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domingo, 4 de agosto de 2013

JUZGADO DE GUARRA

LA, era una nota y eso se notaba, estaba casada con Do, que era un nota. El nota, que tenía menos luces que un monopatín y era más peligroso que un mono con un saco de bombas, se ganaba la vida trabajando y trabajando era serio, hacía gazpacho y salmorejo y no hablaba con nadie, con nadie. Se ponía los cascos del walkman y hacía cómo que escuchaba música, era muy buen restaurador y sus gazpachos y salmorejos eran muy apreciados, procuraba ser siempre el mejor en su trabajo para que no le largaran y así tener siempre dinero para sus vícios, cómo no tenía remedio la policía le usaba de confidente porque así era la única forma de tenerlo controlado, pasaba de todo y droga también. Su mujer La le quería a su manera y a su manera significaba que no le quería, pero cómo LA no quería a nadie pues bastante hacía con no quererle y él quería a todo el mundo por igual, es decir, muy poco pero él tenía poco amor para todo el mundo. LA y DO se querían un montón a ellos mismos pero cada uno a sí mismo, sus conversaciones eran soliloquios en los que uno glosaba sus propias virtudes y el otro escuchaba y luego al contrario, así pasaban la vida. DO pasaba droga porque le daban pena los señores del barrio que no se entrtenían más que con drogas y LA pasaba droga porque odiaba a los señores del barrio y esperaba que las droga les sentara fatal. A Do le daba mucha pena la gente porque la gente era mala y por eso no podía quererles o sólo un poco, él se creía que era un hombre muy bueno que se había vuelto camello y proxeneta por circunstancias de la vida, cosas éstas que al parecer sucede sólo a los mejoores y...¿Quiénes somos nosotros para juzgar a nadie, señor juez?

Un buen día La y Do tuvieron que dejar la ciudad, esas cosas que pasan. Al final acabaron viviendo en un coche pero el coche no era suyo, al parecer era robado pero por otras personas así que ellos no sabían nada, señor juez, no sabían nada. De hecho no empezaron ni el bachillerato porque tuvieron que ponerse a trabajar, a trabajar para pagarse sus vicios pero a trabajar al fin y al cabo...¡Es que ladrones nunca han sido, señor juez, pasaban mercancias, mercancias que tienen un consumo que no está penado...!.¿Hay alguien que no se haya metido un pico entre los dedos de los pies cuando era joven? ¿Quién puede decir que nunca se ha inyectado heroína debajo de la lengua? ¡No seamos hipócritas...mire, mire, mire señor juez, yo mismo ahora me estoy fumando un porro...! ¿Pasa algo? Es completamente legal...ya que tengo la dosis justa para mi consumo propio y por eso me lo puedo fumar, no tengo más...¡Señor Juez, lo siento mucho...NO SEAMOS HIPÓCRITAS! Me puedo fumar un porro y no pasa nada y...¿Sabe dónde puedo comprar la droga? ¿En una farmacía o en una droguería? ¡ES ABSURDO QUE YO PUEDA COMPRAR DROGA PERO QUE NO PUEDAN VENDÉRMELA, SEÑOR JUEZ!


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