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martes, 23 de octubre de 2012

DURMIENDO EN UN ALBERGUE DE CARIDAD

Me informaron de que por el precio simbólico de un euro podría alojarme en el albergué CAFÉ Y CALOR, para pasar la noche. Tendría que presentarme entre las diez y las onces de la noche. A las diez y media me presenté y anotaron mis datos. Me atendió un joven de unos treinta años, que me dijo que si quería podía darme una ducha. Me dio un par de toallas para tal menester y también cubrecama, cobrealmohada, sábanas y mantas. Huelga decir que todo tan rigurosamente impoluto cómo el cuarto de baño que utilicé con ducha. Dormí en el barrocón de los hombres, en literas. Había otro barracón para las mujeres, en la parte superior del piso. Hice mi cama y me acosté en la liereta de arriba, cómo no soy friolero sólo usé una manta. Entonces vino un señor y me pidió educadamente si podía utilizar la manta que me sobraba y yo le dije que sí. Éramos unas catorce personas y sólo había un extranjero que era de Europa del Este. También había un señor andaluz que yo creía que era hindú por su piel y cabello y que pienso que sería gitano, español en consecuencia. El pueblo rumaní está clarísimo que viene de la India, es que su genética es la misma. Estaban en España antes que los godos. Al día siguiente se fue con una bolsa de deporte camino hacia el Norte. Cómo me había tomado unas pocas cervezas y me había levantado a las siete de la mañana, me quedé dormido tras la ducha pero me tuve que levantar a las cuatro y media de la mañana a mear y después me quedé un poco desvelado y me senté en lo que era el comedor a ver si tenían wifi y leía EL PAÍS y EL MUNDO online, no tenían conexión a Internet. Me apeteció fumar un cigarrillo y pregunté a un gallego que había ido al servicio a orinar si se podía fumar un cigarrillo aquí o en la calle y me dijo que no. Intenté salir a la calle pero había una persiana metálica que lo impedía y un cartel que decía EL CENTRO PERMANECERÁ CERRADO POR LA NOCHE...me dío un poco de angustia la situación, evidentemente no me puse a fumar. Vi la máquina de café y unos bollos en el comedor, pero había un cartel que decía LOS BOLLOS EL CAFÉ SE SERVIRÁN SÓLO POR LOS ENCARGADOS. Naturalmente me abstuve de comer nada y de tomar café. Un hombre moreno me recriminó mi actitud sin violencia pero con energía, y me dijo que era mejor que me volviera a meter en la cama y que no hiciera ningún ruido que pudiera molestar al compañero. Lo del compañero no sé si es una expresión del Norte de Castilla o simplemente es genérico y el compañero es cualquiera de las catorce personas que se encontraban durmiendo. Lo cierto es que al día siguiente leí en la pared unas normas que no había leído: UNA VEZ EN LA CAMA A LAS ONCE NO SE PODRÁ LEVANTAR UNO HASTA LAS SIETE Y MEDIA DE LA MAÑANA DEL DÍA SIGUIENTE CUANDO SEA DESPERTADO POR LOS CUIDADORES...obviamente el servicio si que se podía usar, cómo es natural. Había una acceso. Antes de dormirme me fijé en una gran cruz de madera que había en la pared, también en el comedor había un cuadro renacentista de la Virgen María y otro de un santo, que, la verdad, no me fijé bien quién era. Al día siguiente pude ver una cita de LA BIBLIA sobre la caridad en la pared en un gran panel. No era el manido "Sin caridad no soy nada" era algo más complejo, pero no lo recuerdo. Dormí sin problemas, la gente de vez en cuando hablaba en sueños o se escuchaban los sonidos naturales del cuerpo y la respiración de la gente. No hacía ni frío ni calor, no había persianas. La luz nos despertaría a todos de una manera natural. Había gente bastante mayor, de más de 70 u 80 años, unos cuatro varones, españoles. Tres cuarentones cómo yo. Y resto recién pasando los cincuenta. HABÍA 16 CAMAS y éramos 14 personas, esa noche, viernes 23 de junio del año 2012. A las 8, 30 de la mañana no se había despertado el cuidador todavía porque había estado trabajando el día anterior 18 horas diarias, le despertó la misma persona que me recriminó que no estuviera acostado. Al parecer, cómo se conocían todos,era el que se encargaba de dar unas voces si se hacía necesario, supongo...Porque eso fue lo que hizo hasta que se despertó el cuidados, que al rato salío vestido con una sudadera de NO FEAR, la que tiene una calavera, era una sudadera con la calavera de NO FEAR, pero sin el lema. NO FEAR. SIN MIEDO, así es cómo hay que vivir. Ese fue el mensaje del cosmos para mí ese día o el de DIOS, cómo quiera ser entendido. Compartí mi tabaco de liar con el compañero y escuché en la radio del señor al que había dejado la manta que Europa le quería pedir a ESTADOS UNIDOS un plan MARSHAL, recordé mis lecciones de historia sobre la segunda guerra mundial, más o menos.

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