parábamos y vivíamos al día, sin que hubiera un mañana, sin que existiera un mañana.
Muchos se quedaron al borde de la cuneta, muchos sufrieron o murieron por las drogas, muchos no quedaron en pie sobre sus propias ruinas humeantes.
¡El entusiasmo era la tónica, el entusiasmo por hacer cosas en un país rico y boyante que queríamos conocer, que queríamos recorrer! ¡Estábamos vivos y era estupendo!
Pero a veces pienso que todo este asunto fue un enorme error, no estábamos haciendo bien las cosas, nadie se estaba labrando un futuro para mañana pero ni hormigas ni cigarras ni una cosa muy gris, no nos dábamos cuenta de que no estábamos en ninguna parte, juguetes perdidos que escribían sobras en un diario.
¡Todo por nuestra culpa, aparecer y desaparecer y quitando a la vida al final todo lo que la hacía importante, en medio de informaciones terribles y mucha irresponsabilidad al paso que queríamos ser auténticos y éramos casi muñecos tirados en una habitación muy oscura!
No estuvimos más seguros una década más tarde, no tuvimos mejores oficios, mejores empleos ni mejores medios, nos sentíamos cómo si una mano negra y peluda nos hubiera timado.
Nos habían programado para una vida que no podíamos llevar, nos habían programado para una vida que no podíamos pagar.
Nos gustaba nuestra forma de pensar, siempre listos para la acción.
Esa cesta de regalos que fueron los años noventa al final se secó.

lunes, 26 de diciembre de 2016

DOS SOLES

Las gentes enfermas, con voces saliendo de sus cuellos no se alejaban de la plaza sino que eran Carlos, Fernando y Luis Ángel los que se alejaban de aquel lugar. Todos sabían que aquellas quejas no eran más que el principio, el principio de todo lo que se estaba viviendo. Ya no había suficiente comida en Madrid para los pobres en los comedores de caridad, más de cuatro millones de pobres en Madrid asistidos por los Servicios Sociales habían agotado las reservas de alimentos y se esperaban grandes algaradas y manifestaciones. Carlos, Luis Ángel y Fernando viviendo en su ciudad provinciana tenían menos problemas, era más sencillo repartir los recursos. Pero las grandes ciudades cómo Madrid, Bilbao y Barcelona estaban colapsando y eso significaba grandes desórdenes sociales. Luis Ángel y Carlos, ya con casi cuarenta años, vivían mantenidos por sus padres y sin trabajar. Con Fernando pasaba lo mismo pero al menos tenía poco más de treinta años y había trabajado largas temporadas de camarero y aunque en precario colaboraba bastante con la economía familiar, por su parte Luis Ángel y Carlos siempre habían sido unos parásitos y se escudaban pensando y diciendo que no habían hecho en esta vida otra cosa que no fuera estudiar, lo cual en parte no dejaba de ser cierto.  Muchos cuarentones cómo ellos se encontraban en la misma situación, por desgracia y por cuestión de edad ya era muy difícil que encontrasen un trabajo en el mercado laboral. Sólo había que dejar que pasasen cinco años más para que Luis Ángel y Carlos pasasen a ser un problema del Estado y merecedores quizás de alguna paga o subsidio de extrema necesidad para acabar sus días viviendo en algún centro de los Servicios Sociales al morir sus padres y no poderse mantener por sí mismos. Su consuelo es que en esa misma situación se encontraban millones de personas, se las llamaba personas en riesgo de exclusión social y eran personas para las que sencillamente no había ningún futuro, a no ser que su futuro fuera ser una carga para el Estado. Fernando aún era joven, sabía bastante inglés y su futuro estaba en otras tierras. En algún lugar del extranjero de habla inglesa no le sería difícil con su curriculum encontrar un trabajo bien pagado de camarero o de jefe de sala en el que poder mantenerse algunos años, quizás bastantes. Fernando todavía podía rehacer su vida, lo que pasaba es que para él Carlos y Luis Ángel eran una mala influencia y ésto pensado paradójicamente porque era Fernando el que ahora vivía de pasar drogas, sin embargo también existen otras delincuencias soterradas contra la sociedad y una de ellas y también la más común era no haber querido trabajar en la vida aunque fuera por fuerza de estarse labrando un camino con los estudios superiores que una vez finalizados se iniciaban otros nuevos, todo en el fondo con el ánimo de no trabajar y vivir permanentemente una vida muelle de estudiantes con el dinero de la familia, así había mucha gente pero no eran excusa. Serían los nuevos pobres: los pobres ilustrados. Y acabarían votando a Podemos antes de que el dinero físico terminara de extinguirse y con objeto de poder acceder a algún tipo de Renta Básica Universal, ésto es: seguir viviendo sin trabajar.
Y eso viviéndose el inicio de una tercera guerra mundial.
Para Luis Ángel vivir en provincias le procuraba cierta paz mental, sabía que era más fácil distribuir el dinero entre los que menos o nada tenían porque era más fácil de controlar en sociedades poco habitadas, sin embargo el ruido y la bulla que llegaban de Madrid y Barcelona se contagiaba entre las gentes apesadumbradas y quejumbrosas aunque no faltaran alimentos en los comedores de caridad ni albergues para los sintecho. Con todo ello la gente no dejaba de salir a la calle para lamentar a voz en grito el colapso del sistema que todo lo había trastocado, pero el caos realmente estaba en Madrid y en Barcelona y también en Bilbao y en Santiago pero no había llegado sobremanera a provincias y menos a provincias castellanas que, circundadas de mucho campo, siempre tenían reservas de trigo, grano y maíz en sus despensas y eso hacía que nadie pasara hambre...¿Pero por qué no se estaba auxiliando a Madrid y a Barcelona? Todo era por la política autonómica, todo se debía a la gestión y retribución del capital.
--Tres cuartos de hora de mi trabajo--dijo Luis Ángel a la camarera cuando le puso una cerveza.
--El dinero para pagarme una caña lo gano en tres cuartos de hora--siguió explicándose y luego concluyó:--Escribo artículos en internet a un euro el artículo.
--Y vives con tus padres--finalizó la camarera para después añadir:--Yo también, pero gano mucho más...
Había cierto deje de vergüenza en su voz, cómo si se sintiera culpable por tener un trabajo...
Carlos se había marchado, el bar había sido de unos gallegos que llegaron de ultramar, Fernando también se había ido. Con la fuerza que le daba estar solo Luis Ángel prosiguió hablando:
--España está muy mal. Pero todavía no ha venido una guerra o recién está comenzando. Por eso sueño siempre que estoy en un barco atestado de gente camino de Chile o de Méjico...y es por la guerra que va a venir, que está llegando...
--Yo sueño siempre con dos soles--dijo la camarera--.Los veo en el firmamento y luego sé que ya se va a acabar el mundo, que morirá mucha gente...
--¡El fin del mundo!
--Algo así.
--Somos afortunados de haber podido vivir en democracia con seguridad social gratuita, pensiones y universidad regalada...¡Ahora todo eso se ha acabado!
--¿Las pensiones también?
--Las pensiones también.
--¡Normal que sueñes con una guerra! 
Y Luis Ángel se quedó solo con su cerveza.