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miércoles, 22 de julio de 2015

UN CUENTO MARAVILLOSO

Cuando rechazas el aburrimiento y empiezas a hacer planes sobre tu vida, sucede la mayor parte de las veces que todo aquello que vayas a intentar ya lo has probado a hacer otras veces y te sientes vacío y en un proyecto de vida fracasado. Sin embargo todos los hombres y todas las mujeres del mundo vuelven a intentar aquello en lo que antes fracasaron simplemente porque su proyecto de vida es así o muy parecido, realmente forma parte de nuestra programación cómo seres humanos no conformarnos y querer siempre más y querer estar en un lugar mejor y en mejor disposición, con más salud y más voluntad y nuevos ánimos renovados: este fenómeno se conoce cómo recurrencia vital y es una constante. Los más fuertes son aquellos que no desaniman nunca, luego hay otros, los más pesimistas, que viven en el limbo dorado de no hacer nada y sin embargo la vida sale a su encuentro. De entre estos último seres humanos conocí una vez a Claudia Semper, una chica que no hacía nada y que nada quería.
Ella me resultaba fascinante por su pasividad, vivía de una paga que la daban sus padres que la consideraban una especie de loca y las más de las veces se quedaba en su habitación sin salir, días y noches y meses enteros aseándose lo propio y poco más que lo justo y saliendo a tomar el aire cómo medida para no preocupar a sus padres, ancianos ya y un poco hartos de tener a una mujer de más de cuarenta años haciendo nada.

¿Pero por qué?

Yo me encontraba de vuelta de mi estancia en Zaragoza donde había estado viviendo unos meses, me gustó la ciudad y su ambiente y su caracater desenfadado. Cuando regresé a mi ciudad de origen todo se hizo más tedioso y más pesado, pensé en salir a divertirme más pero no tenía suficiente dinero, estaba pendiente de cobrar unos trabajos y me quedé esperando en casa refugiado en lecturas contritas y difíciles para hacerme más fuerte de manera intelectual, una manía desde que escucho música del sigo XIX.

Recuerdo que por entonces solía pasear sin hacer nada y me dirigía a ninguna parte y solía mirar a las personas, los estragos que en ellas hace la edad y el alcohol y la mala alimentación, miraba por mi ciudad auténticos monstruos de la comida basura y el alcohol, deshechos de la sociedad pero que tenían una pensión incluso o lo más increíble un trabajo. Sin embargo eran personas que habían malgastado sus vidas y sus principios y que ahora, obesas y rotundas, infladas y mágicas, eran cómo extraños gnomos y trasgos en la dura meseta castellana. Me sorprendían siempre esos cincuentones y cincuentonas al borda del ataque al corazón con una blandura mórbida de sus extremidades con las que parecían deslizarse más que andar.

Yo siempre he sido partidario de publicar a la gente sus poemas de joven, luego más tarde no se tiene tanto ego y sólo se quiere de la vida dinero y seguridad, la poesía realmente es un arte juvenil y siempre hay que apoyar a los jóvenes artistas. Eso fue lo que pasó con Claudia, a los diecinueve años tuvo un gran reconocimiento cómo poetisa, más de ocho libros de poemas publicados, algunos una segunda edición aumentada de sus primeros poemas. Después de todo ese éxito, que culminó a la edad de ventiun años, Claudia se había dedicado a vegetar, ya no quería hacer nada en la vida. Ni escribir, ni leer, ni trabajar ni estudiar. Sólo dejar pasar el tiempo y no hacer nada, ni siquiera vivir. Pienso si a su manera aquella mujer no sería sabia. De alguna manera ya había hecho lo que tenía que hacer en esta vida. De alguna manera sólo pero ciertamente.

¿Pero por qué?

Parecía la vida otra cosa, la falta de libertad y la falta de dinero la hacían insoportable, de vez en cuando alguna escapada pero el resto del tiempo era un sinvivir y no poder estar, a muchos les pasaba lo mismo pero no era un consuelo porque unos pocos vivían bien.
Todo aquello que intentabas para cambiar de vida, fracasaba: un nuevo trabajo, un nuevo empleo, mayor autonomía, mayor capacidad de gastos, mayor poder adquisitivo...todo estaba destinado a fracasar y lo único que podía salvarte era desear no gastar y no consumir y no tener cosas y decantarte por la cultura que seguía siendo gratuita en muchas partes. Todo estaba funcionando al revés en el mundo, la economía estaba colapsando, en España había 14 millones de pobres, la situación era insostenible y sin embargo Claudia era feliz haciendo nada, yo me pondría nervioso, soy un hombre de acción...pero Claudia...parecía no aspirar a nada, no desear nada, no querer llegar a ningún punto en la vida.

¿Pero por qué?

Me inquietaba que una persona cómo ella, un artista, de repente hubiera renunciado a leer y a escribir pero también a ver televisión y cine y teatro, sólo Claudia dentro de su propio mundo interior comprendía que la estaba pasando, parecía feliz, equilibrada al menos, no parecía deprimida ni malhumorada, era bastante buena persona por lo demás. Siempre correcta aunque poco habladora.
Quizás habitar una España que había cambiado tanto donde no había trabajo ni esperanza ni futuro para los jóvenes y muchos--los más pudientes--tenían que emigrar mientras su mayores tenían trabajos precarios o se prejubilaban a la espera de dejar el mercado laboral a otros. Personas que se habían quedado sin nada, pobres, estudiantes de ciencias políticas, diplomáticos sin diploma, empresarios de la empresa de su padre arruinada...gente que se quedó sin un duro, algunos de Villajoyosa, mujeres y hombres que han sido interesantes y ahora son mentirosos gastados, algunos que ya no saben exactamente que ha sido de si mismos, ricos venidos a mucho menos, abogados a dos euros la hora en el turno de oficio, gente a la que le da igual todo, gente que ya no hace ni llamadas por teléfono, bailarines de la tercera edad, gente que sólo quiere oir un poco de música ochentera y lo demás les da todo igual, aventureros de pub musicales sin un duro que piden agua mineral, pequeñas orquestas de barrio, teleféricos y teleñecos danzantes y contantes, algunos sonrien y saltan bajito, mucho guiri que no es guiri y mucho emigrante que en realidad es español... y mucho cándido aparente.

¿Pero por qué?

Yo observaba a Claudia, tenía la costumbre de bajar al bar a tomar un café solo dos veces al día, se sentaba a no hacer nada, al menos la gustaba el café, para estar despierta, para estar con sus pensamientos.

En eso estaba yo, en mis pensamientos esforzándome por llegar a los demás, dando información gratuita de los líderes y la pasta de ganso, con el tiempo me iré...¿A dónde? A otro lugar donde no tenga sentido ser cómo Claudia.

Había días en que tenía calor, mucho calor...pero a Claudia no parecía afectarle, dicen que era famosa dicen algunos. Tal vez, pero no era una estrella. No brillaba.

Con mi imiganización quería comprenderla a ella, pero no quería que fuera una imagen obsesiva. Así que a las tres de la tarde cuando veía las noticias pensaba en ella porque a ella no le interesaba lo que pasaba en el mundo. Tiene que ser impresionante que te dé igual lo que pase en el mundo, hay que ser muy sabio para eso.

Pensaba en todo aquello que es peor que una crisis, pensaba en una guerra o en una hambruna. Si llegara esa situación...¿Se interesaría Claudia por lo que pasara en el mundo?

Todo el mundo pensaba que la vida es entretenerse con algo, aunque te ocupe tres días y quieras tener también un fin de semana más largo, lo decadente es hacer sólo dinero.
Todo el mundo pensaba que había que tener un excelente e interesante punto de vista sobre todas las cosas conocidas y existentes, cada cosa sería una muestra de lo que conocemos, lo que nos lleva al éxito de saberlo todo y todo en parte.

¿Pero por qué?

Llevar una vida aventurera o comerse el coco, practicar deportes de riesgo o jugar al ajedrez. Siempre hay algo que hacer. Todo el mundo se divierte demasiado y a veces demasiado poco, algunas mujeres buscan un sitio donde pasar los malos ratos solas y les molesta la gente, muchas otras cosas parecen sorprendentes, fotografías de gente que es dueña de medio mundo y parecen señores de pueblo que han engordado en el bar de abajo.
Algunos muestran placer en ser decadentes y te mandan saludos y otros no tienen más que decir.
Pero lo que tienen en común todas estas personas es que necesitan dinero, alguien pagaba los dos cafés al día de Claudia y eran sus padres y alguien le daba techo, ropa y comida y eran sus padres.
Realmente no podemos ser independientes y llevar una vida independiente sólo con el pensamiento porque luego viene la realidad y puede que sí y puede que no. Está bien, si seguimos en contacto es porque eso es fácil, cuando deje de ser fácil, cuando tenga yo otro bar de abajo y a las nueve de la mañana dé las buenas noches cantarán otros gallos luciendo otros espolones, este es el último Martini que me tomo diré y me escuchará alguien.
Hay quien hace una gran entrada sin tener una buena puesta en escena.
Y luego están los que quieren ligar con su secretaria, pero son muy antiguos y les gusta echar un buen vistazo a los mapas.
Una vida sin explicaciones y sin querer volar en helicóptero ni vivir en sitios peligrosos y hablar y no decir nada pero solo a ratos.

No quería seguir a Claudia ni colocarme a su lado, sólo intentar comprenderla y hacer exactamente aquello con lo que ella pudiera identificarse y no es que ella se escondiera ni que pudiera perderla de vista, simplemente era que la mayor parte de las veces sus trayectos estaban bien para ella misma y yo los identificaba todos, me vestía con mi cinturón de 1830 y me dirigía hacia la zona portuaria donde podía encontrarla en el mismo bar de siempre pero no a las mismas horas, así que a veces acudía al bar y no estaba. Cuando la veía hablábamos de cosas banales e insubstanciales y a mi me daba la tos por fumar.
En la zona del puerto de donde debía ser ella había muchos trabajadores con sombreros de paja y pantalones con los dobladillos dados la vuelta, levantaban las manos hacia el cielo y bailaban a veces cantando cómo disparando palabras vivas de cincuenta mil voltios.
Yo pensaba algún día lo haré bien, lo de comunicarme con las mujeres y con ella parecía más fácil que con otras, alguna vez esperando en el puerto se me hizo tarde y tuve que coger un autobús. Los autobuses eran de color marrón y había tipos que trabajaban para el autobusero ayudando a la gente a llegar hasta allí sin que les ocurriera nada, solía tratarse de gente irresponsable que trabajaba sin preocuparse mucho en parejas de hermanos. Algunos de ellos intentaban ayudarme cómo si tuviera algún problema, una línea muy fina les separaba de la locura y una vez cruzada ya no podías retroceder, el barrio por lo demás era tranquilo.
De vez en cuando un olor químico cómo a droga de almacén me hacía recordar cosas que no me fallaron, los aromas venían de una pastelería que antes había sido un bazar para los alumnos del instituto chino de control financiero, te podías poner con cara de gioconda subida en una lancha pegando la oreja en la pared hasta la noche y avisaban los de la fabrica de la petroquimica que matarían por ti a los medios de seguridad para que no te entretuvieras pensando mucho en qué estabas oliendo, la gente era muy variopinta por la noche y sonaban baterías de cocina y ruido de fogones y el encenderse y apagarse de pequeñas linternas, luego te ibas y no pasaba nada.
Era un barrio cómo de gente mala que sólo quería ayudarte, sólo buscaban una justificación a su violencia para ejercerla contra otros, contra aquellos que te daban problemas, pero luego a nadie le pasaba nada...pero...¡Ese olor! Te volvía cómo loco y se pegaba a tus entrañas.

Lo más desesperante era ver grandes grupos de jóvenes sin hacer nada, apostados en un portal escuchaban música de sus móviles o se pasaban unos litros o un canuto, tendrían entre quince y veinticinco años y eran legión, al menos sus mayores intentaban salir del agujero que apestaba y entre ellos formaban una especie de mafia de los bajos salarios, al menos no eran parte de los catorce millones de pobres de España y estaban destrozados por las leyes que cumplían establecidas por la sociedad pero a su manera eran libres y tenían todos una cierta marcialidad, se protegían hasta de si mismos y procuraban que "los chicos" no se convirtieran en unos delincuentes, querían de alguna manera detentar la función de ser humanos mejores. Los jóvenes se movían con muy poco dinero y poca tolerancia a la frustración pero no habían caído en ningún tipo de delincuencia, Internet los tenía comunicados y entretenidos en una especie de mundo virtual que era mejor, bendecidos por algún oscuro dios.

Yo estaba situado en el lugar en el que ella solía pasear pero realmente no lo hacía, sólo iba de un lado a otro sin rumbo hasta que sabía que tenía que dar fin a sus pasos en el bar para pedirse un café, muchas veces la vi dando vueltas casi en círculo en un muy corto espacio físico. Pensé que lo hacía por no alejarse mucho, luego debía de vivir cerca. El bar no era propiamente dicho una cafetería, parecía más un bar de viejos con decoraciones del puerto, muy tranquilo y para jubilados y no con mucho dinero, creo que también servían comidas.

Una tarde descubrí que el paseo acababa en un camino de tierra, no había nada urbanizado y todo era marrón oscuro, el suelo con alguna piedra y matas bajas y abrojos, había algunos insectos oscuros que parecían volar, por la noche no llegaba la luz de la ciudad y era un lugar siniestro, a lo lejos se perdían las casas, edificios tristes de ladrillo y una gran masa edificada proletaria de tejados rojos para dar algo de colorido a tanta desolación, aquel lugar te hacía estremecer, sabías que era el lugar en el que todos los del barrio detenían sus pasos y se daban la vuelta, permanecer causaba desazón y no sé por qué me entretuve en aquel sitio un tiempo, pienso que lo hice porque supe que ella alguna vez había estado allí.

Una tardé la observé tomarse su café en silencio, sólo bebía eso. Un par de cafés al día. No tomaba vino ni cerveza ni copas ni nada de alcohol. Ella era abstemia. Yo pensaba en ello...alguien que no consume nada de alcohol ni ningún tipo de droga que no sea café que también es una droga legal. Yo lo pensaba y no podía comprenderlo. Luego lo medité más profundamente, la idea de ser abstemio, la idea de no tomar nada de alcohol ni por supuesto ninguna droga...y vivir así sin nada que calme tus nervios o te euforice o te haga ver las cosas de una manera distorsionada pero más alegre. Ninguna alegría para el cuerpo, ninguna calma para los nervios, ninguna euforia para el corazón...¿Por qué? Plantarse firmemente en la realidad con mucho trabajo y poca ilusión, hacer de la vida una constante de pleno aceptamiento de lo que hay y de asunción de lo real. Y sin embargo no estar exento de poder destruirse desde el fuego de tu propio psiquismo en el que algo gélido se movía quemando el interior de la persona, sin otra cosa que estar ahí presente, cómo una nubecilla del cielo.

De hecho creo que tardé lo mío en dirigirla la palabra y que al principio las conversaciones fueron insulsas y banales, ella tardaba en abrirse a la gente no daba confianza y creo que no hablaba con nadie del bar, tampoco con el camarero. Yo pensaba en algo y algo en lo que pensaba se traslucía dentro de mi, un día hablamos en el dintel de la puerta.

--Me voy, Claudia. Se me hace tarde.
--¿A dónde vas ahora?
--A mi casa.
--Yo también me marcharé a casa pronto.

Luego la comenté algo de todos los chicos del barrio que estaban sin trabajo pululando cómo fantasma y sin hacer nada, algo hablé de una España con catorce millones de pobres y con una tasa de paro elevadísima.

--Es todo normal--dijo por toda respuesta.

Ella no encontraba nada extraordinario en el ambiente, cómo si siempre hubiera sido así o cómo si todo fuera una consecuencia lógica de lo anterior o, lo mejor, cómo si realmente no hubiera nada de qué preocuparse, consecuencias lógicas y nada más y de alguna manera todo bajo control, una cueva de ladrones y de tesoros con perdedores y paseantes en la oscuridad que olvidaban las palabras mágicas, pero todo bajo un cierto halo de normalidad.

Pero si todo lo anterior era cierto, desde luego eso no concernía al origen de la vida y de Dios, no era nada profundo en el fondo, simplemente se trataba de estar en el mundo materialista cómo en el mejor de los mundos posibles adquiriendo la posibilidad de tener las mayores y mejores experiencias, no cómo en una obra de teatro sino cómo en el mundo real. De todas formas la posibilidad de que estuviéramos viviendo en un sueño no lo era todo, sino que al morir volvíamos a encarnar de nuevo y costaba trabajo pensar que era una realidad cósmica superinteligente lo que podía ordenar todo aquello sin la necesidad de la creencia en Dios, el propio cosmos tenía sus propias reglas naturales para devolver nuestra alma a otros cuerpos nuevos, a un nuevo cuerpo después de la muerte y para ésto no hacía falta el consenso de un dios. Yo todo ésto lo pensaba con más imaginación que intelecto porque yo creía que al final vivíamos en dos mundos y uno era el mundo espiritual y otro era el mundo material pero cunado no tienes dinero la gente dice vaya por Dios. El mundo material y el espiritual se tocan y Dios quiere que vivas en abundancia, otra cosa es que puedas o te dejen. Realmente tenemos de todo, el mundo es grande.

Finalmente logré convencerla un día para que paseara conmigo por las vías del tren, cerca de aquel lugar había unas vías de tren abandonadas y una estación de tren reconvertida en bar, a mi me gustaba ese lugar y ella accedió a tomarse un chisme conmigo en aquel sitio.

--Vengo aquí--la dije--porque ésto me recuerda mucho a una etapa de mi vida en la que tenía amigos que vivían cerca de las vías del tren, fueros buenos tiempos.

--¿No serás uno de esos tipos nonstálgicos que siempre se están lamentando del pasado, verdad?

Me quedé perplejo con su pregunta y cambié de tema. Lo cierto era que cuando entré en la universidad seguía frecuentando los bares del instituto por nonstalgia y cuando dejé la universidad seguía frecuentando los bares de la universidad por nonstalgia y ciertamente me cuesta mucho esfuerzo desapegarme de mi pasado porque me aferro a mis vivincias y a todo lo que ellas han representado y representarán en mi vida, así era y sin poder evitarlo.

Claudia llevaba una blusa azul que la quedaba bien con su media melena oscura y sus ojos negros sin brillo, de cara ovalada y muy expresiva el único rasgo que desentonaba un poco en ella era que sus ojos no parecían tener expresión y eran cómo los de una muñeca muerta, para compensarlo toda su cara era muy expresiva y a veces hasta simpática.

--¿Por qué no haces nada, Claudia? ¿Por qué no estudias ni trabajas ni sales con nadie ni tienes amigos?

--¿A ti qué te importa?--contestó.

Luego se miró las uñas, trajeron los cafés y el camarero nos sonrío cómo si fuéramos una pareja, a ella ese gesto le sentó muy mal. Bebía el café muy deprisa, quería dejarme.

Entonces yo empecé a hablar. Ella me dejaba hablar para no tener que decir nada ella. En el fondo yo creo que en medio de todo aquello ella estaba inmersa en sus pensamientos...¿Por qué había accedido a salir conmigo a aquel lugar?

Poniendo las dos manos sobre la mesa sin dejar de mirarse sus uñas se despidió, yo me quedé solo mirando dos vasos vacíos. Se fue por la puerta y no me levanté a acompañarla. Después, sin moverme del sitio, fui ordenando al camarero que me trajera cervezas.

Con la primera cerveza me acordé de los chicos amigos míos que vivían cerca de la vía del tren, luego me acordé de unas chicas morenas que había conocido en el pasado, cómo una de ellas me recordaba a la actriz de una película me acordé de una película.

Con la segunda cerveza empecé a sudar por la tripa y me entró cierto calor en el cuerpo, no me sentía mal.

Con la tercera cerveza recordé que una vez estando de vacaciones salió una negra en pelotas a una de las terrazas del ático del hotel y se puso a tomar el sol, su amiga, una rubia alemana, estaba en bragas y en una camiseta de tirantes y al recriminaba su actitud.

Con la cuarta cerveza--que me debió de sentar mal--imaginé lo qué sería de nosotros, los de  la generación del 70 que ahora teníamos poco más de 40 años y que habíamos crecido en una España rica y opulenta con trabajo para casi todos y universidades casi gratuitas. Todos nosotros con nuestras carreras de letras, nuestros pinitos literarios, nuestros viajes y nuestros libros leídos y ahora los más preparados y con más suerte  con trabajo y con buenos trabajos, los seniors de las grandes empresas que se prejubilarían pronto y los menos con poco recorrido laboral por haber estado tantos años estudiando y muchos con una paguita por no poder entrar ya en el mercado laboral. Habíamos colapsado el mercado laboral, éramos muchísima gente y muy preparada y de repente las nuevas generaciones tuvieron que hacer los trabajos poco cualificados que antes hacían los inmigrantes y de repente una gran crisis y mucho paro y se empezó a repartir miseria, sin embargo muchos seniors de los 70 estaban bien, pero eran los mejores. Cómo si de una selección natural se tratase muchos otros, al llegar la crisis y por su poco recorrido laboral y curriculum y edad, ya no encontraban trabajo. Imagino que eso le debió de ocurrir a Claudia que había sido una buena poetisa con libros publicados pero hace veinticinco años. La imagino confiada pensando que aprobaría algún tipo de oposición o la darían algún trabajo de comercial o de cajera o en algún bar, pero la edad se fue imponiendo y sumada a la falta de experiencia laboral demasiada intelectualidad y pocos conocimientos prácticos la trajeron hacia cursos del paro que no tenían salida y que sólo sirvieron para enriquecer a los que los llevaban a cabo, al final al hartarse de ellos y de esa vida se queedó en su casa y luego llegaría la soledad, la pérdida de las amistades, el abandono y la claudicación...y ahora a esperar a ser una vieja con algún tipo de pensión sumida en el rencor pero no ya en la desesperación, disgustada con lo que se había convertido su país pero creyéndolo normal y lógico y consecuencia de políticas anteriores, por ejemplo la que la llevó a estudiar casi gratis en la universidad cómo a tantos otros generando cientos de miles de parados.

Con la quinta y última cerveza todo estaba bien, y estaba bien porque no podía hacer nada para solucionarlo, las cosas eran así, un nuevo modelo del sistema o cómo quieras llamarlo que nos ha pillado en medio y sobramos, unas cuentas cervezas un, día alguna otro y un día de no ebriedad y luego alguno más de pasarse y y así transcurrirían los años y los meses y acabaría todo, no el sistema capitalista que en él vivimos nos movemos y existimos, sino todas las preocupaciones: ya seríamos viejos con algún tipo de paga y de pensión y nuestro momento se habría acabado: Los problemas serían para las siguientes generaciones.

Así que todo estaba bien.

Claudia me había dado cierta tranquilidad a la hora de entender la vida y yo no sabía bien cómo se producía ese fenómeno en mi mente. La clave era pensar que nada era importante realmente y que tú tampoco lo eras y de esa forma se ganaba en falta de irritabilidad. Todo lo que sucedía en España y en el mundo era muy frustrante para mucha gente y así ellos mismos lo reconocían, pero la verdad es que era muy frustrante porque ellos se daban mucha importancia y lo que sucedía les molestaba y les ofendía o les irritaba porque ellos se sentían muy importantes y con mucho ego y querían que las cosas fueran de otra manera, de una manera que les favoreciera porque pensaban que ellos se merecían lo mejor y siempre más y más. Yo creo que me dejé invadir por esa corriente de ego que tiene la gente que se da una importancia muy grande y que por eso me molestaba todo lo que sucedía en el mundo y en España. Si se piensa ésto bien todos los problemas en el fondo derivan de que hay demasiada gente dándose una importancia que realmente no tiene.Humildad pone pan en la mesa, pero humildad era lo que faltaba en España y en el mundo. Claudia en el fondo ya no quería nada, ya no le importaba nada, era muy austera, se conformaba con muy poco, no tenía ambiciones ni proyectos ni una idea formada sobre Europa, no le interesaba la guerra de Siria ni estudiaba a las partes en conflicto, no se preocupaba por Palestina o por Irán ni por las políticas de los Estados Unidos, lo que dijera el FMI le daba igual y si mañana caía un asteroide a la Tierra, pues muy bien. Impertérrita y muy tranquila hubiera andado hasta sobre las ruinas de una guerra civil sin inmutarse.

Todo ello me llevó a plantearme la siguiente pregunta:

¿Por qué queremos cambiar el mundo?

¿No sería mejor que intentáramos adaptarnos al mundo sin querer cambiarlo? ¿No ha pasado ya que por querer cambiar el mundo una persona se convierte en un inadaptado social? ¿Y no sucede a veces que la intención de querer tener la última información de todo lo que sucede a nuestro alrededor nos estemos perdiendo la savia de nuestra propia vida? ¿Y cuáles son los elementos que conforman nuestra vida? ¿El mundo exterior o el interno o nuestra propia consetudinariedad?
¿Y por qué a la gente le gusta el teatro?

Intentando analizar la mente de Caludia, su pachorrez casi infantil, no descartaba que hubiera en todo ello un conato de maldad, en cierta manera que a uno le traiga al pairo aquello que no le importa y adecuarse a vivir en un mundo que das ya por perdido. Mi análisis podría resultar desacertado pero de momento no tenía otro.
La mente siempre está juzgando y emitiendo juicios, siempre está marginando y de alguna manera en constante proceso de réplica y argumento, sin duda vivimos en la mente y la mente nos exige sus propios juegos que suelen ser siempre juzgar los actos de otros y a veces los propios y las más de las veces tener una clara indulgencia con un mismo y una cierta dureza con los demás, ese es el veneno del huevo de la serpiente que ya hizo eclosión en el mundo.

De nuevo volví a sorprender a Claudia en el bar de los cafés, me hizo un gesto con la cabeza, no sin cierta pesadumbre, de que podía sentarme con ella a su lado, lo que realmente me hizo ilusión.

--Hola--dijo
--Hola--contesté.

Llegó el camarero y le pedí una caña para mi y para ella otro café.

--He estado pensando una cosa--le dije--.Creo que se puede pedir ayuda por hijo a cargo, para tus padres. Si ya no vas a trabajar ni hacer nada, tus padres pueden tener una ayuda por tener hijo a cargo. Creo que sería bueno que la pidieras.

Claudia me fulminó con la mirada.

--¿Por qué te importa tanto mi vida?

--Sólo quiero ayudar--, respondí.

Después la comenté que mucha gente cuarentona de la generación del 70 se tenía que volvera vivir con los padres porque no podían pagar un alquiler, y cómo ya no iban a encontrar trabajo e iban a ser siempre unos mantenidos de sus padres hasta que se muriesen y heredasen la casa, muchos progenitores ponían a sus hijos cómo "hijo a cargo" lo que tenía bonificaciones en la declaración de la renta y ayudas sociales.

--Hijo a cargo--pensó ella en voz alta.

Después la pregunté si tenía algo que ver con el somatén que se estaba formando en el barrio, me dijo que ni idea de qué la estaba hablando.

Luego la sentí imaginar todos los hijos a cargo que habría de la generación del setenta: hombres y mujeres sin trabajo en la España del 2015 y que serían parte de los 14 millones de pobres si no estuvieran siendo mantenidos por la pensión de los padres. Las pensiones de los padres y de los abuelos hacían que España no reventara desde el 2010, gracias a las pensiones de padres y abuelos que se hacían cargo de los miembros de la familia caídos en desgracia y tan pobres que no tenían nada, España no ardía por los cuatro costados. El problema no era la monarquía ni el independentismo, el problema de España eran sus 14 millones de pobres y la gran cantidad de personas que tenían que vivir de la pensión de un familiar: ésto es: de la caridad de un familiar.

No sé de qué hablamos mucho después, pues estuvimos un largo rato en silencio observando a los demás, luego empezamos una conversación parca en palabras y al final salimos por la puerta y caminamos un poco juntos.

Creo que fue cuando empecé a explicarla que la vida es hacer cosas y que todos debemos hacer cosas en la vida y que no se puede estar sin hacer nada. Ella no entendía por qué no se podía estar sin hacer nada, si ya el hecho de vivir y alimentarse y asearse y dormir y comer te llevaba tu tiempo, luego estar un rato echada, acostarse pronto, otro poco descansar y luego ya nada más, volver a empezar el día tirada en un cuarto a oscuras esperando que se haga la hora de tomar un café.

En veinte minutos conseguí que me contara algo de lo que hacía mientras estaba sola, casi siempre imaginaba cómo hubiera sido su vida de ser las cosas de otra manera y tenía sus recuerdos sobre la gloria pasada literaria de otras épocas y los de los amigos que dejó en el camino.

Yo me esforzaba sobre todo en estar informado de la actualidad, leía más de veinte o veinticinco periódicos diarios. intentaba tener una función crítica y una posición crítica sobre la actualidad. Luego salía a correr mis veinte kilómetros diarios y si no hacía pesas. Trataba de que mi casa estuviera siempre limpia y ordenada y trabajaba por internet de desarrollador de contenidos web aunque también escribía para otros medios y dedicaba tiempo a leer y a escribir literatura. Siempre que podía practicaba algún idioma, veía alguna buena película y salía con los amigos y amigas a tomar unas cervezas. No paraba en todo el día...¿La siesta? ¿Qué es eso?

Recuerdo que antes tenía obsesión por estar haciendo cosas nuevas y por estar aprendiendo siempre nuevas materias, cambiándome de un centro educativo a otro, cogiendo el tono de la ciudad y la cultura de las poblaciones: cine, teatros, museos...¡Un día aquí y otro allá! Luego fui más comedido y , lo pensaba, ¿llegaría el día en el que fuera cómo Claudia?

Ella me hacía pensar: ¿Para qué siempre hacer actividades y aprender algo nuevo? ¿Para qué estar todo el tiempo lleno de uno mismo?

Me despedía de ella y experimenté sentimientos que eran reales, las cosas ya no me hacían enfadar tanto. Me parecía que todo estaba en paz y era correcto, pero sólo era un reflejo de mi mundo interior que tenía una nueva decoración.

Pensé en mis planings de actividad que siempre hacía y en cómo apuntaba siempre a bolígrafo en papeles las cosas que tenía que hacer, las tareas pendientes.

Y pensé en eso y pensé en por qué lo hacía, porque llevaba un diario de mi vida cómo si fuera un gran artista en un país remoto, no comprendía por qué me daba tanta importancia pero daba igual, me encontraba fantástico.

Me fui solo caminando hasta una chupitería donde vendán chupitos de Mezcal, el vaso no tenía un gusano pero la botella si, el gusano se alimentaba de peyote y de él también se hacía el Mezcal, que era un licor fuerte de hierbas que se toma mucho en Méjico.

El licor aclaró mis ideas y ya podía pensar bien, estaba a punto de decidir no hacer nada en esta vida yo también...¿Para qué hacer cosas? Yo intentaba salvar a Claudia de ella misma y me encontré conque ella me estaba cambiando...¿Para qué trabajar? ¿Para qué estudiar? ¿Para qué aprender cada día cosas nuevas? ¿Para qué leer? ¿Para qué escribir?

¿Para qué ser tan inteligente?









martes, 21 de julio de 2015

HACERSE TRAMPAS AL SOLITARIO


Distinto a todo.
Todo lo que vivo es distinto a todo lo que he vivido.
Es distinto a todo.
Todo se produce por alguna razón.
Ahora las ganas de beber que no se van, las ganas de beber. Beber más y eso produce más tolerancia y eso produce que necesites más alcohol.
Luego la mente que cambia, mente que ya no es la misma.
La seguridad de algo, de que el mundo va hacia un lugar mucho más oscuro, hacia ese lugar mucho más oscuro en el que ya estoy.
Hay algo nuevo en lo que me estoy convirtiendo y no es el alcohol.
Volverme mucho más oscuro, eso sucede...sensación de volverme peor persona tal vez y también.
La pérdida de la inocencia, el daño que me han hecho los demás...por lo que van a pagar karma.
El karma que se ha creado esa gente que me hizo daño, karma que tienen que pagar.
El mundo destinado a un lugar más oscuro y yo volviéndome más oscuro hacia ese lugar.
Pocas personas han conseguido ya ser clase media, mi amiga Claudia que quiere separarse, el matrimonio le va mal, no aguanta.
A ese lugar más oscuro al que vamos todos, hoy mi amigo Esteban discutiendo con su mujer, un conflicto doméstico.
Hoy he estado segando en el jardín, había plantas urticantes y he tenido que matarlas a todas. Las plantas urticantes no tienen la culpa de haber nacido así, pero hay que eliminarlas. El mundo es un lugar hostil.
Cáncer, la luna de cáncer y cambiando todo ahora, cambiando todo ahora.El destino puede estar marcado, no elegimos nuestro destino y no jugamos con libros de sellos, el destino puede estar escrito pero no por ti, es evidente que no lo sabes y no lo conoces y no te cabe duda de aquello que quieres conseguir pero lograrlo o no no depende de ti, hay un Plan Maestro y en ese plan maestro hay pequeños detalles que desconoces y no sabes qué puede suceder, el destino no puede acabar contigo pero tienes un final porque eres finito y lo que quieres no lo conoces y no lo sabes y no lo supongas.
La luna ha salido ya y es mucho más oscura está vibrando hacia regiones negras y te parece a ti que algo pasa y que es extraño, oyes a la gente decir que no tienen la culpa de saber lo que sabes hacer, nos dan oportunidades y no somos genios o quizás sí, ayudarnos para ser aquello que no nos pueden arrebatar y no decidir, por qué, por nada, no seamos gafes.
Las personas son sorpresas.
Todo era en un principio ser de una manera y no de otra, escribir algo parecido a tres lecciones de tinieblas y querer ser el poeta de España cómo otros fueron el poeta de Francia, esa sensación de que con el tiempo íbamos a ser los poetas de España mi amigo Luis y yo, los dos grandes poetas, los poetas de España.
Se está de esa manera de la que sólo se puede ser con dieciséis años: ingenuo y ambicioso. Y así vivíamos.
En medio de un cuento maravilloso.
Lo supe cuando llegó la luna más triste y más oscuras de todas, la gente estaba triste y desanimada influenciada maléficamente por esa luna y yo recordaba la suspensión de las moralidades del eclipse del 97 cuando la gente corría detrás de los cubos de basura y el cirujano, mi tío, compartía cerveza y enrojecida sangría para todos y había un sopor de felicidad en el aire. Ahora, sin embargo, con la luna negra y triste todos estábamos apagados y silenciosos y las parejas se separaban y los amores se morían y uno llegaba a su recuerdo y se daba cuenta de que no era el gran hombre que iba a ser.
Así comprendí yo que era uno más de tantos y no era nada especial y me refugiaba en la mónada que formábamos todos, todos los grises y depauperados, hambrientos de amor, sedientos de una mayor consideración, subiendo por el hoyo, intentando salir.
Pero la circunstancia fue diferente y las consecuencias otras para según qué gente y algunos envejecieron con la luna y otros se volvieron personas cautelosas.
No sé cómo le afectó a Luis pero yo creo que se volvió una persona más oscura, leía sus poemas y ya eran otros y sin embargo podía reconocer su estilo y en cuanto a mi, me pasaba otro tanto. De alguna manera Luis y yo estábamos mejorando nuestro estilo literario después de veinticinco años pero no lo sabíamos y todo llegó pàradójicamente cuando admitimos los dos que jamás seríamos grandes poetas y ni siquiera los poetas de España ni del mundo, otros aficionados más del montón con ciertas ínfulas literarias y en el pasado arrogancia.
Personalmente he de admitir que me gustaba haber iniciado la carrera literaria al mismo tiempo que mi amigo Luis porque nuestro progreso y degradación había sido paralelo cómo si por haber vivido las mismas circunstancias culturales e históricas nos hubiera influenciado por igual al tener el mismo peso de intelecto y parecidas vivencias y mismos vicios.
Fue entonces cuando empecé a pensar que todos estábamos repetidos de alguna manera, que la historia de un poeta era la misma que la de todos los poetas y la historia de un escritor desconocido es igual a la de otro escritor desconocido y finalmente nadie se salva de la mediocridad ni del tedio y todo es similar o muy parecido y todo tiene cierto sentido pero no podemos alcanzar a analizar los detalles porque sólo sabemos eso: detalles pero no la vida en su conjunto y el árbol impide ver el bosque, es así.
Todos esos años empapados en drogas y alcohol, quizás era el tiempo de cambiar...¡El artista rebelde y borracho quería cambiar! ¿Pero cómo? ¿Esto es un error? ¿Se supone que es una broma? En algún momento de la vida Luis y yo fuimos dos muertos, pero no lo sabíamos. Alguien nos esperaba fuera. La vida no es sólo seguir a los planetas o disfrutar. Hay un propósito, un Plan Maestro...hay un Plan Maestro en la vida de cada cual, todos lo sabemos. Existe ese plan y ese plan debe funcionar. ¿Cómo? No lo sabemos. De alguna manera nos vuelve invisibles.
Pero las fuerzas escaseaban y todo se volvía triste pero no confuso, la tristeza venía de que ya estaba todo lo suficiente claro cómo para darte cuenta de que una guerra mundial era inminente y la posible llegada del Planeta X provocando terremotos e inundaciones y con ello la certeza de no haber sido el mejor de los poetas, sólo tiempo gastado, tiempo e ilusión.



jueves, 9 de julio de 2015

CUENTOS INFANTILES

La inocencia tarda en perderse y permanece años gracias a los cuentos infantiles que nos gustan a todos. Pero tenemos que pensar que el lector al que van dirigidos los cuentos infantiles es siempre un niño, y para él se escribe.
Es por eso que siempre hay que tener cierta delicadeza y aprecio por el pensamiento mágico que puebla la mente del niño, ésto es así porque no puede ser de otra manera y se hace todo siguiendo los pasos ya dados por otros autores destacados cómo  los hermanos Green por ejemplo o las fábulas de Esopo o Samaniego. También los poemas relato de Gloria Fuertes pueden ser un referente a seguir.
Pues hay que divertir al niño sin más, no es necesario tener siempre que otorgarle una lección moral o ejemplarizante de la vida y sus usos, muchos cuentos infantiles para niños buscan entretener sin más, ya decía Gidé en "Los monederos falsos" que la literatura es el medio por el que nos atrevemos a ser, por lo tanto todo lo que hacemos al leer significa vivir más.
Con los cuentos infantiles los niños se irán acercando a la literatura con Mayúsculas aunque también muchos cuentos infantiles han sido literatura con mayúsculas cómo "Cuento de Navidad" de Charles Dickens...es decir, cuentos que iban a ser sólo para niños acaban encandilando a mayores y adultos, abren las puertas de la percepción a un nuevo conocimiento y otra existentes realidades.
Al mismo tiempo le ponen en contacto con su medio.
Y así el niño conoce la lengua madre e incluso otras.
Es así.

martes, 7 de julio de 2015

EL UNIVERSO EN EL QUE VIVIMOS PUEDE SER UNA FICCIÓN

Lo primero que tenemos que entender es que la realidad es un convencionalismo, eso a nivel filosófico. Real es todo aquello que de común acuerdo apreciamos todos que es real. El ejemplo son los colores. No existen los colores en el universo sino una gran gama de grises y el blanco y negro. Sin embargo por nuestro diseño genético somos capaces de ver colores, sin embargo los colores no existen. Esto da una idea de lo que es la realidad, el filósofo Hume ya nos advertía de que nuestros sentidos podrían engañarnos y que nuestras percepciones podrían alterarnos la realidad final del mundo en el que nos circunscribimos.
El mundo funciona cómo un gran ordenador cuántico que se mueve por pulsos de energía, esos pulsos de energía crean la materia y la materia sumada en entidades de carbono vivas más complejas interactúa entre si.
Sin embargo propiamente dicho no hay materia sino energía y todo es energía con una densidad mayor o menor, la mayor densidad de energía crea lo que nosotros percibimos cómo materia pero que sin embargo no es tal, sólo energía moviéndose en unos parámetros de un rango que no entendemos.
Todo el universo es un simulación y detrás de él hay un gran programador, Dios, o Energía Consciente Infinita y nosotros actuamos movidos por el libre albedrío o eso es lo que nos pensamos pero la realidad es que en todo momento estamos cumpliendo la voluntad de un creador que es moralmente neutro y que juega con nosotros haciéndonos interactuar en un plan conocido o llamado Plan Maestro del que nosotros no tenemos ningún tipo de información.
Escuelas orientalistas del tipo Brahma Kumaris ya hablan de esta disposición, todo lo que hagamos estará bien porque es el fruto de la voluntad del creador que nos ha programado así para que alcancemos unas experiencias, todo estará bien pero todo tendrá consecuencias, al punto de que si obramos mal sufriremos las consecuencias de haber obrado mal, sin embargo habrá sido voluntad del programador del universo que nos dio ese recorrido en la vida. 


Todo lo que hagas será lo que tenías que hacer.
Aquí surge el debate, el programador, Dios, es un ser moralmente neutro por encima del bien y del mal que tiene un programa para nosotros, para la humanidad, que no alcanzamos a comprender.
Todo lo que vemos existe y no existe, existe porque es una ilusión creada y la vemos real y por convencionalismo la llamamos realidad y no existe porque no existimos en este plano material sólo somos un aspecto de nosotros mismos en otra dimensión, el universo, soñando una realidad que no es.
Lo cierto es que somos mucho más grandes y poderosos de lo que nosotros nos hemos creído siempre, sólo un pequeño aspecto de nosotros mismos que a la vez es ilusorio se mueve en este plano físico, mientras nuestra verdadera existencia está mucho más allá en un lugar remoto y desconocido. 

miércoles, 1 de julio de 2015

LA LLEGADA DEL COMETA

Más o menos sobreviviendo cómo puedo dijo, luego nos dejó a todos, todavía funcionaba su vehículo a motor, no sabíamos de dónde podía sacar la gasolina. Los demás entonces aprendimos a montar en mulos que eran más seguros que los caballos y más fuertes, algunos vegetales no aprendimos a plantarlos nunca y luego estaba la gente que no quería comer animales ni nada que tuviera madre y se alimentaban de frutas y verduras, eran ellos, supongo, los más elevados.
Entonces no sabíamos cuánta gente quedaba viva en el mundo, no funcionaba la Internet y sólo mediante rudimentarios teléfonos satelitales podríamos comunicarnos, eran unos teléfonos satelitales de los años 80 pero funcionaban, habíamos dividido en cuadras, cómo llamábamos nosotros, toda la parcela cultivable, viviríamos unas diez mil personas o sobrevivíamos cómo podíamos, los más ancianos y los niños eran los más vulnerables, los primeros en morirse.
El asteroide dejó el cielo gris plomizo y cómo de un humo coloreado saliendo, no sabíamos bien si había sido un asteroide o una gigantesca explosión de algún tipo de arma, al parecer el mundo estaba en guerra..¡Nosotros no los sabíamos!
El problema es que la gente se aislaba, se refugiaba en sus cubículos, una especie de habitaciones creadas, y no querían salir de ahí más que a la hora de comer, eran personas que habían perdido a familia y a amigos y que no querían saber nada del nuevo mundo que se estaba creando, sentíamos que se iban de nuevo a repoblar las ciudades limpiándolas de las mafias del caos y de la delincuencia, sabíamos que entonces debía haber algún tipo de ejército en marcha pero no sabíamos cuál era, la guerra debía ser una realidad lejos de nosotros pero eso no nos bastaba para estar en un refugio o sentirnos amparados por nosotros mismos, el mundo caído, cómo así lo llamábamos, había iniciado su desintegración por medio de una demolición controlada del sistema capitalista y poco a poco todos los países fueron sucumbiendo y cayendo en el caos y el descontrol, todos nosotros merecíamos una segunda oportunidad y no sabíamos por qué, sencillamente nos sentíamos siempre inocentes y a veces víctimas.
Aquel hombre que llegó en su vehículo a motor, el primero que habíamos visto en mucho tiempo, no nos dijo de dónde venía ni a dónde iba, se quedó con nosotros y comió un poco, estaba cansado y se quedó a pasar la noche, algo sí que nos dijo: que el mundo estaba en guerra y que lo que fue percibido cómo la caída de un asteroide podría haber sido un tipo de arma de destrucción masiva...¡No nos estaban diciendo la verdad! ¿Pero quiénes? ¿Si el mundo estaba sumido en el caos y sólo sobrevivíamos los más avezados en comunas, cómo era posible que siguiera habiendo un poder que lo controlara todo? ¿Y si todo hubiera sido programado? ¡Un exterminio de parte de la humanidad programada para que los supervivientes tuvieran fácil acceso a los recursos escasos existentes! Nos dolía la cabeza de pensarlo, aquel hombre sabía algo pero no quería sacarnos de nuestra inocencia...¿Por qué? ¡No lo sabemos!
Todos recordamos cómo empezó todo, los estados colapsando uno detrás de otro y después la guerra con Rusia, la ruptura del euro en medio y el regreso de los países a una nueva moneda, sólo sobrevivió la OTAN, la unión de Europa en lo militar, porque económicamente fracasó, se rompió el euro...después el colapso económico, el gran crash bursatil...¡La invasión de Europa por Rusia! y al final la gran explosión con la llegada del cometa...pero...¿Fue un cometa lo que explotó?

Todo el tiempo que pasamos antes de llegar a la situación de colapso total los ciudadanos de Europa fue de pérdida de derechos y poder adquisitivo, en siete años los sueldos bajaron más de un 40 por ciento en España y en otros muchos países de Europa, la austeridad hacía que los jóvenes no pudieran emanciparse de sus padres pues a penas tenían dinero ni para un mísero alquiler o para poder compartir piso, jóvenes con sueldos miserables eran los que prácticamente tenían acceso al trabajo ya que la horquilla entre 37 y 44 años ya no se contrataba, los jóvenes vivían de la pensión de su padres o de sus abuelos el que los tuviera pero las pensiones también iban a recortarse, en Madrid en el año 2014 había casi dos millones de pobres, las diferencias entre grupos sociales eran abismales y sin embargo con la crisis algunos, unos pocos, consiguieron hacerse ricos, ésto trajo de nuevo a Europa a partidos políticos populistas que prometían una Renta Básica para todos o duras leyes para los inmigrantes que quitaban el trabajo a los nacionales aunque en su día hicieran el que no querían hacer, las cosas habían cambiado y ya nadie despreciaba ningún trabajo por muy duro o mal pagado que fuera, eso hacía estar en ventaja al empresario o lo hiciera pero sucedía que al empresario los freían a impuestos para poder mantener el sistema caído, el resultado es que nadie era feliz o muy pocos lo eran: grandes pensionistas, especuladores de la bolsa, grandes ejecutivos trabajando para multinacionales...En definitiva no había ni un seis por ciento de personas que pudieran vivir realmente bien en Europa, para el resto sangre, sudor y lágrimas. Al final todo estalló: la economía colapsó, los estados europeos fueron todos poco a poco saliendo del euro y luego Rusia invadió Europa y comenzó la guerra, al final cuando el cometa se precipitó contra la Tierra muriendo un tercio de la humanidad comprendimos que todos estábamos condenados y que teníamos que empezar desde cero, pero...¿Realmente fue un cometa?

Fuentehttp://www.eleconomista.es/vivienda/noticias/6836293/07/15/Los-jovenes-deberian-dedicar-123-de-su-sueldo-integro-para-comprar-una-vivienda.html#.Kku8Ia7GY4ExLw7